LOS ÁNGELES -- América aplastó despiadadamente las ilusiones de Pumas. Elocuencia pura: 6-1 (7-2 global), la noche de este domingo en el Estadio Azteca.

Pumas fue el Patiño en El Nido. Pero no fue culpa de David, técnico universitario, sino mérito del aprendizaje sufrido de Miguel Herrera ante Toluca y en el Juego de Ida ante Pumas. La letra con sangre entra.

Esta vez, con Pumas como doliente sinodal, El Piojo volvió a ser El Piojo y no la versión piojosa de los dos últimos torneos. Regresó a sus raíces. Esa consigna deliciosa de matar o morir.

Hicimos énfasis: el América del primer tiempo ante Santos, ante Toluca y en la ida ante Pumas, tenía esa estampa inconfundible de aspirante a campeón. Pero el de los segundos tiempos, desmentía brutalmente esa consideración.

Y se inscribe en La Final. Y La Final deseada: ante Cruz Azul, con todos esas sensaciones acumuladas desde aquella Final de 2013, la conspiración suprema de las maldiciones que muerden a Cruz Azul durante 21 años.

Relevante que América lavó sus culpas con lejía. Todos lo hicieron. Y públicamente. Desde Roger Martínez, hasta Guido Rodríguez, una sensible mejoría de Mateus Uribe, y la espléndida evolución de Jorge Sánchez y Diego Láinez.

Pero más relevante es que Miguel Herrera les soltara la rienda a sus jugadores. Al frente mordían para defender y para atacar. Cuando llegaban a zona de defensa la pelota estaba ya comprometida.

Esa pasión, ese compromiso de los jugadores y la bendición a la jauría, permitió al América cercenar a Pumas hinchando de euforia al americanismo conforme se hinchaba el marcador.

La semblanza, vista así, y la escandalosa tragedia del marcador de 6-1 este domingo en el Azteca, puede hacer creer que fue una tarea fácil. Y en realidad no lo fue. El mérito de las Águilas fue no menguar la devoción en ningún momento, para no permitir que la persistencia de Pumas pudiera fomentar una sublevación.

En contraste con un Cruz Azul que clasificó con el reglamento por delante, mérito sin duda de una magnífica campaña, América llega con los reflectores deslumbrando después de destazar y colocar la zalea del acérrima rival, Pumas, en el zócalo del Estadio Azteca.

Al final, en la despedida para la UNAM, el marcador es humillante, pero no termina por convertirlo en indigno participante. El marcador enloquece, sin duda, pero el mérito de convertir a Pumas en su patiño, es mérito de Miguel Herrera más que desastrosa conducción del otro Patiño, David.

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LOS ÁNGELES -- Bajo la incongruencia de ese homenaje a los disparates de "Clásico Joven", el zócalo del futbol mexicano alista la parafernalia del morbo: América contra Cruz Azul.

Va más allá del impacto histórico de ambos nombres. América eligió el camino del mal glorificando el Ódiame Más, y la cruz, azul o del matiz que sea, es el símbolo del exorcismo, es la alegoría de la salvación.

Mientras Chivas relame heridas, en ese vecindario inmediato de la rivalidad, el resto de peregrinos se ilusiona pujando, empujando y arrempujando por el que ha vivido desposeído durante 20 años, bajo el desamparo de títulos.

Porque hoy, sin duda, Cruz Azul es el defensor, el adalid, del orfelinato de los segundones del futbol mexicano. Ojo: en la aritmética ficticia del futbol mexicano, la grandeza cabe en los dedos del pie izquierdo.

Gozando del exilio del desprecio totalitario, América sabe que por este torneo, al menos, el rival a vencer ya no ha sido Chivas, sino una Máquina Celeste que pifió, con el ADN innegable de la tragedia, en los minutos finales ante Querétaro.

El Nido, en cambio, domesticó a la jauría de Tijuana, con la implacable burla del 3-0, y hoy cuenta con una crianza de Xoloitzcuintles custodiando su liderato general, para que retoce el mocoso bien amado, Diego Láinez.

¿Qué fue injusto el 2-0 ante Querétaro? Cruz Azul deberá sentarse en el anfiteatro de su propia autopsia. Su cadáver tiene mensajes irrefutables sobre descuidos en media cancha, en el fondo, y en ese conformismo laxo por el empate.

La cruz de Cruz Azul tiene un calvario agregado: la Copa MX. Los albaceas celestes, Ricardo Peláez y sus patrones, han convertido esta copa en el Santo Grial del año, para ratificar que el proyecto camina.

Photo by Manuel Velasquez/Getty ImagesEl Piojo sabe que como su símbolo, el águila, América vuela en solitario y sólo baja la mirada cuando tiene apetito de especies menores.

Al interior de La Máquina, en la lujosa sede de la burocracia se decidió: 2018, Copa Mx y protagonismo; para 2019, ser campeones. Cierto, Roma no se hizo en un día, pero el camino de Cruz Azul tiene 20 años de brújulas torcidamente tercas con rumbo hacia el fracaso.

Por lo tanto, mientras Cruz Azul altera su calendario entre llanto, remordimientos y una obligación de ganar en la Copa Mx, América se atrinchera en Coapa a piedra y lodo, porque el Ódiame Más, cómo no, es una secta con delirio de persecución.

¿Corre América el riesgo del Síndrome de la Cigarra? Miguel Herrera debe tener escalofríos de pensarlo siquiera. Porque la letra chiquita de su contrato dice: "El Patrón quiere festejo".

