LOS ÁNGELES -- Hasta hace dos meses y días, no podía votar. Ni contar con su cartilla del Servicio Militar Nacional.

Ni podía tener licencia para conducir, ni entrar a un antro, ni asistir al cine a una película sólo para adultos, ni comprar preservativos (aunque, claro, para todos los casos hay atajos).

Viñeta Rafa Ramos

Hasta hace dos meses y días, sus padres debían acompañarlo a tramitar su pasaporte mexicano para autorizar su salida del país, y supervisar su cuenta de ahorros y patrocinar su tarjeta de crédito. Vamos, ni el PlayBoy de edición mundialista podía comprar.

Hasta hace dos meses y días, Diego Lainez estaba enclaustrado en el maravilloso mundo de la adolescencia, y en la frustrante antesala de la adultez.

Diego Lainez cumplió 18 años el 9 de junio pasado, pero casi dos meses después, el pasado sábado, se graduó masculinamente con todos los honores como un adulto del futbol.

Mantiene el rostro de mocoso, y su estatura complementa el chocante e inverosímil complot: hace cosas de hombre con el balón.

Veloz, astuto, agresivo, intempestivo, descarado, insolente, Diego Lainez se atreve al regate y el disparo, en esa virginal inconsciencia, en la que concibe nada es imposible y que todo es posible.

Tiene además un poderoso cómplice que le permite hacer caracoleos a ras de pasto. Su estatura le permita manipular su bajo centro de gravedad con el vértigo de su vaivén. En términos de Chespirito: "Es que está más cerca del suelo".

El sábado, ante Pachuca, convirtió dos goles. Está bien, démosle el mérito de la exageración. Lo merece: dos golazos.

El primero lo hace desquiciando a un buen marcador como Manny García. Tres amague, tres toques. Cierto: el disparo lo testerean Manny y el colombiano Barreiro, cómplice en los tres goles del América. Pero, la forma de pespuntear la jugada y decidirse al disparo, higienizan el escenario.

En la línea, la cámara sorprende a Miguel Herrera. Piojosamente, El Piojo, lo había llamado El Niño a Lainez, pero el sábado se dio cuenta que la criatura se le escapó de la guardería. Ya no cabe en el Cunero de El Nido. Y Herrera lo festejó.

El segundo gol del chilapayate más honorable de El Nido, fue manifestación de sus habilidades. Un balón que arrebata Oribe Peralta a Barreiro (sí, otra vez), y el centro, desviado, termina en la esquina derecha del área.

En esa brevísima eternidad de los segundos, Lainez ya sabía cómo encarar, acomodar, perfilar y definir. El balón ya se cobija en la red, cuando Manny y el portero Blanco estirando la osamenta, encuentran el vacío, mientras la pelota llena de gol, llena los pulmones del Estadio Hidalgo: "Olé, olé, olé, Láineeeez, Láineeeez".

Diego Lainez festejo. América.
Imago7

El marcador marcaba la epifanía y el advenimiento de un jugador diferente para el medio mexicano. Ese que hace dos meses y días estaba enclaustrado en la maravillosa adolescencia.

Curiosamente Laínez y su doblete son hijos de las circunstancias. Mateus Uribe y Renato Ibarra estaban ausentes, y debió recurrirse al pesebre y llamar al mozalbete. Ya no hay manera de regresarlo ahí.

Pero, lo más difícil comienza apenas para Lainez. No sólo los depredadores que seguramente empezarán a perseguirlo salivando sanguinariamente. Hay otro tipo de carroñeros.

Es el momento de blindarlo. Blindarlo de los promotores. De la deslealtad de algunos patrocinadores. De los amigos que no lo son. De las tentaciones de falda corta y carrera larga. De los aduladores y zalameros sin escrúpulos. De los lobos con piel de oveja. De familiares advenedizos.

Blindarlo, protegerlo. ¿Quién es el responsable? ¿Hasta dónde deben y pueden interceder Miguel Herrera y Santiago Baños?

Manuel Lapuente lo dijo alguna vez hablando de Cuauhtémoc Blanco: "El futbolista en general, pero en especial el mexicano, no está preparado para el éxito.. ni para hacerse responsable de su fracaso".

Y tampoco protegerlo como Matías Almeyda dijo proteger a La Chofis López, al mandarlo a cobrar un penalti decisivo, entrando de cambio. Lo mandó al matadero. Y el que iba a ser Don Javier López, sigue siendo La Chofis.

Encima, esta jornada, vimos confirmaciones y promesas en diferentes juegos: Roberto Alvarado con Cruz Azul; Gael Sandoval y Ángel Zaldívar con Chivas, y sólo detalles de ese intrigante Francisco Figueroa con Pachuca, por citar algunos.

Pensando en selección nacional, esta generación en gestación, ¿a quién merecen como técnico de selecciones nacionales? ¿Miguel Herrera, Hans Westerhof, Quique Setién, Vicente del Bosque, Matías Almeyda...?

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LOS ÁNGELES -- Chivas tenía en 2002, dos sentencias de muertes. Patíbulos voraces.

1.- Por inanición en una Asociación Civil, llena de fervor, vacía de finanzas. El mismo Club Deportivo estaba en ruinas.

2.- Caer en las garras de su peor enemigo: América/Televisa. Agazapado, Emilio Azcárraga Jean aguardaba para dar el zarpazo. La afición del Guadalajara habría renunciado de inmediato, de consumarse esa atrocidad.

Viñeta Rafa Ramos

Eran tiempos en los que, el arrendatario de Chivas, con la Promotora Deportiva Guadalajara, Salvador Martínez Garza, gambeteaba dos bancarrotas.

1.- La de MexLub, porque el mejor negocio posible en México, al tener el monopolio de aceite para autos, la leche de esa robusta vaca, se la bebía a tragos largos el equipo.

2.- La del Guadalajara. Debía devolver el equipo con salud deportiva, futbolística, competitiva, financiera y de imagen. Había sido víctima de estafas y abusos por varios promotores. Sólo había ganado un título. Desfalco absoluto.

En esos tiempos de agonía, de esterilidad, de desesperación, un negociante atisbó la posibilidad de consumar el negocio largamente anhelado. Y jugó todas sus fichas.

Aquel 30 de octubre de 2002, Jorge Vergara pactó la salvación de Chivas y de Martínez Garza. Ofreció pagar 260 millones de dólares por 191 certificados de propiedad del equipo, a plazos.

"Si me hubieran pedido que hiciera la compra de un solo pago, no hubiera podido. No tenía ese dinero, pero...", confiaría el mismo Vergara.

Casi 16 años después, sólo dos títulos, una temporada de bailar con La Catrina del descenso, Jorge Vergara ha empezado a ceder el equipo, y tal vez no quiere o no puede darse cuenta que ha llegado el momento de vender.

