¿Debería la MLB y la Asociación de Peloteros explorar la cuestión de que las bases puedan estar compuestas de mejores materiales?

Cal Ripken jugó cada partido de su equipo por más de 16 años, y uno de sus managers, Davey Johnson, reflexionó sobre cómo Ripken de alguna manera evitó lesiones graves a pesar de la gama de riesgos inherentes al juego: pelotazos en sus manos y muñecas, deslizamientos agresivos mientras defendía la segunda base. Y tal vez la amenaza más consistente a la racha de juegos, reflexionó Johnson en 1996, era el hábito de Ripken de delizarse en la primera base mientras corría por la línea a toda velocidad.

Si Ripken aterrizaba sobre la elevación de la base o en la parte posterior de la pierna del primera base, podía torcerse el tobillo, dijo Johnson, o romper su Aquiles, o recibir daño de alguna otra manera. Era la torpeza de los atletas de más de 200 libras corriendo a través de superficies planas cambiantes a lo que se refería Johnson.

Esto causa lesiones anualmente, con Bryce Harper el ejemplo más reciente y más prominente. En su esfuerzo por alcanzar un hit, se abalanzó a la primera base, y en condiciones húmedas, su pie se deslizó a través de la almohadilla, su rodilla se hiperextendió y luego se dobló. Por tal razón tuvo que ser ayudado a salir del campo. A principios de esta temporada, los Nacionales perdieron por todo el año a Adam Eaton por una lesión de rodilla y tobillo en una jugada parecida en la primera base; de manera similar, Mike Trout salió herido al deslizarse de manos en la segunda base, desgarrándose su pulgar.

Una pregunta que valdría la pena para MLB y el sindicato explorar: En tiempos de tecnología avanzada, ¿podría existir una composición mejor y más segura para las bases, especialmente la del primer cojín?

Es una pregunta tan simple y tan natural como si hay una máscara facial mejor para los receptores, o un mejor casco para los bateadores.

Algunos entrenadores han notado en los últimos años que las bases son más rígidas de lo que solían ser. Algunos equipos intercambian las bases durante el transcurso de la acción del juego y venden las viejas como ya utilizadas en el juego, quizás contribuyendo a que la flexibilidad de las mismas no disminuya.

¿Es real o es una percepción? Es difícil decirlo sin más examen.

La composición de las bases ha cambiado a través de los años, de los tipos más suaves que Ty Cobb usó para deslizarse al modelo que Rickey Henderson alzó después de romper el récord de Cobb de bases robadas -aparentemente más plano que las bases de hoy.

¿Podría encontrarse una superficie mejor en la parte superior de la base, que sea menos resbaladiza para evitar lo que le ocurrió a Harper en la noche del sábado? ¿Sería beneficioso si las bases fueran más planas y más bajas? ¿Se podría utilizar la electrónica de alguna manera, para reducir la necesidad de una base elevada? ¿Hay algo que podría mejorarse?

Estas son todas las preguntas que vale la pena explorar.

Cuando MLB presionó por un cambio en las reglas de colisión del receptor, esto alteró la forma en que se juega el béisbol, en nombre de la seguridad (protegiendo al mismo tiempo las inversiones financieras de los equipos en sus jugadores). Lo mismo ocurrió cuando se establecieron las nuevas reglas para proteger a los defensores de la intermedia (segunda y campocorto); ahora los jugadores realizan el doble play sin el temor de ser barridos por un corredor que se aproxima.

Pero simplemente alterar la composición de las bases no puede afectar la forma en que se juega el béisbol , y podría ayudar a mantener a jugadores como Eaton, Trout y Bryce Harper en el campo.

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Los diez mejores peloteros de Grandes Ligas

FECHA
26/06
2017
por Buster Olney | Escritor Senior de ESPN.com
Machado
G Fiume/Getty Images
Aaron Judge ha sido el mejor jugador de la MLB en los primeros tres meses de la temporada 2017, sorprendiendo a evaluadores rivales con su mejoría desde el final de la temporada 2016. Pero todavía tiene menos de 100 partidos en las Grandes Ligas, razón por la cual no está clasificado entre los 10 mejores jugadores de las Grandes Ligas. Como hemos visto con Kyle Schwarber, los ajustes son necesarios incluso por los bateadores más talentosos, y con el tiempo, vamos a saber si los lanzadores pueden encontrar una manera de atacar la amplia zona de strike de Judge.

Por ahora, he aquí mi lista de los 10 mejores jugadores de las mayores - sin el tipo que actualmente lidera las grandes ligas en WAR.

Nota: Todas las estadísticas son hasta el viernes 23 de junio.

10. Corey Seager, SS, Dodgers de Los Ángeles

Seager, de 23 años, se ha convertido en el mejor jugador de los Dodgers, después de anotar 105 carreras y compilar 26 jonrones la temporada pasada. Sólo Kris Bryant clasificado más alto en WAR en la última temporada de la Liga Nacional.

9. Joey Votto, 1B, Rojos de Cincinnati

Un ejecutivo rival sobre Votto: "Es tan bueno, y lo loco es que en realidad ha mejorado".

Votto .601 porcentaje de slugging es el mejor de su carrera, y todavía tiene una tasa de ponches de sólo 11,2 por ciento, una combinación increíble en una época dominada por los ponches. Tenga en cuenta: él usualmente ha sido un mejor bateador en la segunda mitad de la temporada que la primera.