El Piojo sabe que como su símbolo, el águila, América vuela en solitario y sólo baja la mirada cuando tiene apetito de especies menores. Claro, a veces, en sus descensos miopes ha terminado despatarrada contra el suelo.

Inconsistencia. El pecado que Herrera debe confesar algunos lunes. Porque América es capaz de deslizarse, en una misma semana, en el tobogán patético de ir de lo sublime a lo ridículo.

De repente, desde El Nido, aparece una orquesta sinfónica de embeleso, pero, después, se tambalea como una banda de pueblo beoda que bajo el arrítmico tachún-tachún, gana sin querer, sin deber, y pudiendo a veces, sólo por fortuna, que a veces, también, se viste con esos tonos eléctricos del arbitraje.

Victimado en la orilla del empate, por el Querétaro, con goles de Sanvezzo y el adolescente Ruiz a los minutos 88 y 89, Pedro Caixinha fue el arquetipo de la cólera y el desconsuelo.

Porque seguramente Caixinha se sintió traicionado. El Forcado Mayor tirita de rabia porque se traicionó la sabia savia poderosa de los forcados: mueren los ocho (en este caso los once) o viven ante el espléndido toro, pero ninguno traiciona esa cofradía del suicidio.

Y ante Querétaro, algunos maquinistas celestes desertaron al decálogo de la fraternidad azul. Y ocurrió exactamente en la "Hora Halloween" de Cruz Azul: en los latidos 88 y 89, cuando el desastre se viste de celeste históricamente.

Pero, al final, no hay nada escrito. Caixinha dirá que la derrota ante Querétaro llega a tiempo, y Herrera que las victorias siempre llegan a tiempo.

De mi parte, que se hagan pedazos, unos y otros, con la metralla inocua de los goles. Amén.

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Viñeta Rafa Ramos

LOS ÁNGELES -- Cuando Adonaí Escobedo estilizó en el aire un imperfecto rectángulo, el VAR fue concebido en el futbol mexicano. Hágase la luz para un balompié con el arbitraje en tinieblas.

Cuando Adonaí, con la mímica trémula del nerviosismo, garabateó en su horizonte el rectángulo de una ventana hacia lo desconocido, el espectáculo comenzó.

El VAR, esa flamante concubina incómoda del arbitraje mexicano entraba a la pasarela de lo irremediable, buscando remediar lo irremediable: los errores arbitrales en el futbol mexicano.

Veracruz masticaba el 1-0. Minuto 10, digamos, para oficializar el acta de nacimiento del VAR. Caicedo trompica a Vigón. Adonaí, en el VAR portátil de su organismo, decreta penalti.

Pero, en una camioneta, en la periferia del Estadio Jalisco, Jesús Sevilla y las hermanas Isabel y Virginia Tovar, vieron algo más... o algo menos. Deciden trepar a Adonaí al banquillo de los acusados.

No hay duda: si desde el satélite justiciero, las Tovar y Sevilla le tiran un citatorio público, morbosamente público, es porque ellos no vieron lo que Adonaí vio. Penélope teje y desteje drama.

¿Tres cabezas y tres pares de ojos piensan más y ven más que una cabeza y un par de ojos? Seguramente, pero Adonaí vive la vida en la cancha, entre gritos, vértigo, y ese olor a almizcle del nerviosismo de su propio cuerpo. Los del búnker, no. La adrenalina en camas separadas, diría Sabina.

Adonaí no recula. Es el momento de envalentonarse. El que manda se equivoca y vuelve a mandar. Y es él quien tiene el silbato, el cronómetro y la visa al patíbulo si se equivoca.

Penalti. Si Adonaí acertó o se equivocó, ya no importaba, porque Jefferson Duque patea como plebeyo y Gallese ataja. El Tiburón chapotea en la sonrisa del 1-0.

Acto seguido, desde el furgoncito, llega otro citatorio para Adonaí Escobedo. Caicedo patea al Riflecito Andrade. Concilio sin sabios, ante la sabiduría de la pantalla. Adonaí acepta la recomendación. Penalti. Andrade ratifica que no siempre es la flácida Carabina de Ambrosio, y marca.

¿El resto? Adonaí salió ileso del campo minado. Desde la furgoneta, ya no hubo mensajes cifrados. La Luna de Miel del VAR pedía una copa de champaña... o al menos una de la sidra El Gaitero.

Fue, al final, un partido embellecido por los estertores de los equipos más desfigurados del torneo. Un 4-3 para el Atlas que se escribe en la agonía del juego, de un partido que pudo llegar a los 100 minutos, pero a Adonaí se le cansó el cronómetro y en la camioneta reportaban calambres en los glúteos.

Y nada es perfecto. Fidel Kuri se sintió robado y ex árbitros deliberaron en la cámara privada de sus redes sociales, sobre si Adonaí Escobedo y el VAR habían cumplido o no. Tiran piedras los que nunca levantaron la mano.

Arturo Brizio VAR
Imago7 El presidente de la Comisión de Arbitraje, Arturo Brizio se dijo "contento y orgulloso" del primer ensayo del video arbitraje en la Liga Bancomer, durante el duelo entre Veracruz y Atlas.

Queda claro que los errores de los humanos, no van a ser solucionados por humanos expuestos a los errores a pesar de la nitidez de la imagen en pantalla. ¿Qué sigue? ¿Un VAR que verifique a los del VAR?

Séneca se les anticipó a todos: "Errare humanum est, sed in errare perseverare diabolicum (Perseverar es humano, pero perseverar en el error es diabólico)". Irónicamente, Adonaí, en hebreo, es una forma de citar a Dios: "Mi Señor". La herejía de las circunstancias.