Así como en su momento, Jorge Vergara salvó a Chivas comprando, hoy es el momento de salvar a Chivas... vendiendo.

Imago7Jorge Vergara

La disyuntiva es dramática: OmniLife puede salvar a Chivas, pero Chivas no va a salvar a OmniLife. Como en los casos dantescos de siameses: sólo una creatura puede vivir.

Deteriorado de su salud, viviendo en EEUU, sin fecha para volver a aparecer, este viernes, Vergara dejó más incertidumbres, estremecimientos, angustias, que tranquilidad entre los seguidores del equipo y los empleados de Chivas y OmniLife.

La sabiduría popular mexicana lo describe: "Mata más la duda que el desengaño". Hoy, con un comunicado de prensa, el dueño de Chivas abrió la ruinosa y ruidosa puerta de la incertidumbre. Oscuridad plena.

Su hijo, Amaury Vergara, imberbe, bisoño en estas tareas, pasa a ser cabeza única de OmniLife y Chivas. Una empresa boyante y un equipo decadente

Por primera vez, oficialmente, Amaury es colocado por encima, de manera absoluta, del Pelagatos 2.0, como bautizó Ricardo Peláez a José Luis Higuera.

Y el mismo Higuera fue extirpado de OmniLife y enviado a un puesto que no le agrada: "Yo no sé nada de futbol, para eso hay un director deportivo". Ding, ding... el director deportivo, ahora, eres tú.

Cuando el grupo financiero interno de OmniLife le advirtió a Jorge Vergara que la inversión total por Alan Pulido era un acto suicida, Higuera lo convenció de llevar a cabo la operación. Oro por cobre. Casi 20 millones de dólares después, entre primas, transferencia, indemnizaciones, comisión, salario y demás, Pulido tiene más protagonismo en nota roja, que en las redes. Porque esos 20mdd, en ese preciso momento, fueron la gota que derramó el vaso de la supervivencia precaria de OmniLife y Chivas.

Y muchas advertencias: se endurecerá la disciplina dentro y fuera del equipo, lo que es plausible, pero tras los cinco trofeos que entregó Matías Almeyda, se vienen tiempos de inopia absoluta.

Alguna vez, la que el grupo de Vergara señala como la principal responsable del caos financiero, Angélica Fuentes, dijo que Chivas estaría en el mercado, con todas sus propiedades incluidas, en cerca de 900 millones de dólares.

Vender, pero siendo cauteloso sobre a quién vender, parece ser el mejor horizonte para un convaleciente Jorge Vergara.

Evidentemente hay seguidores de Chivas en condiciones económicas de adquirir y manejar al equipo, con mejores horizontes.

Y para Vergara significaría, finalmente, recuperar la tranquilidad y hasta exuberancia financiera. Viviendo en EEUU bajo terapia, librarse de angustias con el Rebaño, sería un estímulo para su salud.

De vender, claro, deberá exigir le respeten el mismo sólido pilar que le exigieron respetar a él: no romper el mexicanismo de Chivas.

Los anuncios de este viernes traerán reverberaciones, en todos lados, incluyendo la histeria por despidos en OmniLife

En abono del Pelagatos 2.0 (según Peláez), él fue quien acertó al contratar a Almeyda, pero después, se creyó un sabio del futbol, y fue perpetrando equivocaciones.

Hoy, la afición del Guadalajara deberá entrever los riesgos de su equipo. ¿Será lo suficientemente solidaria para ayudarle a cargar con estos cambios?

"La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar", escribió Vargas Llosa.

Alguna vez, el legendario portero Jaime Tubo Gómez (QEPD), aseguraba que ser de Chivas era como en un matrimonio, "juntos, en las buenas y en las peores, hasta que la muerte nos separe... y si no, que le vayan al América, ja, ja, ja, ja".

Por eso, insisto, así como en su momento, Jorge Vergara salvó a Chivas comprando, hoy es el momento de salvar a Chivas... vendiendo.

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LOS ÁNGELES -- Un escenario "delicatesen" podría presentarse para la próxima eliminatoria mundialista de Concacaf.

Tres, sí, tres "mexicanos" podrían comandar selecciones nacionales en las eliminatorias de Concacaf rumbo a Catar 2022.

Viñeta Rafa Ramos

1.- PIOJO CON MÉXICO...

Las pistas son inequívocas: Emilio Azcárraga Jean espera que Miguel Herrera convierta el Estadio Azteca en diciembre en el receptáculo glorioso de otro título para el América.

Entonces, y sólo entonces, Emilio, a través de Yon de Luisa, le canjearía la llave de El Nido en Coapa, para entregarle las llaves del CAR de Tlalpan.

Ya desde el martes en este espacio, le adelantamos que Hans Westerhof dirigiría a México en los amistosos ante Uruguay y Estados Unidos, y quedaría en lista de espera.

Si falla Herrera, Westerhof podría hacerse cargo del Tri, o al menos, ser director de selecciones menores para buscar y desarrollar talentos, con apoyo de los clubes.

El entrenador holandés tiene además el palomeo de sus exjefes, Jorge Vergara y Jesús Martínez.

2.- PELADO POR COSTA RICA...

Pocos creían cuando adelantamos hace un mes, el boicot de Chivas contra Matías Almeyda, pero hoy, hasta el mismo Pelado, se convenció de que le bajaron el pulgar ante la FMF.

Sí, otro rostro perverso y abyecto del Pacto de Caballeros, sí, ese mismo que supuestamente ya no existe.

En los momentos ufanos y gloriosos con el Guadalajara, Almeyda repitió que "me siento un mexicano más" y "entiendo ese fervor de la afición por Chivas, porque soy uno más", etcétera...

La familia de Almeyda ha decidido quedarse a vivir en Guadalajara, porque hasta el representante Santiago Hrising le aseguró que todo estaba negociado con Guillermo Cantú.

Tras salir de Chivas, coqueteó con Monterrey, México, Argentina, León, y ahora se siente muy cerca de Costa Rica. "Ya me buscaron, platicamos y presentaremos nuestros proyectos", dijo El Pelado, víctima de la obscena y desaforada promoción de su representante.

Y el mexicano por autoadopción podría dirigir a Costa Rica. Vaya paquete, vaya pastel y vaya suntuosidad de batallas se vendrían.

3.- OSORIO CON EEUU...

"Me identifico con los migrantes mexicanos (en EEUU), siempre me sentí uno de ellos, porque sufrí con ellos estar de ilegal trabajando en este país", reveló Juan Carlos Osorio varias veces en conferencias de prensa.