8. Manny Machado, 3B, Orioles de Baltimore

Tal vez su día de 4-4 contra los Indios la semana pasada señaló el inicio de un cambio de 2017 para Machado, que ha tenido problemas este año. Pero el total de su carrera ha sido extraordinario, y estará bien compensado cuando llegue a la agencia libre al final de la próxima temporada. Machado pronto cumple 25 años, y ya ha tenido tres top-10 en la carrera de MVP. Se perdió la mitad de una temporada con una lesión en la rodilla en 2014, y sólo cuatro jugadores están por delante suyo en carreras defensivas salvadas desde que irrumpió en las Grandes Ligas.

7. Clayton Kershaw, pitcher zurdo, Dodgers de Los Ángeles

Él tiene el mejor ERA+ ajustado entre todos los lanzadores abridores de todos los tiempos, y en las últimas seis temporadas, ha ganado tres premios Cy Young y tuvo un segundo, un tercero y un quinto lugar. Kershaw ya ha permitido más jonrones esta temporada que en cualquier otra temporada de su carrera, y su ERA es su más alta desde 2010. Pero en un momento en que un montón de equipos de forma rutinaria sacan a sus abridores la tercera vez que el orden de bateo de los contrarios está en turno, Kershaw está entre los líderes de la MLB en entradas y ponches.

6. Nolan Arenado, 3B, Rockies de Colorado

Algunas de las analíticas avanzadas no son amables con el tercera base de los Rockies, y al igual que todos los jugadores de Colorado, él nadará siempre en contra de la pregunta de cuánto de su producción ofensiva es creada por las favorables condiciones de bateo en Coors Field. Pero los evaluadores han llegado a creer que esto trata sobre el Arenado multitalentoso e intenso: es un jugador que puede ser el ancla de un equipo ganador. Él es un importante jugador que marca la diferencia.

5. Max Scherzer, pitcher derecho, Nacionales de Washington

Scherzer tiene la oportunidad de convertirse en la más rara de las especies: Scherzer está bien en su camino para justificar plenamente una inversión a largo plazo, de gran dinero en un lanzador de agente libre. En sus primeras 78 aperturas con los Nacionales, Scherzer tiene 705 ponches y 114 boletos en 564 2/3 entradas - y una efectividad de 2.73 mientras que promedia unas siete entradas por inicio.

Entrando en el fin de semana pasado, Scherzer lideró a la Liga Nacional en las tres categorías de la Triple Corona -ERA, entradas y ponches- en el arranque de lo que ha sido la mejor temporada de su carrera.

4. Chris Sale, pircher zurdo, Medias Rojas de Boston

¿Recuerda la temporada pintoresca de Sale en 2016, cuando él era toda sobre la eficacia de pitcheo y provocando rolatas? Bueno, olvídate de eso: Sale ha ponchado a 12.2 bateadores por nueve entradas esta temporada, lo que le ubicaría entre los 10 mejores promedios de todos los tiempos si puede permanecer en el mismo rango durante la temporada. Tiene un FIP de 1.97 y el único lanzador titular activo que se ha ido mejor en una temporada es Clayton Kershaw, a 1.811 en 2014. Sale tiene la oportunidad de acumular algo en el rango de los 330 ponches esta temporada; Nunca ha tenido más de 274. Es uno de los mejores, y está en su mejor momento en 2017.

3. Mookie Betts, RF, Medias Rojas de Boston

"Cuando ustedes tienen esa conversación sobre quién es el mejor jugador joven -[Mike] Trout, [Bryce] Harper o [Manny] Machado- es mejor que incluyan Mookie Betts", dijo un gerente.

Betts terminó detrás de Trout para el Premio MVP de la Liga Americana en 2016, pero todavía está construyendo su consistencia ofensiva. Ya está considerado como uno de los mejores jugadores en el corrido de las bases, así como el mejor jardinero derecho defensivo.

"Es el mejor jardinero derecho que he visto", dijo un evaluador.

"¿El mejor ahora?" Yo pregunté.

"No -el mejor de todos los tiempos", respondió. Nunca he visto a nadie cubrir tanto terreno delante de él. Ni siquiera de cerca".

2. Paul Goldschmidt, 1B, Diamondbacks de Arizona

El primera base de Arizona ha terminado segundo en el MVP de la Liga Nacional votando dos veces ya, pero esta podría ser la temporada en la que Goldschmidt finalmente recibirá la aclamación personal que muchos de sus compañeros creen que merece hace mucho tiempo. Él está entre los primeros en todos los departamentos. Goldschmidt lidera a las mayores en carreras y remolcadas; y su porcentaje de embasamiento esta temporada está cerca de .450, lo mejor de su mejor carrera. Él se clasifica entre los cinco primeros en la métrica de eficiencia en el corrido de bases. Y él es un defensor superlativo, quizás el mejor entre aquellos en su posición que lanzan con la mano derecha.

1. Mike Trout, CF, Angelinos de Los Ángeles

Ha perdido alrededor de un mes esta temporada debido a lesiones en el músculo isquiotibial y el pulgar, y sin embargo los únicos jugadores que clasificaron más alto que Trout en WAR a partir del 23 de junio fueron Aaron Judge y Paul Goldschmidt. Ése es apenas un número entre los muchos que demuestran la preeminencia de Trout en el deporte. Trout estaba teniendo la mejor temporada en una joven carrera repleta de éxito sin precedentes, con un OPS de 1.203, y espera volver a estar de vuelta para el receso por el Juego de las Estrellas. Él podría recolectar su hit número 1,000 y el cuadrangular No. 200 en torno al tiempo en que cumpla 26 años en agosto.