Por lo pronto, el VAR nos empieza a privar de esos bailables parejeros en las áreas. Los bailarines torpones de lucha grecorromana, ya saben que hay quienes los vigilan. Perrear en el área está prohibido, aún con el frenesí de Malumba.

Pero, ojo, eso también lo saben los impostores del área, los simuladores, los que se desmayan con el olor a colonia del adversario y fingen que hasta les han practicado la circuncisión sin anestesia.

Pero, ojo también, ha sido el primer ejercicio del VAR. Después los humanos volverán a ser más humanos.

¿Alguien garantiza que el error humano no persistirá en el error hasta ser diabólico?

Y entonces sí, que Adonaí, el genuino, nos agarre confesados.

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LOS ÁNGELES - Hace seis años, Omar Fares lo publicó en ESPN, y este martes lo rescató Pedro Antonio Flores en su programa De la Patada: los seleccionados olímpicos mexicanos de 1968 entregaron la semifinal y el juego por el tercer lugar, según denunció Javier Vargas, histórico portero del Atlas y del Tri.

Los jugadores, comandados por Nacho Trelles, exigieron premios y tratos especiales a los dirigentes. A cambio, les mandaron psicólogo, al cual, según Vargas, "emborrachamos en el vagón bar" del ferrocarril.

Por entonces, el presidente de la FMF era Guillermo Cañedo, y la columna vertebral del seleccionado la formaban jugadores leyenda del Cruz Azul: Pulido, Sánchez Galindo, Alejándrez, Bustos y Victorino, cracks de la época.

Valiente la postura del Gato Vargas. Lo había dicho hace seis años a ESPN y lo reiteró el martes. ¿Tardía la denuncia? Sin duda, pero, en estos casos, más vale tarde que nunca.

Viñeta Rafa Ramos

Han salido a desacreditar las aseveraciones del ex arquero del Atlas, un ex atlantista y ex cruzazulino, como Juan Ignacio Basaguren y Héctor Pulido.

Acusan a Javier Vargas de portero de pobres condiciones, lo cual no es necesariamente cierto, y Basaguren aseguró a TDN que les tundiría a golpes de faltarle al respeto a Nacho Trelles, delante suyo. Algo es cierto: nadie miente dos veces con la misma precisión. Y menos aún con seis años de diferencia. La mentira se corrompe por falta de memoria o por exceso de fantasías.

Y la versión de Javier Vargas no se ha modificado entre lo que dijo en su momento a Omar Fares y lo que reveló a Pedro Antonio Flores. Su relación de hechos goza de lucidez y de similitud absoluta. ¿Vergonzoso? Más aún: ignominioso, abyecto, inmoral. Esa generación tuvo todo a favor. De haber vencido a Bulgaria, se habría metido a la Final. Los que alinearon, asegura Vargas, incluido él mismo, jugaron sin honor, sin responsabilidad.

Después, ante Japón, la misma actitud. El video, localizable en YouTube, demuestra la asombrosa libertad de los japoneses para fulminar a Vargas, y también la deplorable incapacidad de los mexicanos para poder marcar tres veces, solos ante el portero.

Cierto: Basaguren y Pulido, como los que sigan saliendo al redondel a tratar de descalificar al Gato, tienen todo el derecho de ser escuchados y su defensa debe ser tomada con la misma delicadeza que las brutales aseveraciones de Javier Vargas.

El problema, sin embargo, es la memoria infalible del video que parece amparar la sorpresiva e impactante reiteración de Vargas a lo declarado hace seis años a ESPN. Debe ser el momento más bochornoso del futbol mexicano, más incluso que el pasaje de los cachirules.

1.- El de México 68 fue un acto de sabotaje desfachatado. Decidir perder por unos centavos y unas comodidades, es un acto de trampa y de traición. Renunciar a una medalla olímpica y al juramento íntimo, de vestuario y de vida, de ser profesionales, es una falacia suprema.

2.- Los cachirules fueron una argucia de Rafael del Castillo y Rafael Lebrija, presidente y vicepresidente de la FMF. La trampa burocrática, con la complicidad del técnico y de los jugadores, sin duda, para sacar ventaja. Fue una declaración de deshonestidad y de pillaje.

La diferencia es que el atropello de México 68 ya no será castigado. En tanto, el CachirulGate le costó a México la marginación del Mundial de Italia 1990.

Más allá de que ha sido uno de los hombres más importantes en la historia del futbol mexicano, consiguiendo la sede de dos copas del mundo, ambos hechos ocurrieron bajo la cronología de mandatario absoluto de Guillermo Cañedo.

Y seguramente no fue ni ha sido, ni será la única situación oculta bajo el estiércol de la complicidad y el encubrimiento.

Y lo peor, abre las sospechas hacia muchos otros escenarios. Hacia momentos de resultados inesperados o actuaciones sorpresivamente lamentables de selecciones mexicanas.

Recordemos como Ricardo LaVolpe confesó que, para visitar a Trinidad y Tobago, en el último partido de la eliminatoria para Alemania 2006, la FMF le recomendó que no tratara de ganar ese juego para de esa manera permitir la clasificación de los isleños y congraciarse con Jack Warner, entonces presidente de Concacaf, hoy vetado por FIFA de participar en cualquier actividad vinculada al futbol.

Retomando a Salvador Dalí, el futbol mexicano es más surrealista que sus propias obras...

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LOS ÁNGELES - Después de una treintena de entrevistas, "presenciales y telefónicas", la selección mexicana ya tiene su mártir en el cadalso interactivo por los próximos cuatro años.

