LOS ÁNGELES -- Cuando Jesús Martínez citó a conferencia de prensa para confrontar el sumario de acusaciones del #TuzoGate, cabían dos opciones. Ah, pero él eligió la tercera. Y eligió mal.

1.- Podía, el dueño del Pachuca, haciendo acopio de documentos, vivencias, testigos y testosterona, lanzarse en una guerra abierta, no contra Televisa, sino contra las dos hijas predilectas de la empresa: la FMF y la selección mexicana. Pudo (puede) desatar un #FMFGate.

2.- Podía, Jesús Martínez aceptar que algunas de las denuncias sobre la edificación y desarrollo del Pachuca son ciertas, ofrecer sanearlas, prometer bendiciones comunitarias, y hasta pretender desconocer la magnitud del impacto de las canonjías y prebendas recibidas, pero retribuirlas a la sociedad. Un "usted disculpe".

Pero el patriarca tuzo eligió una tercera opción. La que parecía menos inteligente. Su acto público de emancipación, de liberación, de exculpamiento, terminó en un bochornoso suicido. Todo un Humpty Dumpty.

Decidió reconocer que recibió las bendiciones de los gobiernos de Hidalgo, pero justificándolo con los beneficios que deja a unos cuantos, aunque él habla de más de mil familias, y cuando se le veía acorralado, endosaba a terceros la responsabilidad de dar respuestas y explicaciones.

"Construir y no destruir, y sin traicionar nuestros principios", fue la jaculatoria reiterada del dueño del Pachuca, usándola como un punto de reposo para cavilar y enmendar, con un semblante nervioso.

Seguramente entendió, demasiado tarde, que había sido un error la comparecencia y más aún el tono de la misma.

Ojo: un tipo astuto sin duda, Jesús Martínez tiene en sus manos documentos, peritajes, balances contables, auditorias, testimonios, referencias y hasta allegados, que bien podrían haber puesto a temblar a la FMF y a sus intereses supremos: el Tri.

Tan hábil y astuto es, que logró persuadir, a otro personaje, de comprobada inteligencia y agudeza, como González Ornelas, hasta convertirlo y abandonarlo, como el chivato y además chivo expiatorio de las intenciones de Decio de María de renovar a escondidos, de forma mezquina y fraudulenta, los contratos de transmisión del Tri con Televisa.

Jesús Martínez ha intentado dos veces medir fuerzas con un tipo de menos cacumen, como Decio de María, pero con un titiritero con más poder y malicia que él.

1.- El Grupo Pachuca quiso reventar a Juan Carlos Osorio con un edicto de 14 recomendaciones para el técnico de la selección mexicana. Decio, asesorado desde el Salón Oval de Televisa, no confrontó, sólo dijo: "Gracias, tomamos nota. Lo revisaremos y hablaremos con el entrenador". Y el complot de Martínez se hizo trizas.

2.- Después, con los contratos de la selección mexicana, armó una campaña con los otros dueños de clubes hasta que en una Asamblea (Yunta de Dueños, dixit Sven Goran Eriksson) le dijeron que era muy tarde, pero que hay para dentro de cuatro años, tomarían sus recomendaciones en cuenta. ¿Y saus compinches? Judas modernos.

Cuidado: más allá de la beligerancia de Martínez por tomar el control de la selección nacional y mostrar la imbecilidad y la pusilanimidad con la que se maneja la FMF por parte de algunos alcahuetes, lo cierto es que la razón amparaba al patriarca tuzo.

Los argumentos hacia Osorio eran legítimos, y la batalla para acabar con el monopolio voraz de Televisa transmitiendo al Tri, no eran sólo actos legítimos, sino además necesarios y atrevidos.

Pero, Jesús Martínez, y hoy lo sabe más que nunca, ha sido abandonado, como lo mencionábamos cuando comenzó esas revueltas imposibles de consumarse. Obvio: víctima de sus vicios, no puede implorar virtudes.

Los otros propietarios de equipos, los que estaban de acuerdo con el ultimátum a Osorio y con terminar el porfiriato televisivo, al final se acobardaron, recularon y lo entregaron como ofrenda al ridículo. Un mártir cornudo.

Y lo demás, ya lo hemos comentado: el #TuzoGate, plagado de verdades, es una advertencia inequívoca al Grupo Pachuca de quién manda en el futbol.

Y eso también va para quienes creían que la supuesta separación de Emilio Azcárraga Jean le haría perder poder a Decio. Eso sólo lo creyeron algunos bobalicones... o muchos bobalicones.

Al final, tristemente, nadie gana. Con la revelación de tantas situaciones ilícitas, a Jesús Martínez lo despojaron de credibilidad. Lo aislaron como a un paria. Es carne envenenada. Y quien en el futuro se acerque a él, también quedará maldito. Un leproso funcional.

Decía Maquiavelo que "la venganza es un platillo que se sirve caliente, pero se come frío". Televisa lo entendió y preparó el reportaje. Jesús no lo entendió y creyó que bíblicamente "resucitaría al tercer día". Él fue su propio Pilatos.

¿Y los otros dueños de equipo? En México se define con un proverbio: "El que por su gusto es buey, hasta la coyunta lame".

Entonces, ellos, los dueños de equipos, a seguir lamiendo, todos, para que no les llegue a ellos, también, su propio #TuzoGate.

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México, Pachuca

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