Omisiones más difíciles: Buster Posey y Carlos Correa

La desastrosa temporada de los Gigantes oscurece lo que ha sido una espectacular temporada ofensiva para Posey, que tiene la oportunidad de unirse a la muy corta lista de receptores que han ganado títulos de bateo. Entre los receptores que tienen al menos 200 apariciones en plato esta temporada, Posey lidera en wRC + con 159 -y está en un universo diferente al de todos los demás. Brian McCann es segundo en 124. Los Gigantes tienen muchos problemas, pero tienen el jugador preeminente en una posición Premium.

Correa ha dado un gran paso adelante este año, en una temporada en la que su atención al detalle ha crecido. Trabajó diligentemente en su defensa, especialmente en los batazos rodados a su derecha, y Correa ha estudiado video de su corrido en las bases. Lo más obvio es que continúa aprendiendo a batear en las Grandes Ligas. Aún con apenas 22 años de edad, Correa está bateando .303, con 14 jonrones de cara a los juegos del viernes.

"Todo el mundo habló de que tuvo un año bajo [en 2016]", dijo un evaluador. "Él tuvo - ¿qué?- 20 jonornes y 96 RBI a la edad de 21 años? Tomaré eso".

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Hay un poco del Bambino en Aaron Judge

FECHA
13/06
2017
por Buster Olney | Escritor Senior de ESPN.com
Aaron Judge está a dos meses de completar su primer año de servicio en Grandes Ligas, y no ha sido electo a un solo equipo Todos Estrellas ni ha ganado un gran premio. Mark Reynolds y Steven Souza Jr. y muchos otros han logrado más en sus respectivas carreras que Judge, quien es tan nuevo en el deporte que sigue aprendiendo cómo navegar por los pasillos de los estadios para llegar a los camerinos visitantes.

Pero al analizar el potencial de mercadeo de Judge en la forma en que uno podría crear un pronóstico del clima, se podría derivar algunas lecciones de uno de los mejores de todos los tiempos en el béisbol: Babe Ruth, una estrella transformadora que elevo el deporte al estatus de pasatiempo nacional en su época.

Photo by Elsa/Getty ImagesEn su primera temporada completa con los Yankees, Aaron Judge se ha convertido en una estrella gracias a su rara combinación de poder y producción.
Ruth se convirtió en una leyenda debido a algunos de estos factores que capturaron la imaginación de los fanáticos de su tiempo:

Con 6 pies 2 pulgadas y 215 libras, Ruth dejaba pequeños a la mayoría de los jugadores de esa época. Ty Cobb medía 6-1 y pesaba 175 libras, el intermedista miembro del Salón de la Fama Eddie Collins medía 5-9 y pesaba 175 libras, y Walter Johnson - conocido como el "Gran Tren" - medía 6-1, y pesaba 200 libras. Con su gruesa parte superior del cuerpo, Ruth no se parecía a otros jugadores de béisbol.

Podía batear la pelota más lejos que sus compañeros y batear más cuadrangulares que cualquier otro. En 1920, Ruth lideró la Liga Americana con 54 jonrones - más que cualquier otro equipo.

Ruth jugó en el mayor mercado del béisbol en un estadio adaptado a sus habilidades particulares como bateador de poder - con una corta distancia de la cerca en el jardín derecho - al grado que el Yankee Stadium se conocía como la Casa Que Ruth Construyó.

Era el mejor jugador en la liga, logrando números que no se habían visto antes, bateando la pelota a donde nadie la había bateado antes.

Y cuando Ruth venía al plato, no se le podían quitar los ojos de encima. Como decía uno de sus compañeros, incluso sus ponches eran épicos, con Ruth abanicando la pelota tan duro que se caía. En el medio de su carrera - e incluso después de ella - los fanáticos se reunían para verlo tomar prácticas de bateo, para ver la fuerza y el poder.

¿Acaso algo de eso les suena familiar?

Hasta hoy, Judge lidera las mayores en jonrones y está en la delantera en las categorías que conforman la Triple Corona en la LA... para los Yankees... quienes juegan en un estadio relativamente nuevo que recompensa a los toleteros derechos que pueden batear la pelota hacia la banda contraria... como Judge.

Desde el inicio de los entrenamientos primaverales, fanáticos y compañeros y rivales se detienen dondequiera que estén para ver a Judge tomar sus prácticas de bateo, porque se preguntan lo que va a hacer próximamente, y cuán lejos podría batear el siguiente lanzamiento - haciendo cosas que ellos no habían visto antes. "Este chico es de otro planeta", dijo Pablo Sandoval en el camerino de los Medias Rojas luego del cuadrangular de 496 pies de Judge el domingo.

A Ruth le encantaba ser el centro de atención y estar en el gran escenario. Judge no parece tener la misma personalidad atrayente de Ruth, dentro y fuera del terreno; es muy discreto y de forma reflexiva desvía la atención.

Pero para un deporte y para un equipo que anda en búsqueda de una estrella, Judge ha dado grandes pasos hacia esa meta. Por lo menos él tiene algunos de los elementos de la fórmula que elevó a Ruth al estatus de ícono.