TV Azteca asevera que Gerardo "Tata" Martino llega a México el 8 de diciembre y el día 10 será presentado como técnico de la selección mexicana recibiendo la cachucha, el silbato y la cruz que dejó Juan Carlos Osorio.

Viñeta Rafa Ramos

Obviamente el técnico de Atlanta United no era la primera opción en la lista disparatada de la FMF. Disparatada, porque no hay coherencia entre los estilos de dirigir ni entre los currículos entre la treintena de entrevistados. Psst, tal vez Usted estaba en ella y nunca se enteró.

Simplemente, Tata Martino fue inquilino accidental en la tómbola de las ocurrencias de Yon de Luisa y su séquito. Una lotería con cartas incubadas en la fertilidad bobalicona de la ignorancia.

¿Es El Tata el técnico que requiere el Tri? O mejor: ¿garantiza Martino la incursión de México a la Utopía del Quinto Partido?

Debe quedar claro que al Tata se le debe colgar el mismo yugo que a Osorio: llegar a ese quimérico Quinto Partido... y más allá. Para clasificar al Mundial, en una eliminatoria de más bajo nivel que la anterior, hasta sin entrenador...

Por supuesto, también incluye llegar a Catar por la vía exprés y sin sobresaltos, y en la ruta ganar la Copa Oro y hasta la Copa América en cuanto se consume el regreso del Tri a esa pista de la Conmebol.

Claro, entre el puede y el debe, hay muchos molinos de viento. De entrada, lo primero que Tata Martino necesita es tener a su lado a un anfitrión de buena voluntad para que le eduque sobre el futbol mexicano y el futbolista nativo.

No es bueno que llegue a ciegas y tocando como músico lírico, de oídas. ¿El Potro Gutiérrez o Rafa Puente deberían integrarse como auxiliares? Para el Mundial 2026, en esa sede de la triple alianza., o de la triple hipocresía, cualquiera de ellos habría agregado ya la experiencia de una gestión mundialista.

Martino carga con una pesada lápida: dirigió al mejor jugador del mundo en la actualidad en los dos universos posibles, y fracasó.

Más que dirigiendo a Lionel Messi, éste lo dirigía a Martino en el club azulgrana y en la selección albiceleste, según diversos reportes.

Getty Images

Como sea, aún con Messi, El Tata Martino no ganó nada con el Barcelona (bueno, una ¿SuperCopa?) ni con Argentina.

De hecho, con la albiceleste consiguió casi lo mismo que con la modesta selección paraguaya, jugando con esta al paracaidismo futbolístico, con la antítesis de lo que dice ser el tan cacareado Bielsismo.

¿Está expuesto y dispuesto el escenario del futbol mexicano para que la selección nacional juegue al más puro estilo resultadista, ratonero, puntista, como Martino hizo jugar a Paraguay?

Si el fin justifica los medios y los miedos, entonces ¿si el Tri llega (súper optimistamente) al Paraíso del Quinto Partido colgado del travesaño, la afición estará plenamente satisfecha con ese método? "El cómo es tan importante como el qué", decía Johan Cruyff, quien sí consiguió títulos y dejar una escuela más sólida que la del Bielsismo.

Tata Martino recibe un cofre junto con la Cruz, el silbato y la cachucha. En ese arcón, se le ofrece el beneficio de la duda.

Además, al Tata le ampara algo muy poderoso: si Osorio sobrevivió a un 7-0 ante Chile, a un 4-1 ante Alemania, y a la eliminación ante Jamaica en la Copa Oro, él puede implorar el mismo amparo, la misma tolerancia y la misma inmunidad.

Pero, queda claro, hoy, con Tata Martino, parece que ese Quinto Partido está más cerca de Utopía y más lejos del futbol mexicano.

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LOS ÁNGELES - Hay vívidas cicatrices que muerden con rabia por caprichos de la memoria. Y más aún si son siete las muescas en la piel de la brutal dentellada.

México no olvida el 7-0. Y no porque fuera en la edición de lujo de una Copa América Centenario. Ni aún porque fuera bajo la guadaña afilada de Chile.

Viñeta Rafa Ramos

No, la herida fue más profunda: un acto brutal de realismo laceraba al futbol más surrealista del mundo. El por entonces Rey Tuerto de Concacaf era destazado por el campeón de América.

Porque el 7-0 fue el aborto sietemesino de las promesas en gestación en el útero verborreico de Juan Carlos Osorio: "Competimos para llegar a la Final y ganarla", dijo ante del aquelarre en la portería de Memo Ochoa, en el averno de Santa Clara, irónicamente la santa patrona de la televisión y que llevó por esa vía, un dedazo de cruel amargura a 130 millones de mexicanos.

El mismo Osorio lo dijo semanas antes del Mundial. "Eso (el 7-0) no lo olvidaré nunca. Sólo yo sé las noches sin dormir y las veces que he llorado por ello", confesó.

Este martes, astuto, colmilludo, ladino, mañoso, Ricardo Ferretti pondrá lo mejor de lo que tiene para enfrentar a Chile. Reservó lo mejor de su menú ante Costa Rica.

Aún en el hedonismo del interinato, El Tuca sabe que no puede, que no debe y que no quiere, perder ante Chile y menos aún con un marcador que deja esas cicatrices que mordisquean con rabia cuando se les invoca.

Por lo pronto, con una guarnición aún juvenil de jugadores, veloces, ansiosos, Ferretti contempla siete "europeos" para tratar de ponerle concha nácar y hacer menos abracadabrante de lo que ya es la atroz cicatriz.