"Nos sentimos mexicanos, mi esposa, mis hijos, nos ha contagiado y emocionado toda esa pasión con la que viven el futbol", dijo mucho antes de que la afición le cantara en Moscú: "Osorio, hermano, ya eres mexicano", tras vencer a Alemania 1-0 en un dominio absoluto del Tri.

Claro, después, las cosas terminaron mal en esta hermandad, casi, casi, como Caín y Abel, pero sin necesidad de la quijada del asno.

Así que el mexicano que fue ungido y después desterrado de la pila bautismal popular, este Osorio, parece destinado a dirigir a EEUU, del que ya reconoció haber tenido ofertas semanas antes de la Copa del Mundo de Rusia 2018, cuando advirtió -y luego se retractó--, que no renovaría con el Tri.

Colombia le ha cerrado la puerta y además atrancaron la misma las opiniones de medios, afición y hasta colegas; perdió la posibilidad de ir a Egipto, y entre sus opciones, se habla de Corea del Sur, pero domina la atención de EEUU, incluso para el mismo Osorio, quien dirigió ya en la MLS varios años.

Sin duda pondría al rojo vivo la eliminatoria este muy factible escenario: el nacionalista Piojo contra dos exiliados de mala manera, como Almeyda y Osorio, muy deseosos de saldar cuentas.

Así sea... ¿o no?

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¿Qué perfil de técnico necesita el Tri?
LOS ÁNGELES -- Este jueves, la comitiva de Yon de Luisa debe ofrecerle su ramillete de candidatos a dirigir a la selección mexicana de futbol durante los próximos cuatro años.

El nuevo presidente de la FMF ha advertido a sus asesores y subordinados que "no podemos equivocarnos: el que venga debe ser capaz de cumplir los cuatro años de gestión".

Viñeta Rafa Ramos

Yon de Luisa no quiere exponerse. En la encerrona de este jueves, no sólo espera nombres, de candidatos y candidotes, y los motivos, para deliberar sobre ellos. También, él mismo ha sondeado opiniones entre otros directivos, claro, excepto en Cruz Azul.

Sería la segunda sesión maratónica de este tipo, y el embajador de Emilio Azcárraga Jean, tendrá un manojo de otras recomendaciones, además de que contempla rodear al eventual ungido con asesores externos que elijan conjuntamente. Presupuesto, hay.

Más allá del torrente de equivocaciones en cancha y convocatorias, por parte de Osorio, algunos métodos científicos, como lo habíamos comentado, que sedujeron a Guillermo Cantú, han sido bien vistos por De Luisa.

¿Y entonces por qué no Osorio? El mismo dirigente se lo espetó a Cantú: "Osorio no es estratega, es entrenador, muy bueno, puede ser, pero entrenador, no directo técnico".

Getty ImagesMatías Almeyda ya no figura en las opciones a tratar el jueves para dirigir al TRI.

Con Matías Almeyda eliminado de la pasarela, por decapitación directa de Jorge Vergara y José Luis Higuera, como lo adelantamos, hace un mes en Raza Deportiva, este jueves, puede haber más nombres que usuarios de apellido Pérez en el directorio telefónico de la Ciudad de México.

Ojo: los candidotes y candidatos que se presenten hoy, todos deberían haber dicho que sí, en un sondeo previo, o al menos no cerrar la puerta al Tri, como ya lo hizo el Tuca Ferretti.

Es de esperarse que el resto de rastreadores asignados por Yon de Luisa, no hayan sido tan pueriles o pedestres como Cantú, al preguntarle al Tuca: "¿Quieres que te candidateemos, entre otros?".

Ahora, Cantú es astuto, vivo, y posiblemente preguntó así al Tuca, para desencadenar, necesariamente, la auto exclusión de Ferretti, cuya forma de dirigir no le satisface. "Pos le dije, jefe, pero pos me dijo que no, ¿edá?".

Gareca piensa en Argentina y Pékerman, también. Quique Setién y Vicente del Bosque, siguen en la mira. Hay quien habla de Villas-Boas y de Héctor Cúper.

En las últimas horas se agregó el nombre de Hans Westerhoff, por su trabajo de formación de jugadores en Chivas, Pachuca y Atlas, y cuya experiencia serviría para selecciones menores, y tiene recomendaciones de Vergara y el Grupo Pachuca.

Lo cierto es que Yon de Luisa no permitirá quedar expuesto a ridículos como en las dos anteriores eliminatorias mundialistas en que desfilaron cuatro entrenadores, y prefiere comprometerse a un proceso completo, pero sin los excesos de Ricardo LaVolpe ni la liviandad de Juan Carlos Osorio.

Lo cierto, además, es que no hay urgencia por encontrarlo. Este jueves, sobre el mazo de posibilidades, reducirían a cinco, y trabajarían de manera muy individual, con cada uno de los elegidos.

Algo que ha molestado a De Luisa es la fuga de información. Y exigirá que mantengan bajo extrema confidencialidad cada uno de los nombres y los acercamientos.

También, este mismo jueves tratarán de definir cómo enfrentar los dos juegos amistosos de septiembre en Estados Unidos.

Por lo pronto, De Luisa desechó el tema de homenajes, como se manoseó hace cuatro años. Asegura que eso debilitará la imagen y autoridad de la FMF, porque significaría tomar a la ligera los compromisos, la selección misma, y, según eso, a la afición.

Quiere un solo entrenador para enfrentar el 7 de septiembre a Uruguay en Houston, y el 11 de septiembre, en Nashville, a Estados Unidos, el que podría ser, tal vez, el debut de Juan Carlos Osorio, toda vez que en Colombia ha sido defenestrado por afición, medios y cambio de dirigencia en su federación de fútbol.

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Viñeta Rafa Ramos

LOS ÁNGELES -- Tuca Ferretti se bajó del carrusel del Tri. "Hablaron conmigo, lo pensé y mi respuesta definitiva es: ¡No!".

En conferencia de prensa, el exitoso patriarca del resultadismo, mató dos pájaros de un tiro: evitó el manoseo de su nombre, y le allanó el camino a Yon de Luisa y su séquito para seguir buscando técnico de la selección mexicana.

¿Los motivos del Tuca? Los comentamos hace días: no quiere partidos moleros, ni concentraciones prolongadas, ni Copa Oro, ni, eventualmente, Copa Confederaciones.

Ferretti explicó a su directiva que aceptaría la burocracia de la eliminatoria Conkakafkiana, y dirigir el Mundial de Catar, y, acaso, juegos de preparación en Europa, pero no los experimentos de #SUMoleraGira por EEUU.

"Juegos de desperdicio", los llamó una vez Ricardo Ferretti. La mayoría, sin duda, lo son. Por ejemplo, ¿cuántos mundialistas uruguayos estarán en el amistoso de este año?

Una perla confidencial del Tuca, en el Rose Bowl de Pasadena, antes del juego en que México venció a EEUU: "El proceso de dirigir (a la selección mexicana) no debería ser tormentoso ni desgastante".