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Luego de meses de negociaciones sobre el nuevo acuerdo colectivo, el documento está completo y en manos de los impresores, dicen las fuentes. Esto limpia el camino para las conversaciones sobre el ritmo de juego entre las Grandes Ligas y la Asociación de Jugadores que están destinadas a tener un impacto duradero en un juego que siempre se ha destacado por su atemporalidad.

Los oficiales del béisbol y los jugadores podrían terminar aceptando - o confrontando - dos palabras que parecían inimaginables hace cinco o 10 años: reloj de pitcheo. Y a medida que el sindicato y MLB intercambien ideas en los próximos meses, algunos jugadores esperan en privado que parte de la solución sea la llegada de una zona electrónica de strike, la que ellos creen que podría servir para mover los juegos tanto como un límite de tiempo entre lanzamientos.

Habrán cambios entre ahora y el inicio de la temporada 2018, pero bajo los términos del nuevo acuerdo, MLB solo puede hacer cambios de forma unilateral si no puede llegar a un acuerdo con la unión. El poder de alterar las reglas para acelerar el ritmo del juego - o para forzar la negociación de las alteraciones que quieren imponer - está contenido en el Artículo XVIII del nuevo acuerdo colectivo, página 77.

Se piensa que la redacción es un viejo resquicio de los años 70, y aunque no está claro por qué esa sección fue agregada en ese momento en particular, es práctica ahora para el comisionado Rob Manfred mientras que él se esfuerza por acelerar la manera en que se juega el deporte, para reflejar mejor los tiempos de atención de esa era: "El derecho de los equipos de hacer cualquier cambio en las reglas no se verá afectado o limitado de ninguna manera", en tanto y en cuanto MLB le notifique a la unión con una temporada de antelación - algo que ya ha hecho. Las áreas de enfoque para MLB son los tiempos entre lanzamientos y el creciente número de reuniones entre lanzadores, receptores y jugadores del cuadro.

La preferencia de ambas partes es una solución negociada - que encuentren un terreno común en las conversaciones y el intercambio de ideas. Manfred habló sobre esto en marzo, sobre cómo él quiere tener más diálogo con los jugadores, más retroalimentación sobre cómo mejorar el ritmo de los partidos. Pero algunos jugadores reconocen que, de una manera u otra, los cambios a las reglas van a llegar. Un jugador le dijo recientemente a sus compañeros que es mejor que se vayan acostumbrando a la idea de un reloj de pitcheo "porque es inevitable".

Entre los rangos y las filas de la unión, el concepto quizás no sea visto como algo tan radical como antes porque la inmensa mayoría de los jugadores en MLB han competido en juegos donde a los lanzadores se les da 20 segundos entre lanzamientos. Ese cambio en la regla fue implementado antes de la temporada 2015 en Doble A y Triple A, y como nos dice Sarah Langs de ESPN Datos, un impresionante 74 por ciento de los 1,047 jugadores en rosters activos o lista de lesionados en MLB jugaron en estos dos niveles desde el inicio de la temporada 2015, algunos por asignación de rehabilitación por lesiones.

El tiempo promedio de juego en MLB bajó en seis minutos en el 2015, pero esos avances desaparecieron en el 2016, cuando el tiempo promedio de un juego de nueve entradas aumentó de 2 horas, 56 minutos a 3 horas. Este año, el tiempo promedio de los juegos a nueve entradas es de 3 horas 4 minutos, y de 3:08 para todos los juegos. Algunos oficiales de los equipos están convencidos que el paso más deliberado es debido a los hábitos cambiantes de los jugadores.

Entre los 88 jugadores que calificaron para el título de efectividad en 2008, solo tres promediaron más de 25 segundos entre lanzamientos; Josh Beckett fue el más lento con 26.7 segundos. Sesenta y seis de los 88 lanzadores promediaron 22 segundos o menos.

En 2017, solo 21 de los 87 lanzadores abridores de Grandes Ligas están promediando 22 segundos o menos entre lanzamientos. Los lanzadores que trabajan más rápido suelen atrapar el tiro de regreso del receptor mientras retroceden por la pendiente delantera del montículo, casi nunca dándoles la espalda al plato mientras intentan crear un ritmo. Carlos Martínez de los Cardenales de San Luis promedia apenas 19.2 segundos entre lanzamientos; R.A. Dickey de los Bravos de Atlanta promedia 19.1 segundos. Pero 12 promedian más de 25 segundos. Interesantemente, cinco de los 10 más lentos pasaron sus años formativos con los Rays de Tampa Bay -- Matt Andriese (28.4), Alex Cobb (26.4), Chris Archer (26.3), Jason Hammel (25.6) y Jeremy Hellickson (25.2).

Charlie Riedel/AP PhotoJason Hammel promedia 25.6 segundoa entre lanzamientos, uno de los más lentos en MLB esta temporada.
Algunos lanzadores veteranos tienen preocupación de que sus rutinas dentro de los partidos se vean afectadas. Los lanzadores quieren asentarse en el montículo antes de hacer cada lanzamiento, lo que tiene el potencial de alterar la trayectoria del lanzamiento. Los bateadores se salen de la caja de bateo, se ajustan sus guantillas, compran algunos segundos para pensar sobre lo que el lanzador y el receptor planifican hacer después.