Getty ImagesEl 0-7 ante Chile, el 18 de junio de 2016, está fresco en la memoria y el juego amistoso de este martes, revive el peor recuerdo del TRI.

Sagaz, zorro de mil batallas, vivillo y calculador, Ferretti sabe que Chile vive su propio proceso de transición, y sabe también que en el zarandeo interno que vive el técnico Reinaldo Rueda, es un tiempo propicio para atreverse.

Mientras México viene de conseguir una victoria transpirada y angustiosa ante Costa Rica, Chile llega lastimado por el sufrimiento absoluto ante Perú, que pudo ponerle más piedras y alcayatas, al ataúd del seleccionado de Rueda.

Sin que deba ser el factor fundamental, La Corregidora de Querétaro estará abarrotado, y seguramente, todos esos que dicen que "del 7-0 ni me acuerdo", le harán sentir en cada momento a los chilenos que también de dolor se canta.

Ferretti tiene pues todas las circunstancias a su favor. Fotogénicamente todo está servido: para este martes, Tuca puede tomarse una selfie para la inmortalidad en Querétaro.

Y de paso puede, si quiere, porque debe, entregarle ungüento personalizado a los mexicanos para los achaques inevitables de esas cicatrices, como las del 7-0, esas que muerden y remuerden, en la complicidad soez con la memoria.

Veremos...

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LOS ÁNGELES - Debió ser en 1984. Notisistema, en Guadalajara. Estaba a cinco minutos de entrar al aire con el noticiero deportivo. Súbitamente, uno de los operadores de cabina, se desploma en el sillón de la redacción de deportes: "Rafa, explícame por favor, ¿cuál es el problema del futbol mexicano?".

Mis cinco minutos de gracia antes del noticiero, se evaporaron. Solté una prolongada carcajada con decibeles de histeria.

Viñeta Rafa Ramos

El operador me miró fijo. Creyó que me burlaba de su pregunta. En realidad, me reía de la imposibilidad absoluta de dar una respuesta.

Hoy, 34 años después, en el estacionamiento de las oficinas de ESPN en Los Ángeles, un compañero me asalta con la misma pregunta. La carcajada tuvo todos los decibeles histéricos de la impotencia.

34 años después, al futbol mexicano le ha pasado de todo... pero, al futbol mexicano no le ha pasado nada. Todo está cambiado... pero, nada ha cambiado.

1.- El futbol, como ente, sigue en manos de las mismas zarpas. Y no es la avaricia financiera, sino la roñosa mezquindad del autoritarismo.

Se debate, el futbol, como ente, inocente e impotente, entre quien lo prostituye y entre el pánico reverencial, de sus genuinos propietarios, los dueños de equipos, parapléjicos de valentía, sumisos, con la yunta en el cogote.

Ellos, los dueños, perviven bajo el entendido de la libertad, como la auto esclavitud del silencio. Ahí, en la contemplación de su mansedumbre, eligen vivir de los deslices de compasión del dictador.

2.- Como no cotizan en la bolsa de valores de la opulencia, algunos directivos, conjuntan una mafia con los promotores y hacen del mercado negro de piernas extranjeras un negocio promiscuo, auspiciado por la propia FMF. De nuevo, las migajas de la carne podrida.

3.- En esa pirámide, el futbolista mexicano sigue en el desamparo que su propio egoísmo provoca. Cuando las plagas embisten, se declaran unidos, solidarios, y en esos 34 años han inventado su propia aberración de un sindicato.

Pero, cuando la marea se convierte en Tsunami, entonces, cada rata se refugia en las chalupas de sus propios miedos.

¿Que no pagan en Veracruz, ¿Puebla, Xolos, etcétera...? ¿Qué un jugador es victimizado por el (inexistente) Pacto de Caballeros? El amparo mexicano de la indiferencia: "Que se haga la voluntad de Dios... pero en los bueyes de mi compadre".

3.- ¿Y los técnicos? Muchos de ellos, rapiña silenciosa. Zopilotes del oportunismo ante el olor de sangre del colega. No todos, hay algunos que aún pueden mirarse al espejo sin vergüenza.

Alfredo Moya/Jam Media/Latin Content/Getty Images"...al fútbol mexicano no le ha pasado nada. Todo está cambiado&pero, nada ha cambiado."
Despavoridos ante la mano de obra barata y abaratada del entrenador sudamericano, de repente se encuentran sin chamba, y hasta algunos, eligen los micrófonos como último bastión para derogar a algún colega vacilante en su puesto.

Y entonces Plauto, 2,200 años después nos retuerce la cita; "El técnico mexicano convertido en el lobo del técnico mexicano". Entre el chambeador y el chambista hay una línea de fuego.

Y víctimas de todo ello, han sido, son y serán, el futbolista joven, iluso, ilusionado, y por supuesto, la afición, que, en el peregrinaje cíclico del fracaso, cada cuatro años acude de carnaval y regresa con la mortaja de las plañideras.

Sí, no faltará algún agazapado, Narciso de su viveza e intelectualidad, que insista en culpar a los propios medios de comunicación. Se sabe: generalizar, absuelve.

Hay, sin duda, algunos que ejercen el concubinato de adulterio interesados en los intereses del futbol, y desinteresados en las necesidades del futbol.

Y aquí, necesario aclarar: el silencio y los vítores, son más culpables que la denuncia y la crítica. Si se protege lo que se calla, el delito sobrevive. Si se denuncia, lo que se calla, el delito, al menos puede morir de insolación pública.