Cobijado -pero, absolutamente cobijado-, por todo -pero, absolutamente todo-, el entorno de Tigres, Ferretti antepuso el tema personal. Una nueva etapa en su vida, sin que signifique romper con las anteriores, le tiene en un escenario -pero, absolutamente-, perfecto de semiretiro.

¿Exageró Ferretti en las exigencias? Sin duda. Pero, ¿exageró Ferretti en sus prioridades? Absolutamente no.

El Tuca ha impuesto su forma de trabajo de la manera que las directivas se lo han pedido: con títulos. En diciembre, probablemente, viva otra luna de miel con su gente. A la afición de Tigres no le importa el método ni el modito.

Tigres, Ricardo 'Tuca' Ferretti
Imago7

Hacer pública la oferta que recibió de parte de los embajadores de Yon de Luisa, desde el viernes pasado, apenas hizo oficial Juan Carlos Osorio su retirada, no es del agrado de la FMF.

Porque, deja en claro Tuca, con esta revelación, que los que son y sean consultados desde este lunes, pasan a ser platos de segunda mesa. El platillo estrella estrella del menú, se les pasó de sal.

Todos los entrevistables, a partir de hoy, pasan, pues, a ser las segundas o terceras opciones, como en su caso lo fue Juan Carlos Osorio, quien fue el quinto de la pasarela de negativas, comenzando con Marcelo Bielsa, el técnico que tiene más enciclopedias de verborrea que títulos.

No faltarán quiénes reclamen al Tuca por no ser coherente. "El futbol mexicano me ha dado todo", aceptó como otro millón más de verseros lo han dicho. Y le espetarán que la mejor forma de ser agradecido era tomar al Tri.

Mentira: el Tuca ha tenido éxitos y fracasos, como todos, bajo un estipendio, el de él sin duda muy generoso, pero ha devengado con esfuerzo y mentadas de madre cada centavo.

A México, si el Tuca debe agradecerle algo, lo cumple formando gente de bien en sus diferentes familias y con sus diferentes descendientes. Y nada más.

Pero el futbol mexicano, en especial con el tipo de dirigentes que tiene, Tuca puede responder con una genial frase muy colombiana: "Que chupen de su cocinado".

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LOS ÁNGELES -- Con las mejores, las buenas, las malas o las peores intenciones, pero la atención estará puesta en Cruz Azul.

Luego de temporadas en las que, lamentablemente, se convirtió en el hazmerreír de la vecindad futbolera, la expectación, para este Apertura 2018, se arremolina ante un equipo que pretende dignificar y revalorizar el sobrenombre de La Máquina.

Claramente, lo habíamos comentado, el mejor refuerzo de Cruz Azul es Ricardo Peláez. Ya en el reclutamiento de futbolistas ha sido evidente la mano inteligente y, aparentemente, sin la intrusión desde Miami.

Cierto: Peláez no juega, pero participa. Cruz Azul intentó con gente talentosa. Alguna con pasado cementero, otra con pasado cargado de respeto dentro del futbol. Pero, taimados, todos.

Difícil precisar si era reverencia al puesto, o si era un apego extremista a esa línea de saludable respeto institucional, que a veces resulta insalubre en un mundo convulsionado como el del futbol.

La presencia de Peláez tiene reverberaciones en todos los niveles de La Noria, no sólo en detalles administrativos.

1.- Pedro Caixinha debe sentirse cómodo. Tener una autoridad competente arriba de él, es más confortable en medio de cualquier escenario. Si las cosas marchan mal, Peláez apagará el fuego. Si las cosas marchan bien, él apagará la fogosidad desmedida.

Además, Caixinha entenderá que a un tipo como Peláez, que desde la época de jugador era capaz de cuestionar e interpelar a sus propios técnico, también lo hará con él.

El portugués se sentirá mejor siendo fiscalizado. Porque el abandono, como ocurrió con otros muchos directores deportivos, genera incertidumbres en todos.

La calma en tiempos de guerra es perniciosa, y Cruz Azul tiene 20 años en guerra con su maleficio.

2.- Los jugadores saben que Peláez sabe lo que ellos están haciendo. Y que sin titubear, con, sin, al lado y por encima de Caixinha, los puede interpelar, como lo hizo siempre en América.

Y los jugadores saben también que ahora están mejor protegidos, porque este proceso requerirá de tiempo, y si los buenos resultados se demoran, necesitan un magnífico catalizador de las presiones que los azucen.

Por eso mismo, Peláez es poco paternalista. Comprensivo donde el técnico deje de serlo, pero opresivo, donde el técnico deje de serlo.

3.- La directiva encontró un descanso. Durante estos 20 años de celibato de gloria del Cruz Azul, la hoguera en leña verde era armada para depositar ahí, siempre, a Billy Álvarez Cuevas.

Al final, en estos 20 años, quien era subido al patíbulo de entendible e ignominiosas acusaciones, ha sido el patriarca de La Noria, un hombre bueno, que más que hacer cosas malas, ha hecho mal las cosas.

Ahora Peláez acepta vestirse de mártir. Trabaja para prometer un equipo protagonista, insistiendo que ser campeón o no, es un desenlace expuesto a muchos imponderables, pero acepta la responsabilidad.

Debe Peláez, sin embargo, tener la garantía de que ya acabaron todas aquellas incómodas influencias, los chismorreos, los arribistas, los consejeros, los sabihondos, incluyendo a llorosos jugadores o patéticos técnicos, que con derecho de picaporte, se reclinaban en el hombro de Billy a llorarle sus desgracias.

Seguramente Peláez negoció eso: el único cabildeo de la situación del equipo ante Billy, debe ejecutarlo él mismo. Y nadie más, ni siquiera el técnico, y menos aún las rémoras y buitres que tanto daño han hecho a Cruz Azul.

Ricardo Pelaez, cruz azul, cl2018
Imago7

4.- Peláez resucitando a Peláez. El mismo directivo tomó el mejor equipo posible en el mejor momento posible.

Tras su salida tempestuosa e intempestiva de El Nido, Peláez seguramente ha recapacitado. Debe, suponemos, ser mejor que el mejor Peláez del América.

Amamantado por sus errores, y ante la visión generosa de la oportunidad, sabe la dimensión del desafío que encara: 20 años de abstinencia le reclaman.

Peláez sabe que no puede, no debe, y por supuesto, no quiere equivocarse. Y seguramente, en esa energía, en ese apasionamiento con el que vive el futbol, y que no perdió ni como comentarista, ha logrado cautivar a jugadores, cuerpo técnico y directiva.