Algunos lanzadores y bateadores trabajan lentamente. El relevista de los Dodgers de Los Angeles Pedro Báez atrajo mucha atención durante la postemporada del año pasado por sus hábitos laboriosos. Y el jardinero de los Filis de Filadelfia Odúbel Herrera, quien promedia 30 segundos entre lanzamientos, tiene el ritmo lento más deliberado en las Grandes Ligas. Probablemente Abraham Lincoln pronunció su famoso Discurso de Gettysburg en menos tiempo que lo que le toma a Herrera terminar un turno al bate de cinco o seis lanzamientos.

"Es algo ridículo", dijo un jugador veterano sobre los turnos de Herrera. "Los lanzadores reciben la mayoría de las críticas por la gran cantidad de tiempo que se toman, pero durante mucho tiempo, han sido los bateadores quienes están haciendo las cosas más lentas".

Un reloj de pitcheo ayudaría a resolver eso, aunque se tendría que crear una capa adicional de regulaciones para las situaciones cuando hayan corredores en base, para cuando los lanzadores se salgan de la goma de lanzar, y para cuando los bateadores se salgan de la caja de bateo - vestigios de la atemporalidad única del béisbol. Después de todo, el mariscal de campo de los Patriots Tom Brady tiene que pedir tiempo fuera si quiere tiempo adicional para estudiar la defensa de un rival, y el estelar jugador de los Cavaliers LeBron James no puede detenerse a conversar con un compañero sobre cómo ejecutar un movimiento más efectivo de pick-and-roll sin consumir un tiempo fuera.

Pero MLB quiere un mecanismo formal para mejorar aún más el ritmo de los partidos, y al tener el poder de cambiar las reglas a su voluntad, se encuentra en una posición fuerte para negociar los términos de un reloj de pitcheo y restringir el número de visitas al montículo entre compañeros.

A través de la negociación, los jugadores estarían en posición de conseguir algo a cambio, y en semanas recientes algunos han mencionado en privado que su esperanza es que la unión empuje por la creación de una zona automatizada de strikes, en la que las bolas y los strikes se canten electrónicamente. Eso eliminaría el debate constante sobre las decisiones de la zona de strike, de acuerdo con los jugadores.

"Eso aceleraría tanto el juego como el reloj de pitcheo", dijo un jugador. "Piensen en lo que sucede ahora: Tienes un pitcheo pegado, y el bateador se sale para preguntarle al árbitro del plato. O el receptor se vira para preguntarle al árbitro. O el lanzador dice algo, y se tarda más tiempo porque está frustrado con una decisión. Las bancas le gritan al árbitro, y el árbitro se vira para gritarles.

"Todo eso se eliminaría. No se tendría que decir nada. Sería una bola o un strike, y todo el mundo seguiría para el siguiente lanzamiento".

MLB y la unión tendrían que sentirse cómodos con que la tecnología sea lo suficientemente buena para replicar lo que hacen los árbitros, ya que algunos de los resultados recogidos son actualmente recalibrados por MLB antes de ser presentados en las evaluaciones debido a las imperfecciones. Sin embargo, un jugador notó que MLB ya tiene suficiente confianza en la tecnología para medir el rendimiento de los árbitros utilizando resultados electrónicos.

Algunos jugadores creen que los jugadores están dispuestos a hacer concesiones importantes como esta en las conversaciones del ritmo de los partidos, sabiendo que los oficiales de béisbol se dedican a racionalizar un producto que sea más adecuado para una audiencia más joven.

"Pienso que esto va a ser bueno para ambas partes", dijo un jugador veterano.

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Temprano en esta temporada, el jardinero central de Toronto Kevin Pillar hizo algo fuera de lugar, gritando un insulto antigay al jugador de los Bravos Jason Motte luego que Motte le lanzara demasiado rápido y Pillar se ponchara. Menos de 24 horas después, los Azulejos colaboraron con las Grandes Ligas en la cuestión de la disciplina y suspendieron a Pillar por dos juegos. Pillar asumió responsabilidad complete por lo que ocurrió, y la rendición de cuentas fue crucial.

Es un ejemplo que las buenas personas que corren los Gigantes de San Francisco deben considerar,, mientras ponderan sus opciones de cómo limpiar el ridículo incidente que uno de sus jugadores provocó el lunes. Luego que Hunter Strickland golpeara a Bryce Harper con una recta de 98 mph - y luego que Harper saliera corriendo al montículo e intercambiara golpes con Strickland - el lanzador le dijo a los reporteros que solo estaba intentando lanzar pegado y no golpeó a Harper a propósito. Pero un chico de 4 años con su cara llena de chocolate y que alega inocencia al ver un envase vacío de galletas de chocolate se vería más convincente.

Los Gigantes saben más que eso, porque ellos conocen el historial entre Strickland y Harper, ya que el lanzador le permitió dos monstruosos cuadrangulares al toletero durante la corrida campeonil de San Francisco en 2014. Y los oficiales de Grandes Ligas y el personal de los Gigantes saben que si esta situación sigue en su trayectoria típica, uno de sus jugadores - quizás Buster Posey, quizás Brandon Crawford -- va a ser golpeado, por la viejas reglas de compromiso que suelen entrar en vigor cuando algo así sucede. Y luego del partido del lunes, el manager de Washington Dusty Baker dijo, "Estamos aquí para ganar el juego. Pero tampoco nos vamos a quedar de brazos cruzados... no comenzamos nada, pero no nos vamos a quedar quietos".