Pero, la realidad, es que, esta exposición, es insuficiente. 34 años después, al futbol mexicano le ha pasado de todo... pero, al futbol mexicano no le ha pasado nada. Todo está cambiado... pero, nada ha cambiado.

34 años después, vuelvo a carcajearme, pero para no ir de réquiem por este futbol mexicano, que, afortunadamente, nos revive y sobrevive cada fin de semana, porque, sin duda, el futbolista mismo, en su mayoría es lo único limpio que le queda.

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LOS ÁNGELES -- "Abrevé en los pezones con sal de la mujer de Lot", recapitula Joaquín Sabina y encaja con el nuevo drama extracancha de la selección mexicana.

En charla con Televisa, Ricardo Ferretti deja implícito que no cita a algunos "europeos" debido a sus actos de rebeldía. Dice que le dijeron que habían dicho que regresarían al Tri, sólo bajo sus condiciones.

Durante y después del Mundial de Rusia brotaron, como peste, las versiones que supuraban al interior del Tri. Los egos se desbocaron tras el triunfo ante la peor Alemania de la historia.

Viñeta Rafa Ramos

Esos diosecitos de verde se olvidaron de que sus frágiles patitas de mortal debían pisar tierra. Y el equipo estaba cuarteado y descuartizado anímicamente.

Sin embargo, ojo, hay versiones que aseguran que los jugadores en rebeldía no llegaban a un excentricismo extravagante y demencial en sus exigencias. Simplemente, embistieron contra el sistema... y el dueño del sistema. Esto lo detallaremos más adelante.

Por ese entonces, Juan Carlos Osorio había perdido el control, sin que necesariamente fuera su culpa. Para catalizar vanidades y divismos estaban la floritura estrambótica de Imanol Ibarrondo, el mando de Guillermo Cantú y que Gerardo Torrado justificara el hueso que le arrimaron.

"Javier Hernández se ha vuelto insoportable", ha sostenido una fuente vinculada al Tri. No es nuevo, así llegaron a verlo incluso Miguel Herrera y otros directivos.

Por eso, habíamos adelantado en Raza Deportiva de ESPNDeportes que varios europeos, arrejuntados a un liderazgo nociva como el de Chicharito, no serían citados a los amistosos, como se le ordenó a Ricardo Ferretti previamente.

Ciertamente el Tuca sólo entreabrió la puerta. Llega el momento en que den la cara quienes han recluido en el exilio a los que parecían impredecibles y que desobedecían órdenes de entrenadores y directivos, antes y durante el Mundial de Rusia.

"Se les dio casi todo lo que pidieron. A ellos (los mundialistas), se les ofrecieron las primas más cuantiosas de la historia de la selección mexicana", explica otro informante.

"La protección, seguridad y apoyo de todo tipo de logística de las familias (de los seleccionados), estaba por encima de la de cualquier otra selección", revela.

"Los directivos no fallaron en nada, pero los jugadores sí. Secuestraron a la selección injusta e irresponsablemente", comenta.

Por todo ello, se puntualizó al Tuca Ferretti, desde el principio, que no debía permitir que esas acciones terminaran impunes.

Ahora, los emisarios europeos desde las bancas de sus equipos, han recurrido a redes sociales para mandar mensajes inequívocos de supuesta indiferencia, asumiendo que son tan importantes para la selección mexicana, que serán llamados tarde o temprano.

Como sea, la revelación de Tuca Ferretti en entrevista con Televisa, levantó un velo, pero dejó varias respuestas en penumbras.

Por ejemplo, ¿qué llegaron a exigir para concentrarse con la selección mexicana? Es decir, históricamente, los hombres de manos sucios en la FMF son los directivos.

Porque, y aquí es prudente poner en la mesa, algunas de las exigencias de los futbolistas, aunque algunas de ellas se contraponen, radicalmente, con el contrato de aceptación de formar parte del Tri.

Ricardo Ferreti banca de Tigres
Imago7

Por ejemplo, Chicharito, Layún, Guardado, Moreno, estaban hartos de los excesos en la atención a patrocinadores y a las televisoras con derechos.

Además, el grupo de jugadores explicaba que los seleccionados nacionales de verdaderas potencias mundialistas no eran sometidos a esas largas sesiones de grabar comerciales.

Además, les incomodaba que todo el dinero fuera, en apariencia, para la FMF, pero también para algunos intermediarios emboscados y embozados, y no para jugadores.

"Algunas de esas situaciones se entendían. Pero ellos aceptaron todo eso, como parte de lo que es la selección. Nadie los engañó", comenta el informante.

"Sin embargo, cuando quisieron rebelarse y negociaron, lo hicieron casi como extorsión, como capricho, y eso no debe permitirse, y por eso se les ofrecieron los mejores premios de la historia", asevera el portavoz vinculado a la FMF.

"Después quisieron abusar", indica una de las fuentes. "Como con la fiestecita en Las Lomas"

El ciclo mundialista rumbo a Catar 2022 no comienza aún en la cancha, pero ya está podrido en todos los demás frentes.

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LOS ÁNGELES -- Chivas puede estar promiscuamente satisfecho: el Pacto de Caballeros exilió a Matías Almeyda.

El destierro de El Pelado es al peor equipo de la MLS (20 puntos de 96 posibles): San José, con unos Terremotos que tiemblan menos que un teporochito con la cruda de lunes.

Mientras esperaba, jubilado y jubiloso por el finiquito de Chivas con 100 mil dólares al mes por año y medio, Almeyda tuvo escarceos con la selección mexicana, con Monterrey y con el Grupo Pachuca.