Por eso, el 27 de octubre de 2018, en el Estadio Azteca, ante las Águilas, será un momento de clímax para Cruz Azul, y Ricardo Peláez, que seguramente, por esas fechas dirá que "yo no juego, esto no es Peláez contra el América", pero, en el fondo, todos, incluyendo a él, sabemos que será la cereza de ese pastel.

Y por esas fechas, en la Jornada 14, Cruz Azul y América se jugarán el orgullo, la posición en la tabla, y tres puntos que pueden determinar si estarán o cómo estarán en la Liguilla.

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Viñeta Rafa Ramos

LOS ÁNGELES -- Sólo a dos personajes en México se le exigen milagros. De hecho, a uno se le interpelan y se le reclaman. Y a Ella, se le imploran.

En México, entre la histeria y la fe, se esperan desenlaces sobrenaturales inmediatos, por parte de dos entes: uno el técnico en turno de la selección mexicana. Y la otra es Ella, la Virgen de Guadalupe.

Claro, ante uno, la urgencia es a gritos y sombrerazos, y una que otra mentada de madre. Es que no es si quiere hacer el milagro de convertir en campeón del mundo al Tri, no, es obligación porque para ello le pagan. Además, al fin y al cabo, ya todos tienen el derecho de #ImaginarseCosasChingonas.

Y a Ella, claro, la Virgen de Guadalupe, con dulzura, y si es necesario penetrar a su Basílica de rodillas y con sendas pencas de nopales con largas y duras espinas amarradas, pues mejor. ¿Y si no hay milagro? Pues es que la Virgen Morena está atendiendo a otros.

El técnico interino del Tri, porque se irá tarde o temprano, tiene que convertir con ese barro -casi lodo- muy en bruto, y muy bruto que se le entrega, a esos futbolistas simplones en colosales Hércules futboleros capaces de cumplir sus tareas magníficas en siete juegos y sin rechistar.

Ojo, de esto se advirtió hace tres años a Juan Carlos Osorio. Y él se rió: "Entre los mexicanos y los colombianos no hay mucha diferencia", dijo. Tres años y varios ramos de 36 rosas después, ya sabe que también las mexicanas son distintas de las colombianas.

Habida cuenta que la Reina del Tepeyac le advirtió a su hijo predilecto Juan Diego que no se arrimara a las canchas de futbol, menos se involucrará Ella en hacer posible ese milagrito, de, al menos, cruzar el umbral de la capilla del "Quinto Partido".

Osorio es historia. Aunque Guillermo Cantú lo defiende, él y el técnico saben que otro proceso de cuatro años será tremendamente calamitoso.

Incluso patrocinadores se han acercado a la FMF porque temen que su imagen y sus ventas se vengan abajo en estos cuatro años.

Vaya, hasta SUM está preocupado, porque las entradas más pobres en la historia del Tri en canchas estadounidenses se presentaron bajo el mando de Osorio.

Y las televisoras lamentan el desplome de sus ratings en los partidos de México, a menos que sean oficiales. Pero de juegos de exhibición...

¿Quién debe ser el próximo técnico de México en busca del boleto, ya no al Mundial de Catar, porque con 48 plazas, hay que ser muy malo para no ir, sino, de hecho, pensar estrictamente, al menos, en el "Quinto Partido" mientras se deciden o no a #ImaginarseCosasChingonas?

En la libertad lúdica, juguetona, que nos permite el chacoteo que propicia el Tri después de cada Copa del Mundo, y aprovechando que todos los defensores a ultranza de Juan Carlos Osorio están siete metros bajo tierra y boca abajo, de pura consternación, armemos el guateque y tratemos de encontrar al entrenador correcto.

1.- SELECCIÓN DE JUGADORES...

La parte más importante. Osorio escogió a los que "buscan la gloria antes que la fama y el dinero". No le funcionó. Dejó fuera a Gallito Vázquez, se fue sin laterales, marginó a los chaparritos, etcétera.

Manuel Vucetich, Matías Almeyda, Ricardo LaVolpe y Miguel Herrera irían a la cabeza. Saben elegir conforme a lo que quieren jugar y a los que mantienen regularidad. Ricardo Ferretti va por una nómina lógica. Javier Aguirre trastabilló en 2002 y 2010.

2.- ESTRATEGIA...

Hay dos sobresalientes: Víctor Manuel Vucetich, que sabe cómo hay que jugar, contra quien sea, para ganar partidos. Ricardo LaVolpe sería el segundo, con la ventaja de que respeta el juego vistoso, aunque él mismo arruina su vestuario.

¿Después de ellos? Ricardo Ferretti, porque Javier Aguirre, Miguel Herrera, Matías Almeyda y pensando hasta en el mismo Osorio, en momentos adversos, se les hace bolas el engrudo.

3.- AUTORIDAD Y PERSONALIDAD...

La lista se modifica: Javier Aguirre, Ricardo Ferretti y Ricardo LaVolpe, aunque los dos últimos después terminan dinamitando con sus preferencias en el grupo.

El estilo de Víctor Manuel Vucetich, Miguel Herrera y Matías Almeyda, se enfila por otro cauce, que es más de acercamiento personal al futbolista.

Un ejemplo dramático: Tuca y LaVolpe han sacado jugo de la piedra que por cabeza tienen algunos jugadores. Y como referencia, citemos, por ejemplo, la incapacidad o la renuncia de El Piojo y El Pelado para rescatar al Gullit Peña. ¿Osorio? Él mismo reconoció que le faltaba liderazgo.

¿Javier Aguirre? Sin duda mucho debió aprender de domesticar a aquella pasarela de divas con espíritu de alacranes que se echó al seno en el Atlético de Madrid.

4.- CARISMA Y MANEJO DE VESTIDOR...

Es un punto distinto del anterior. Es controlar al grupo, como manada. Matías Almeyda, Miguel Herrera y Javier Aguirre están a la cabeza.

Seguramente con ellos encaja el trato magnífico de Vucetich al futbolista. Ferretti y LaVolpe reprueban, ya se sabe, aunque la nueva versión de El Bigotón ha mejorado el trato al jugador.

¿Osorio? Ya se vio: se le subieron a las barbas algunos futbolistas, especialmente por esas situaciones extracancha, empezando por la caligulesca pachanga en Las Lomas.

5.- ESTUDIOSO, COMPROMETIDO...

Osorio los lleva por delante a todos. El zape brutal o los siete zapes brutales del 7-0 lo llevaron a un peregrinaje de consulta, de aprendizaje. Con humildad hurgó en sugerencias y experiencias de otros. Y la forma en que espiaba y ordenaba la información de sus rivales, era notable. Pero, ante Suecia no la quiso o no la supo usar.

¿El resto? La soberbia del técnico mexicano, o del que se dice hecho en México, es insultante. Varios de los mencionados prometieron entrevistarse con anteriores técnicos del Tri, para aprovechar sus vivencias, y nunca lo hicieron.