Bryce Harper, Hunter Strickland
AP Photo/Ben MargotBryce Harper arremetió contra Hunter Strickland el lunes luego de ser golpeado por un lanzamiento en la cintura.
Los Gigantes podrían tomar acción preventiva para tratar de alterar el curso de los eventos y suspender o disciplinar a Strickland por cuenta propia, para demostrarle a los Nacionales - a todo el mundo - lo que muchos de ellos ya creen de todos modos: que las acciones de Strickland fueron increíblemente egoístas, peligrosas y bien, bien fuera de lugar, e inaceptables para la organización de San Francisco.

No solo eso sería lo correcto, pero además serviría para desactivar el potencial de cualquier tipo de represalia, porque el mensaje a los Nacionales sería: Entendemos completamente por qué están molestos; Strickland actuó solo, y tampoco estamos de acuerdo con él. Y quizás - solo quizás - esto podría reducir las posibilidades que Posey o algún otro jugador de los Gigantes sea golpeado con una recta, en aras de mantener el código del béisbol del quid pro quo.

Una respuesta similar ha sido tomada en el pasado por otros equipos. En 1995, Armando Benítez le permitió cuadrangular con bases llenas a Edgar Martínez de los Marineros, un momento de gran frustración para el tirador derecho, y Benítez golpeó al siguiente bateador, Tino Martínez. Benítez fue expulsado, y luego del juego, su casillero estaba vacío; Benítez le dijo al personal de los Orioles que iba a renunciar. Los Orioles lo enviaron a las menores por par de semanas. Tres años después, Benítez permitió cuadrangular de tres carreras a Bernie Williams de los Yankees, y Benítez - uno de los lanzadores que más duro tira en el deporte - lanzó la siguiente recta al próximo bateador, que casualmente era de nuevo Tino Martínez, desatándose una de las peores peleas en todo el béisbol. Por eso es que Martínez mantenía dos dedos en alto mientras los jugadores de los Orioles lo aguantaban, en referencia a las dos ocasiones que fue golpeado por Benítez, y por eso es que los jugadores de los Orioles reconocieron a los Yankees durante la pelea que Benítez estaba equivocado, de nuevo.

Es muy posible que los Gigantes ya hayan expresado su molestia a los Nacionales por las acciones de Strickland. Sin duda los jugadores de Washington han visto el video de Posey, capitán de facto de los Gigantes, manteniéndose en su posición en vez de moverse para interceptar a Harper cuando el bateador arremetió contra Strickland. Han visto cuánto tiempo le tomó a otros jugadores de los Gigantes llegar a Strickland, cómo el foco de los jugadores de San Francisco no fue el de ampliar la pelea y sacar a relucir otros viejos rencores; en cambio, un grupo de jugadores de los Gigantes se encargó de arrastar hacia el camerino a un enfurecido Strickland.

Pero la organización de San Francisco sería sabia en distanciarse del ridículo causado por Strickland al tomar algún tipo de medida disciplinaria, con algo sustantivo - quizás una suspensión. Y Strickland luciría astuto si verbaliza algún tipo de disculpa con los Gigantes, y asume la responsabilidad - en aras de su relación con sus compañeros, por lo menos. Porque al actuar motivado por un viejo rencor, sin duda puso a sus compañeros en gran riesgo de ser golpeados en represalia. Al final, podría ser Posey o algún otro compañero el que sufra las consecuencias de la decisión de Strickland.

Algunos oficiales de béisbol de la vieja escuela podrían argumentar que esto se debe dejar que se resuelva en manos de los jugadores, pero eso sería realmente estúpido. Ahora mismo, todo el mundo en el béisbol está bien consciente de la alta probabilidad que los Nacionales tomen algún tipo de represalia - y si la misma es ejecutada apropiadamente, una recta va a rebotar en la espalda o en el trasero de un jugador de los Gigantes. Pero también es posible que el lanzador que intente ejecutar la represalia falle su objetivo y en cambio golpee la mandícula, como casi le ocurrió a Matt Barnes cuando intentó golpear a Manny Machado el mes pasado.

Y como demostraron los Orioles y los Medias Rojas con su serie de pelotazos el mes pasado, no hay guías establecidas para una situación como esta. Equipos diferentes van a tener interpretaciones diferentes sobre lo que constituye una venganza apropiada. Eventualmente, el comisionado Rob Manfred se vio obligado a intervenir y a ordenarle a ambas partes que depusieran su actitud.

Antes de que las cosas lleguen a ese punto, los Gigantes deberían hacer algo. Sí, Hunter Strickland es su jugador, su compañero, pero eso no significa que deban sentarse cómodamente y pretender que lo que él hizo el lunes es remotamente aceptable.

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¿Es este el mejor Bryce Harper que hemos visto?

FECHA
27/04
2017
por Buster Olney | Escritor Senior de ESPN.com
Scott Cunningham/Getty ImagesBryce Harper ha vuelto a tomar sus prácticas de bateo al aire libre esta temporada, luego que en 2016 las tomara casi exclusivamente en interiores.
Bryce Harper tomó sus prácticas de bateo en interiores la pasada temporada, y la explicación para ello hacía mucho sentido. Habían cosas que él quería lograr en cada sesión, cosas que él sentía que necesitaba cumplir, y cuando llevaba a cabo esas prácticas fuera del terreno, todas las distracciones quedaban bloqueadas.

Encerrado en la jaula debajo de las gradas, no hay fanáticos gritándote - a favor o en contra. La reacción que se genera cada vez que lanzas una pelota hacia las gradas queda eliminada, lo que elimina la posibilidad de sentirte tentado a jugar para ellos. No hay reporteros que puedan interceptarte en esa área, ya que está restringido el acceso. Estás solo tú, tu coach de bateo y la tarea en tus manos; estás solo tú y tu trabajo.