Viñeta Rafa Ramos

José Luis Higuera, a quien Ricardo Peláez inmortalizó como el #Pelagatos2.0, hizo labor de zapa. Implorando el inexistente, claro, Pacto de Caballeros, como interdicto absoluto, Chivas bloqueó a Almeyda.

En pleno mundial, en Raza Deportiva de ESPNDeportes, adelantamos el veto impuesto con un mismo discurso insidioso del achichincle plenipotenciario de Jorge Vergara.

"Tú sabrás si lo contratas, pero en Chivas nos puso el vestidor en contra, rebeló a los jugadores y se olvidó de la institución que le pagaba. Como empleado nos traicionó uniéndose al grupo de jugadores". Palabras más, palabras menos la demagogia tóxica en la argucia del #Pelagatos2.0 (AKA Higuera).

Para corroborar el complot contra Almeyda, Amaury Vergara, saltó a escena sin que nadie se lo pidiera: "Nunca lo boicoteamos, estamos muy agradecidos con él". Explicación no pedida, acusación manifiesta.

Ciertamente poco ayudó el representante Santiago Hirsig a su entrañable Matías. Hizo circular versiones de que lo buscaban en equipos de Italia, España, Catar, Colombia, Argentina y Francia. Un parche universal.

Incluso, Hirsig lo arrimó para selecciones nacionales de Argentina, EEUU, Colombia, Paraguay, Costa Rica y hasta aprovechando la amistad del Papa Francisco, lo incrustó en El Vaticano.

Getty Images

Después de ese peregrinar mediático en el vertiginoso Tsunami de las especulaciones, Almeyda llega a San José, irónicamente una tierra de americanistas, como toda la parte norte de California.

Sin urgencias financieras, con esa sólida beca del finiquito de Chivas, le espera una labor colosal, herculina, aunque Almeyda está acostumbrado a ello.

A River Plate lo tomó en crisis, al igual que a Chivas, que tomaba bocanadas de aire en la desesperación del descenso, y le dio cinco trofeos.

El inglés no es su fuerte, pero tiene casi seis meses de gracia antes de comenzar el próximo torneo de la MLS, buscando una reestructuración absoluta, y sobre todo, adaptarse a una liga a lo que alguna vez Paco Palencia definió como la versión más futbolera del rugby.

Claro que hay cláusulas en el contrato de Almeyda. Puede rescindirlo si en el futuro hay alguna oferta de Europa o de alguna selección nacional.

San José puede estar tranquilo: no llegarán esas ofertas, más allá de que su representante suelte una lluvia de confeti ilusionista y alucinante en el momento menos oportuno, como lo hizo siempre que Almeyda estuvo en Chivas.

Al final, Higuera se salió con la suya, pero ¿sabrá míster #Pelagatos2.0 que Judas se ahorcó precisamente en una higuera...?

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Viñeta Rafa Ramos
LOS ÁNGELES -- Tigres anda mal, muy mal de la cabeza. En todos sentidos. Seis goles en dos juegos (Pachuca y América) con remates aéreos, por desatenciones o incapacidad de marca. Migraña selectiva y colectiva.

Eso, y que el América jugó, finalmente, como debe jugar siempre: a tope del termómetro de testosterona, consumó la victoria por 3-2 el sábado por la noche en, diría José José, un Volcán apagado.

Eso, y que de nuevo Marchesín abortó la sublevación rival, ahora con remates de Gignac, y los escarceos estériles de gloria de Zelayarán y Damm, reivindican al equipo de Miguel Herrera, que sigue en el retrovisor de Cruz Azul, pero como máximo asesino de la Liga Mx.

Aclaremos: la superioridad fue estrictamente en el marcador, y por eso, porque Tigres anda mal, muy mal de la cabeza. Y sí, en todos sentidos.

En ese atolondramiento defensivo, para que Guido Rodríguez, Emanuel Aguilera y Bruno Valdez, los predecibles zepelines americanistas, determinen el rumbo del juego, Tigres reclama a gritos una encerrona extraordinaria al estilo del Tuca Ferretti en la que hasta a los postes obligará a que aprendan a rechazar los ataques aéreos.

Si ya recibir dos goles de Jara ante Pachuca, era vergonzoso, ahora que le violenten su espacio aéreo en su propio Volcán apagado (dixit José José), seguramente detonará la ira de Ferretti y pondrá a Mejía Barón a que trabaje estrictamente en lo defensivo.

Getty ImagesEl América venció 3-2 al Monterrey en el Volcán.
¿América? Demostró que es otro equipo cuando sus jugadores dignifican la camiseta. La colosal rivalidad entre estos equipos, la imagen mediática de unos "supertigres" y el entendimiento que estos juegos no se pierden, sacaron lo mejor de los -nunca mejor dicho por Juan Villoro- "Los Once de la Tribu" de Miguel Herrera.

Por momentos, Tigres impuso condiciones, pero América aprendió a vivir, a sobrevivir, a pervivir y a revivir en esas condiciones angustiosas y dramáticas, para ostentar la victoria en un condado felino donde pocos quieren atreverse y donde menos aún se atreven.

Porque, dejemos claro, confrontar cara a cara a Tuca y sus Huestes en su jungla, es una paranoia suicida. Y Herrera y América lo hicieron.

¿Quién fue mejor en contagiar o en soliviantar la tirria, los sentimientos rencorosos individuales en una proclama colectiva? Por lo pronto, el aparatoso y melodramático duelo verbal entre Tuca y El Piojo, éste le puso el punto final en la cancha. Y el que ríe al último, ría mejor...