Getty ImagesMiguel Herrera, Ricardo La Volpe, Juan Carlos Osorio y Javier Aguirre, han dirigido al Tri en Mundiales.

6.- ACTUALIZACIÓN DE MÉTODOS...

Nuevamente Osorio está por delante de todos. Ya hemos expuesto el uso de recursos como mediciones físicas, fisiológicas y médicas.

Sus exámenes arrojaban información sobre 17 componentes y enzimas en la sangre del jugador, antes y después del juego. Cierto, lo del médico del sueño sigue siendo un misterio.

En México, a lo más que se ha llegado es al uso de centros especiales como los de medición como los que tienen, por ejemplo, Pachuca y Galaxy, pero no todos los entrenadores aceptan usarlos.

7.- CABEZA FRÍA EN MOMENTOS CANDENTES

El gran problema. Ya se ha hablado de las precipitaciones y malas decisiones de técnicos en copas del mundo.

Parece un terreno que dominan más claramente Ferretti, Vucetich y LaVolpe, quien lo demostró ante Argentina.

Osorio parecía libre de ello, pero, como fue consignado, la soberbia, la arrogancia de que podía ganarle a Suecia, aún contra su propia lógica, arruinó la posibilidad de terminar de líderes del grupo.

La historia confirma el tsunami de emociones y de titubeos que se les vinieron encima a los técnicos del Tri en distintos mundiales. El analista de ESPN y técnico, Mario Carrillo, lo explica muy claramente: "Allá abajo, estás solo, totalmente solo, nadie puede decidir por ti, y eso es muy cabrón".

Y se vio con Miguel Mejía Barón en 1994, con Manuel Lapuente en 1998, con Javier Aguirre en 2002 y 2010, y con Miguel Herrera en 2014.

8.- EXPERIENCIA EN MJUNDIALES...

La ventaja sería de Javier Aguirre, Miguel Herrera, Juan Carlos Osorio y Ricardo LaVolpe. Detrás quedan Vucetich y Almeyda.

Todos aquellos que ya estuvieron en mundiales, supuestamente, debieron adquirir experiencia para proyectar ahora un plan de cuatro años.

Aguirre siempre entró de bomberazo al igual que Herrera. LaVolpe y Osorio hicieron un programa de trabajo diferente, pero con sentido de lo que necesitaban.

Pero, no hay garantías. Javier Aguirre reconoció que se equivocó en el Mundial 2002. Y sin embargo se equivocó de nuevo en 2010, ante Uruguay usando a Cuauhtémoc Blanco, y más grave, ante Argentina usando al Bofo Bautista en decadencia, así como ocho años antes había usado a Luis Hernández ya en absoluta decadencia.

¿Difícil? Sin duda. El Grupo Pachuca insiste en Vicente del Bosque. Vaya, alguien hasta filtró entre los dueños de equipos a Juergen Klinsmann.

Claro, Del Bosque califica primero en todos los capítulos mencionados. Los ocho puntos los domina perfectamente, pero él ha dicho que ya se retiró de las tormentas y los tormentos de la banca.

Además, no es lo mismo dirigir a la mejor generación de España, que a la que se viene en México, la "generación sálvese quien pueda".

Y sólo un agregado: que incluya como auxiliar a Rafa Puente para que se haga cargo del Tri en la Copa del Mundo 2026.

Como sea, será interesante saber el nombre del personaje al que durante los próximos cuatro años, le pedirán que haga el milagro de ganar otra vez la Copa Oro, clasificar invicto al Mundial, y hasta ganar la Copa Confederaciones 2021, y por supuesto el Mundial de Catar 2022.

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Fútbol, México

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MOSCÚ -- Rafa Márquez y Javier Hernández quemaron su pólvora en infiernitos, en juegos pirotécnicos de kermese.

Ambos se apresuraron en redes sociales a aclararle al bullicioso entorno de la selección mexicana que el pase a Octavos de Final es sólo mérito suyo y que no existe padrinazgo de Corea del Sur por humillar a Alemania, 2-0.

¿Y...?

Márquez y Hernández puntualizan que es mérito del Tri el haber sumado los seis puntos que los envían a enfrentar a Brasil, y que la sacudida de Corea del Sur a Alemania ocurrió en otro universo y no en su vecindario mundialista.

¿Y...?

Pasaron, los seleccionados, en cuestión de horas, de #ImaginémonosCosasChingonas a imaginarse complots.

Viñeta Rafa Ramos

Sin duda tienen razón. Los seis puntos los acercaron a un desenlace dramático, especialmente porque nadie podía apostar por la debacle alemana.

México siempre fue dueño de su destino, claro, hasta antes de que Suecia le diera tres tiros y no en el pecho, sino más abajito. Y entonces, sus feligreses tricolores prefirieran pujar por Corea, y olvidarse de sus héroes, que ya eran fiambres en descomposición en la cancha de Ekaterimburgo.

Márquez generaliza con el término "mediocres" a todo aquel que hizo mofa, meme, tweet, reporte noticioso, análisis o simplemente un chascarrillo, por la fortuna de que Corea del Sur finiquitó las esperanzas alemanas, y ahuyentó el peligro.

Márquez debe recordar que "el que generaliza, se descalifica y exonera", y al igual que Hernández, soslaya, lamentablemente, que en la amargura del 3-0, cabe la festividad consoladora de rendir tributo y agradecimiento a los futbolistas coreanos, que, dicho sea de paso, fueron recibidos de manera humillante en su país.

Contrastes pues: en Corea del Sur no se permite vanagloriarse por vencer a Alemania, porque no sana la herida de la eliminación; y en México se les trata como héroes porque sirven de catarsis para olvidarse de la abominación del 3-0 ante Suecia.

Getty Images

Ni Rafa Márquez ni Javier Hernández, ni otros seleccionados nacionales que se han inconformado de manera confidencial con algunos comunicadores, ninguno de ellos tenía porque desgastarse en esos mensajes de autocompasión.

¿De verdad Márquez cree que se les considera mediocres por la derrota ante Suecia? El 3-0, penoso, doloroso, no puede competir con la contundencia de no sólo vencer a Alemania, sino ofrecer 45 minutos brillantes ante los vigentes campeones del mundo y de la Confedereaciones.

¿Y de verdad Javier Hernández cree que se les considera "pendejos" por perder ante Suecia?

Curiosamente, cuando les conviene, los futbolistas argumentan que ni son los mejores cuando ganan, ni son los peores cuando pierden.

Y, ahora, mientras los aficionados se deleitan con el folklore tan mexicano de bailar un jarabe o un huapango sobre su propia tumba, son los mismos seleccionados, a través de sus aparentes líderes, Rafa y Chicharito, quienes se quejan de considerarse, a sí mismos, los peores porque perdieron ante Suecia.