Y quizás es menos divertido. Antes que los Nacionales de Washington terminaran su serie de fin de semana ante los Mets de Nueva York el domingo, Harper se encontraba entre sus compañeros tomando sus prácticas de bateo al aire libre, en el terreno. Eso es algo que ha estado haciendo este año.

"Quizás es porque se siente mejor", dijo un compañero especulando sobre el asunto con una mueca en su rostro.

Harper debe sentirse mejor - debe sentirse grandioso - porque los números sugieren que la versión del toletero en el 2017 es posible que sea el mejor Bryce Harper que hayamos visto - incluso quizás mejor que lo que vimos de él en el 2015, cuando ganó el JMV de la Liga Nacional.

El promedio de bateo de Harper está en .432, su porcentaje de embasamiento es de .548. Tiene 26 anotadas, 22 remolcadas y siete cuadrangulares en los primeros 21 juegos de Washington.

Pero si miramos más profundo dentro de sus estadísticas, los números nos sorprenden aún más.

Su tasa de abanicadas a lanzamientos fuera de la zona de strike es de 23.9 por ciento, de acuerdo con FanGraphs, la más baja y la mejor de su carrera.

La tasa de abanicadas y falladas está en 8.0 por ciento, la más baja y la mejor de su carrera.

Su tasa de contacto en pitcheos en la zona de strikes está en 92.1 por ciento, la más alta y la mejor de su carrera.

Adam Eaton es nuevo en el roster de los Nacionales este año, y como explicó en esta entrevista el domingo, Harper está tan bien preparado y ahora armado con suficiente experiencia que Eaton cree que el toletero sabe lo que el lanzador va a tirarle en su siguiente pitcheo - y cuando la pelota está en la zona de strike, Harper no está fallando el pitcheo.

Los números reflejan esto. Las tasas de contacto de Harper reflejan esto. Sus tasas de extrabases y de boletos a ponches temprano en esta temporada son sorprendentes para un bateador de poder.

El año pasado, Joey Votto se ubicó entre los mejores jugadores ofensivos en el béisbol, y logró 65 extrabases, 108 boletos y 120 ponches. David Ortiz, terminó su carrera con posiblemente su mejor temporada, logró 87 extrabases, 80 boletos y 86 ponches. Freddie Freeman lideró la Liga Nacional con 83 extrabases, 89 boletos y 171 ponches.

Hasta ahora en esta temporada, Harper tiene 15 extrabases, 19 boletos y 14 ponches. Para poner esto en perspectiva: Harper batea a un ritmo que lo podría llevar a terminar con 116 extrabases, 147 ponches y 108 ponches.

Las observaciones de Eaton son similares a lo que otros jugadores decían sobre Barry Bonds: A través de su lenguaje corporal, se podía saber cuál pitcheo Bonds había anticipado, y él veía la pelota tan bien que incluso antes que llegara a la zona del plato, su cuerpo se relajaba.

Por supuesto, Harper caerá en una mala racha, algo que le pasa a todos los bateadores, y su ritmo de producción será más lento. La temporada pasada, Harper tenía 15 extrabases, 17 boletos y 13 ponches en abril, antes que su producción comenzara a descender y terminara la temporada con 46 extrabases, 108 boletos y 117 ponches.

Pero algunos compañeros sienten que Harper ha logrado recopilar algunas lecciones de sus problemas en el 2016 que logrará aplicar, como hacen todos los grandes bateadores. La perspectiva puede ser muy útil.

Hace algunos años, el ex jardinero de los Filis Shane Victorino contó la historia de las prácticas de bateo en interiores en la temporada baja con un Harper mucho más joven. Era el mes de enero, varias semanas antes del primer pitcheo de la temporada, y Harper estaba totalmente enfocado en su trabajo, según recuerda Victorino, algo que es un elogio para Victorino, quien se distingue por hablar sumamente rápido, a un ritmo de 3,000 palabras por minuto.

Según Victorino observaba en las afueras de la jaula, Harper hacía swings viciosos en cada lanzamiento, llevando la pelota con fuerza hacia las redes protectoras. Basado en la trayectoria de cada línea bateada, Harper gritaba lo que se proyectaba que sería cada batazo: ¡Doble! ¡Sencillo! ¡Jonrón!

Eso fue en prácticas de bateo. En interiores. En enero.

Cuando finalizó la sesión, Victorino le dijo a Harper que debía tomas las cosas con un poco de más calma. La temporada de béisbol es larga, y el trabajo de las prácticas de bateo puede parecer interminable, especialmente si haces que sea de esa forma. Puede ser algo sin alegría, especialmente si eres un perfeccionista y el único resultado aceptable es la grandeza, y la rutina puede terminar tragándote por completo.

En 2017, Harper ha vuelto a salir al exterior, sintiéndose mejor, y bateando más que nunca.

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Strasburg
Brad Mills-USA TODAY SportsStrasburg cuadró una extensión de contrato de 7 años y $175 millones con los Nacionales de Washington.
Tony Gwynn se inscribió en la Universidad de San Diego State en el otoño de 1977 y realmente nunca se fue de allí. Fue seleccionado en el sorteo por los Padres, y Gwynn eligió jugar toda su carrera en San Diego, firmando en ocasiones extensiones de contrato por menos dinero que lo que habría conseguido en otro equipo, una elección que dijo que le causó problemas con líderes de la unión que hubiesen preferido que se fuese al mercado.