Reflejo de ello, de esa inquina, de ese revanchismo acumulado por los técnicos, fueron algunas escenas que dejó tijereteadas la transmisión del juego. Había una amargura extrema en la manada y un júbilo extremo en la parvada.

Cierto, el águila no vuela en comunidad, en parvada pues, pero éste sería el milagro de Herrera en este juego: en unas semanas debe repetirlo ante Cruz Azul, pero no como opción sino como obligación.

Por eso, ante Xolos, las Águilas de talentos solitarios, deberán reagruparse como parvada. Quedó demostrado que en el enviciamiento colectivo de la urgencia depredadora, América, si lo tuviera 24/7, debería ser el protagonista del torneo.

Y la advertencia llega contundente para Miguel Herrera: no puede dejar ya cabos sueltos. No puede permitir que Renato pueda cuando quiera. Ni Valdez, ni Uribe, ni Guido, ni Aguilera, ni Cecilio... y claro, ni el mismo Piojo.

Para Tigres, más allá de esa reclusión fustigante que espera a Tigres para refregar y lavar la conciencia en privado, por seis momentos bobalicones de marca y de torpeza en la cobertura, deberá lamer las heridas con la autoestima de un triunfo urgente, más allá de las vacaciones moleras de su entrenador en el spa de una selección mexicana sin presiones, pero con peligros, ante Costa Rica y Chile.

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LOS ÁNGELES -- "Los rivales sí corren", dijo Miguel Herrera tras el descalabro ante FC Juárez. "El equipo reaccionó (después del gol de Chivas) muy bien", explica El Piojo luego del empate ante Chivas.

Inevitable responsabilizar a Herrera de estos sinsabores en El Nido. Cierto: él no juega, no erra penaltis ni desperdicia goles, ni es culpable de la miopía arbitral.

Viñeta Rafa Ramos

Pero, es el líder, el capataz, el guía del vestuario. Es el dictador, el padrastro, el padre compasivo, el confesor, el terapeuta, el psicólogo.

En un club con notables futbolistas, hay dos misiones del entrenador: establecer a qué juega y convencerlos de que lo hagan.

Y en esta homilía en el interior del vestidor, debe ir implícito que entiendan para quien juegan y convencerlos de que lo asuman. El América no es un antojo, no es un desliz, sino un compromiso.

Ciertamente, Miguel Herrera ha demostrado saber meterse en los recovecos de esas cabecitas atormentadas y luego prófugas, de esa bendición que es jugar al futbol. Son predestinados, por ese ejercen ese oficio.

Pero, más allá de esa labor exhaustiva de comprometer al futbolista, por encima de ello, es insoslayable la obligación absoluta del millonario en calzoncillos al que sólo se le pide que sea despiadadamente serio y responsable durante 90 minutos.

Y en caso de que hubiera fallado Miguel Herrera, porque muchos de sus jugadores no corren, no se esfuerzan, no tienen la devoción, más que en los momentos de crisis, de histeria, como ir abajo en un Clásico, ¿hasta dónde es culpa del técnico?

Mientras Raúl Gudiño levantaba su propia estatua, con las ruinas de otras ruinosas apariciones, Mateus Uribe quiso resucitar de un torneo en el que ha errado goles, mostrado indisciplina, ha insultado a su propio entrenador, ha bajado de rendimiento, ha recolectado tarjetas, etc.

Imago 7Miguel Herrera reclama durante el partido entre América y Chivas.

Mientras Gudiño encontró su momento sublime, Mateus solamente hizo más profundo el foso de equivocaciones en el torneo.

Más allá de que en Colombia aseguran que desde el torneo pasado, es decir, desde antes del Mundial, carga con un lastre penoso por cuestiones personales, ciertamente el colombiano quiso consumar el exorcismo de todos sus demonios desde el punto penal. Y se lo cargaron los diantres.

Ya antes, en este espacio, habíamos señalado paralelos entre Oribe y Uribe. Al segundo le hace falta lo que el primero tiene de más.

Cierto, Peralta de repente tiene menos puntería que un maraquero con una pistola de agua, pero nadie podrá cuestionarle la bravura y la capacidad de inmolarse física y moralmente en cada partido.

Uribe debió entender que la desesperación es la peor consejera. Quiso cobrar ese penalti con toda la inseguridad de sus problemas, en lugar de hacerlo con la seguridad de sus obligaciones. Tenía pánico de fallar... y falló.

Pero no es el único. ¿Cómo exonerar a Ibargüen por su gol, cuando en otros juegos ha desaparecido, mientras que Renato Ibarra y Roger Martínez se repente escurren el bulto, escondiéndose durante el partido, o deambulando en zonas de poco compromiso?

El problema del América no es la calidad de sus jugadores, sino la aprehensión y la aprensión escénica con la que sufren más que disfrutar los partidos.

¿Debe vivir esclavizado Herrera a que sus jugadores corran como no lo hicieron ante Juárez y no se vean abajo en el marcador para amamantarse de dignidad?

De ser así, deberá ir pensando en una purga a fondo en el plantel. Porque hay muchos espíritus ligeros de testosterona en su equipo.

Cometiendo un sacrilegio, relaciono esta situación de algunos jugadores del América, con una definición de la camiseta de Chivas por parte de Guillermo Tigre Sepúlveda: "Es (la camiseta) de seda, pero no cualquiera la viste, porque algunos les pesa como si fuera de plomo".

José Saturnino Cardozo dijo que la estatura de Raúl Gudiño había espantado a Matías Uribe durante el cobro del penalti.

Se equivoca Cardozo. Al colombiano lo espantó más la camiseta que viste, que la del adversario.

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