Tal vez fueron celos: esperaban un apapacho y una felicitación, pero todas las atenciones fueron hacia los sudcoreanos.

Tal vez, el estar enclaustrados, el vivir entre cuatro paredes y la cancha de entrenamiento, los aísla de la realidad. A más de 48 horas después del descalabro ante Suecia, los aficionados mexicanos montan su caravana llena de ilusiones con rumbo a Samara

Rafa y Javier deben saber que ningún peregrino de sus propias fantasías, que se encuentra en Rusia, devoto del Tricolor, piensa que México ya perdió ante Brasil.

El fenómeno que implica una psicomotricidad anímica y espiritual, ese del "sí se puede", los lleva a esta jornada trasiega, porque creen que tras la exhibición ante Alemania, en verdad, ellos pueden.

¿Sabrán los seleccionados que hay fanáticos suyos que mal comen, mal duermen, viajan en tren, a veces no consiguen boleto, y hasta hay gente anciana que sufre para subir los escalones de los estadios?

Calificar y clasificar de "mediocres" a quienes festejan el triunfo de Corea del Sur, o pensar que sus seguidores les consideran que perdieron "por pendejos", es quemar pólvora en infiernitos.

Recordemos: en la Arena Ekaterimburgo no hubo abucheos, no hubo reclamos, aunque, ciertamente, no hubo ese éxtasis festivo como el alboroto que se armó tras vencer a Alemania y a Corea del Sur.

Si no hubo reproches, ¿a quiénes reprochan Márquez y Hernández, a nombre de todos en el Tri a través de sus epístolas mediáticas?

Es más, internamente, el aficionado debió agradecer esa dosis extra de estremecimientos, de angustia, de ansiedad, al olvidarse de bendecir a los de Ekaterimburgo, para implorar a todas las virgencitas para que el milagro ocurriera en Kazán.

Insisten ambos en que ya entendieron en qué se equivocaron y que pretenden solucionarlo ante Brasil. Ni falta hacía aclararlo. Ni por parte de ellos, ni por parte de otros jugadores que envían quejumbrosos mensajes directos a otros comunicadores. ¿Acaso no es su obligación?

Ahora, si estos boletinazos en redes sociales pretenden ayudar a la catarsis, a la autoexpiación de culpas, tiene todo su derecho. Tal vez, incluso, pueda ser un método de liberación que caiga en el librito de Imanol Ibarrondo.

No siempre estas reacciones son eficientes ni efectivas. Recordemos aquella cartita de Márquez, que balbuceó Héctor Moreno, y que le escribió un tundeteclas, por consejos de Decio de María y de Justino Compeán.

En realidad, el que tipos experimentados, con recorrido por torneos europeos, ganadores de varios de ellos, con un historial en las primeras ligas del mundo, parecen demasiado bobalicones, distrayéndose del momento en que están.

Aquí falla Ibarrondo: debe hacerlos entender que ellos son los protagonistas de su propia historia, y no pueden perder tiempo y esfuerzo en lamentaciones, simplemente porque el aficionado y los medios se subieron al carrusel festivo del "coreano, hermano, ya eres mexicano".

Porque, ojo, estos futbolistas profesionales, predestinados, privilegiados, y ciertamente porque lo merecen, tienen la oportunidad histórica de invitar a la fiesta y al orgullo a 130 millones de mexicanos, con ese quinto partido, algo que ya hicieron balompiés con ligas inferiores a la mexicana, como Costa Rica y Estados Unidos, y sin tanto lavatorio público de sus culpas, como lo han hecho Márquez y Chicharito.

Ellos, todos, tienen algo más importante que enfrentar, antes que el chacoteo festivo de su perímetro pasional, como a un tal Neymar, una tal Coutinho, un tal William, un tal Marcelo, etc...

Lamentable pues que se distraigan en murmullos inocuos, inofensivos, inocentes y juguetones, cuando el entorno los ampara para que sean dignos competidores ante Brasil...

Por eso, insisto: dónde quedó aquello, Javier, de #ImaginémonosCosasChingonas en lugar de andarse imaginando complots...

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EKATERIMBURGO - Brasil sigue jugando en pijama y con pantuflas. Se ha visto exigido, pero no apremiado en este Mundial Rusia 2018. Lo explicó antes Tite: "Pretendemos jugar la Final al tope". Caipiriñas, samba y sol. Como si fuera Ipanema.

Pero, ¿está sentenciado México ante este Brasil que ahora sí debe hacer combustión? Por el momentum de ambos, sí. Por otros tiempos y otros momentos, no.

Viñeta Rafa Ramos

La clave es simple para el Tri: jugar con la misma devoción, orden, confianza y compromiso que ante Alemania, advertiría a Brasil que el Mundial ya empezó. Con todo eso, pero sin Héctor Moreno.

Claro, ya la referencia de Alemania se envileció de desdén con su eliminación en el Mundial. Resulta que México no le ganó a La Alemania, sino a esa Alemania que sufrió ante Suecia y sucumbió humillada ante Corea del Sur.

Pero, México, en ese debut en la Copa del Mundo desconocía, contemplaba a Alemania como el resto del universo del futbol: el rival a vencer, el gran favorito.

En un sofisma perverso, si México venció a Alemania, y Alemania goleó 7-1 a Brasil hace cuatro años, entonces, México debe vapulear a Brasil. Lógica de abarrotero, claro.

México debe verse como que está en terapia intensiva. El daño que hizo Suecia no fue sólo en el marcador y en la vesícula biliar del Tri, hasta que Corea del Sur le liberó de sus tensiones.

Más allá de los estragos del paseo futbolístico a manos de Suecia, y del 3-0, que pudo haber sido otro 7-0, lo que recogió Juan Carlos Osorio en la cancha fueron las ruinas espirituales, futbolísticas, físicas y morales de su equipo.

Del coloso mundialista que emergió ante Alemania, en Ekaterimburgo echaron un guiñapo al baúl, agarraron camino a Moscú, y los vítores se siguieron escuchando sólo para Guillermo Ochoa. Debió ser un viaje largo, penoso. El fracaso se mastica como vidrio.

Mexico vs. Sweden (Guillermo Ochoa)
JORGE GUERRERO/AFP/Getty ImagesAnte Suecia, solo para Memo Ochoa se siguieron escuchando los vítores.

El cuerpo técnico debió empezar a trabajar en todo esto el mismo miércoles. No es fácil enmendar o remendar, aunque sea fácil parchar. A Osorio y al Tri no le conviene parcharse. A México le conviene reconstruirse.