Pero Gwynn valoraba la felicidad que sentía al vivir en San Diego y criar a sus hijos allí. Tuvo el mismo casillero en la misma esquina del camerino, conversó con el mismo guardia de seguridad en la puerta del Jack Murphy Stadium y conocía a todos los empleados del terreno por su nombre. Luego de retirarse de las Grandes Ligas, volvió a San Diego State para ser entrenador, y su mejor en su tiempo allí fue un lanzador derecho llamado Stephen Strasburg, con el que habló con respeto y afecto. Él respetaba los esfuerzos de Strasburg por mejorar, y pensaba que Strasburg era un chico maduro, que no estaba realmente interesado en buscar la fama.

Así que si Gwynn hubiese estado vivo en su cumpleaños el lunes, probablemente habría asentido con convicción y en señal de aprobación al conocer que Strasburg había dejado pasar la oportunidad de hacer más dinero como agente libre y en cambio se quedaba en un lugar que conoce y en el que se siente cómodo. A unos meses de tener la oportunidad de llegar a la agencia libre y convertirse en el mejor lanzador disponble en el mercado, Strasburg acordó una extensión de contrato por siete temporadas y $175 millones con los Nacionales.

Los amigos de Strasburg hablan de cómo a él le encanta la estabilidad, y cuando se anuncie oficialmente el acuerdo este martes, él explicará exactamente por qué aceptó la oferta de los Nacionales en vez de esperar para conseguir más dinero. Si Strasburg hubiese jugado de esa forma, guiado por su agente Scott Boras, es posible que hubiese conseguido ofertas de más de $200 millones, a pesar de haber sido sometido a una cirugía Tommy John. Para cualquier equipo de mercado grande que buscara mejorar su rotación en el invierno próximo, Strasburg habría sido la única opción importante.

Pero Strasburg optó por tomar el acuerdo con mucho dinero ahora, en vez de esperar por más dinero. "Es difícil rechazar una oferta como esa en mayo", dijo un evaluador rival.

La eliminación de Strasburg significará que el mejor abridor en el mercado de agentes libres podría ser R.A. Dickey, o quizás Bartolo Colón. Significa que cualquier equipo que quiera mejorar su rotación de forma significativa debe tomar la ruta de la vieja escuela y comenzar a mirar el mercado de cambios.

Y significa que cualquier equipo que tenga en su rotación a un lanzador joven con valor debe por lo menos sopesar la posibilidad de aprovechar las condiciones del mercado y las ofertas en el terreno. Como se menciónó en este mismo espacio hace unas semanas, el resto del mundo del béisbol se pregunta cómo y cuándo Oakland hará disponible en el mercado a Sonny Gray (quien ha tenido un pésimo arranque de temporada, con efectividad de 6.00 luego de ser apaleado por Boston el lunes, como escribe Susan Slusser).

La hambruna por abridores en el mercado podría provocar que los Mets, que están repletos de pitcheo, ponderen la posibilidad de hacer disponible en el mercado Matt Harvey, quien será elegible para la agencia libre luego de la temporada 2018, a ver que consiguen por él a cambio. Parece poco probable que los Marlins se queden con José Fernández más allá del 2018, cuando se puede convertir en agente libre; podría ser inteligente para ellos colocarlo en el mercado en este verano. Los Indios discutieron la posibilidad de intercambiar uno de sus abridores en el pasado invierno, pero no se sintieron motivados por las ofertas recibidas; escuchar ofertas por Danny Salazar podría hacer el mayor de los sentidos en el invierno que viene, porque contrario a Corey Kluber o Carlos Carrasco, él no tiene un contrato a largo plazo y no va a ser elegible para arbitraje hasta la próxima temporada baja. Muchas cosas le han salido mal a los Bravos en el arranque de esta temporada, pero las fuerzas del mercado probablemente hayan fortalecido sus probabilidades de conseguir algo bueno en un cambio por Julio Teherán, quien está amarrado a un contrato que estará vigente hasta el 2019, con una opción de $12 millones para 2020.

En teoría, los Rays tienen un superavit de abridores, especialmente Blake Snell esperando en las menores porque se abra un puesto en la rotación y Alex Cobb trabajando en su regreso de la cirugía Tommy John. (Los problemas del zurdo Matt Moore podrían alterar los planes del equipo).

AP Photo/Carlos OsorioEl abridor zurdo Rich Hill tiene efectividad de 2.39 y WHIP de 1.17 para los Atléticos, con 46 ponches en 37.2 entradas.
Rich Hill, que está lanzando bien de nuevo, podría convertirse en una opción interesante para cambios a mediados de la temporada para algún equipo. Juan Nicasio tiene contrato de una temporada con los Piratas, y a medida que Pittsburgh siga integrando algunos de sus mejores lanzadores prospectos en las mayores en las semanas venideras, podrían explorar el valor de Nicasio como ficha de cambio. Los Filis tienen a Jeremy Hellickson. Los Padres están mercadeando a Andrew Cashner, dicen evaluadores rivales.

El nuevo contrato de Strasburg es un recordatorio de cuánto se valora el pitcheo abridor en el béisbol - y lo escaso de dicho material a principios del 2016.

La extensión de Strasburg es asombrosa, pero hace sentido, según escribe Barry Svrluga.

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