NocioniEFEEl Chapu llegó al equipo español en la temporada 2011-12
VITORIA -- En estos días, desde que estoy en Vitoria, he vuelto a disfrutar del básquetbol. Me siento otra vez parte de un equipo, importante dentro de la cancha, protagonista. Estoy volviendo a vivir el juego, a sentirlo.

En en el último período en Philadelphia ya pensaba únicamente en estar bien para los Juegos Olímpicos. Ahora pienso en el equipo, en ganar el fin de semana y en seguir mejorando. Competir, claro, me va a ayudar a llegar mucho mejor a Londres.

Partidos como el último ante Real Madrid son los que suman para el ánimo. Fue muy difícil, muy disputado. Fue impreciso, parejo y tuvimos suerte al final para que la balanza se inclinara para nosotros. El clima en el estadio fue impresionante. Más de 15.500 personas alentando durante todo el juego. Esto en la NBA no se ve. La gente solamente grita y alienta en el último cuarto cuando el partido está peleado.

En esta segunda etapa en el Baskonia me reencontré con Dusko Ivanovic. La verdad es que esperaba al entrenador rígido y estricto que había dejado hace 8 años. Pero me hallé con una versión renovada. Dusko ya no tiene el rigor de antes. Sigue siendo un excelente entrenador, que exige mucho en el aspecto físico y que trabaja fuerte como siempre. Pero con el correr de los años ha modificado su conducta respecto a los descansos. Ahora da alguna mañana libre o incluso hasta todo un día libre, algo que antes no ocurría nunca. Me llevo muy bien conél y debo agradecerle los consejos que me está dando. Está contento conmigo y comprende que yo no haya llegado en la mejor forma basquetbolística por mi falta de juego. Me habla mucho y me hace sentir cómodo. Vieniendo de alguien con su personalidad, lo valoro mucho más.

Desde que llegué a la ciudad todos me han tratado muy bien. Me hacen sentir nuevamente en casa. Me saludan en todos lados: en la calle, el parque o un restaurant. Eso suma para que en cada partido entregue todo en la cancha. Me hacen sentir que debo devolerles el cariño que me dan. Aquí pasé los mejores años de mi carrera y espero que el resto del tiempo que juegue en Baskonia sea tan feliz como en la etapa anterior.

Todos los hinchas me quieren mucho, pero hay un caso en particular que quiero que todos conozcan. Hay un muchacho que conozco de mi período anterior que ahora está absolutamente feliz por mi regreso. En su momento siempre me lo encontraba en los entrenamientos o partidos y yo le pedía prestado el saxofón que tiene y no me lo daba. Yo le decía que estaba tomando clases (lo hice durante un año y medio) pero me parece que él pensaba que lo estaba cargando. Cuando fuimos campeones de la ACB le insistí que me lo prestara en el festejo y él se negó. Luego me fui a la NBA y él pensó que yo me había ido enojado porque no me había dado el instrumento. Cuando se empezó a comentar la posibilidad de mi regreso a Vitoria él escribió un post en su Blog en donde hace referencia a esta situación. Ahora que volví espero que "Lagartijo" me preste el saxo.

Antes de despedirme les cuento que Vitoria ha crecido desde que me fui y que si bien se siente la crisis que golpea duro a España, aquí en el País Vasco lo llevan mejor que en otras regiones.

Estuve compartiendo unos días con mi familia, pero ya se volvieron a la Argentina. Ahora paso mucho tiempo con Pablo Prigioni. Comemos juntos, vamos al cine. Aquí hay más para disfrutar fuera del básquetbol que en Estados Unidos. La paso mejor adentro y afuera de la cancha.

Saludos para todos y hasta la próxima.