Ante Suecia, se vieron jugadores que salieron con pesadillas, como Edson Álvarez, con un rictus de llanto desenfrenado, acorde, sin duda a su lamentable rendimiento, del cual bien puede culpar a su entrenador, pues ya se había visto patético ante Corea del Sur.

En su caso, necesita una terapia extrema, de resucitación absoluta. Ya no pasa por lo futbolístico solamente, pasa por la amenaza acechante: Neymar y apenas detrás de él, Marcelo.

Y aunque la arenga mediática y oportunista de Chicharito Hernández se hizo añicos (#ImaginémonosCosasChingonasCarajo) ante Suecia, la realidad al final es que es un clan, y que Edson no va a jugar solo ante estos brasileños que saldrán del letargo que los arrulló en la fase de grupos.

Por eso, México deberá repasar las directrices estrictas que mostró ante Alemania, ajustadas a las amenazas y las grietas que pueda tener Brasil. Porque al final, se gana con futbol y se pierde sin futbol, como ante Suecia.

Y después encontrar la Panacea. Esa que debe suministrar Juan Carlos Osorio, pero que no puede, no sabe, ni debe, hacerlo a solas. Y aunque las terapias grupales, colectivas, suelen ser de doble filo, en tiempos de crisis, son determinantes: o son el tiro de gracia o son el momento de resurrección.

Brasil seguramente repasó el juego ante Alemania y ante Suecia. Ya sabe qué no debe hacer y qué si debe hacer, aunque no juegue ni como alemanes ni como suecos.

Luego de vivir su peor actuación en fase de grupos desde Argentina 78, la selección mexicana vive su momento más frágil, más complejo, más desamparado.

¿Qué al jugador mexicano le sublima la camiseta pentacampeona del mundo? Pues sería el momento más de vivirlo que de contarlo, de otra manera...

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EKATERIMBURGO -- ¿Y ahora qué? ¿Y ahora para qué? ¿Y ahora con qué y con quiénes? La selección mexicana fue sacudida violentamente por Suecia: 3-0.

Súbitamente, tras la exhibición de México ante Suecia, la frase ¿matona? de Javier Hernández se convirtió en una frase impresa en papel y oculta dentro del vientre de una galletita china de la fortuna: "¡Imaginémonos cosas chingonas, carajo!".

¿Fue ante Suecia el peor partido de México en una fase de grupos en un Mundial desde Argentina 78? Sin duda. Notable ante Alemania, eficiente ante Corea del Sur, pero avasallado por Suecia.

Tal vez este papelón es sólo comparable con los desatinos del Tri de Ricardo Lavolpe en el Mundial de Alemania. Esa vez, México clasificó igual, por la misericordia de la aritmética, aunque con menos puntos: sólo cuatro.

En la conferencia de prensa, Osorio dejó una estela de preocupación. Casi calificó de penosa pero respetable la forma de jugar de Suecia a pregunta de un reportero de ese país. Éste se asombró, pero sonrió con sarcasmo: "Más vergonzoso debe ser perder 3-0".

Y en esa crisis de autocrítica, Osorio puntualizó que México no tiene deudas con nadie por estar en Octavos de Final, porque "le ganamos a Alemania y a Corea del Sur".

Mexico vs. Sweden (Javier Hernandez )
Carlos Cuin/Jam Media/Getty Images

Se perdió del espectáculo fascinante de cómo en los diez minutos finales, los mexicanos se olvidaron del juego entre México y Suecia, para revisar en sus celulares el desenlace de Alemania contra Corea del Sur.

Y seguramente Osorio no escuchó a 30 mil mexicanos cantar "Coreeeea, Coreeeea, Coreeeea", porque era la forma, inútil de empujar a los asiáticos, pero noble, al final, de agradecerles que le regalaran al Tri el pasaporte a Octavos de Final.

"No estoy de acuerdo". "Está usted equivocado". Esos los estribillos de Osorio ante las interrogantes sobre qué había causado el desplome ante Suecia, de aquel equipo con personalidad ante teutones y coreanos.

Ciertamente Osorio llegó a la conferencia de prensa sin haber estado preparado para ella. Llegó caliente de resultado, de derrota, de decepción, de preocupación, de incertidumbre... y sin tiempo para cavilar del tsunami sueco que devastó las huestes timoratas, esta vez, del Tri.

Aunque confesó su pecado al plantear el partido "por ser purista en el futbol", asegura que hay una lección, aunque, supuestamente, ante Gales, Dinamarca y Escocia, pretendió hacer ensayos para encarar a Alemania y a Suecia, y no llevarse sorpresas. "Espero demostrar en el futuro que aprendí de esta lección".

La realidad es que, en su papel, más allá de lamentos y pretender que no pasó nada, cuando recibe un 3-0, y bien pudieron ser varios más, pero afortunadamente estaba ahí, otra vez, Guillermo Ochoa, sólo queda confrontar la fase siguiente.

Porque preocupaciones tiene por delante. Debe poner de pie a un equipo fatuo, arrogante, tras vencer a Alemania y Corea del Sur, para desmoronarse en todos sentidos ante Suecia, con escasa capacidad de respuesta.

1.- Para empezar, ante Suecia presentó a su mejor alineación posible. A los que considera "influyentes". No tiene mejor opción que lo que paró en la cancha.

2.- Las pruebas médicas, a las que siempre ha hecho referencia y se ha apegado, deberán revelarle quién o quiénes están al 100 por ciento para Octavos de Final. ¿Cambiará de opinión?

3.- México nunca fue un oponente serio para Suecia. El más cercano al gol fue Carlos Vela y falló las que siempre mete, claro, en la MLS. La cantidad de llegadas, que siempre presume Osorio, esta vez no aparecieron.

4.- "Jugar el juego por el juego". Esa dinámica de Osorio que se hizo evidente ante Alemania, se redujo ante Corea del Sur y desapareció ante Suecia, necesitan recuperarla los jugadores, e imbuírselas de nuevo el cuerpo técnico. Sí, el equipo dejó de, en término de Chicharito, imaginarse muchas cosas.

5.- Las equivocaciones son entendibles. Los pecados son tolerables. El error juega siempre. Si Osorio se equivocó al plantear el partido ante Suecia, como lo aceptó públicamente, deberá entender que pretender, si él lo cree así, ser purista, ante otros impuros, puede ser un acto suicida.

Queda claro que nada ha cambiado para México, aunque todo ha cambiado en su escenario en esta Copa del Mundo.

¿Qué tan complicado será rescatar a la versión mexicana que se vio ante Alemania y Corea del Sur? Eso sólo lo sabe Osorio, su cuerpo técnico y los jugadores.

A menos claro, que aquel Tri de aquella noche del 17 de junio haya sido un espejismo contra la realidad devaluada de una selección de Alemania, que en un bochorno histórico, como campeona vigente, quedó eliminada en la fase de grupos.

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