LOS ÁNGELES -- El nerviosismo y el nervio provocaron el canibalismo en el Estadio Azteca. En la tribuna comenzaron mordiéndose las uñas y en la cancha mordiendo los tobillos y los espacios en la cancha.

Y al final, en el Juego de Ida de la Final, 0-0, que en el futbol equivale a la mueca grotesca de la decepción. La emoción llegó con las manos vacías.

En esta guerra, no hubo balas, y las medallas se las lleva el conformismo de los entrenadores... o enterradores. Si acaso, al final, Marchesín 1-1 Corona.

Pero en el saldo blanco y pusilánime del 0-0, el gran perdedor es el América. Se queda sin Mateus Uribe y sin Roger Martínez para el próximo domingo.

El chasco lo entretejieron los dos equipos. Incluso al minuto 80, Cruz Azul, administrativamente visitante, decidió ponerle doble candado al marcador. 0-0 que emocionaba a las bancas y hacia mugir de frustración a los ansiosos de una guerra genuina.

Y así comenzó. Guerra avisada, no mata soldado. 48 horas antes presagiaron fragor. Los primeros 45 minutos se trató de rescatar su pellejo, más que arrancarle genuinamente la zalea al juramentado enemigo.

Marchesin, volando, genuinamente, como un acróbata curtido de Cirque du Soleil, atajó un misil de Catita Domínguez que iba ahí, donde las arañas nunca tejen su nido.

El resto, una lucha sorda. Marca, choques, precipitación, rudeza y hasta el abuso de las obviedades de balonazos al área, con eventuales migrañas para los zagueros, fueron consumiendo los minutos, y en la tribuna, obviamente, los dientes apretados de angustia, se tradujeron en bostezos.

Sí, zozobra arriba, insipidez abajo. La veneración al empate sin goles desde los reclinatorios del miedo, terminaron por consagrarse a la supervivencia, bajo el amparo del 0-0.

Conocido en los bajos mundos del bolero y la bohemia como El Cantante, el silbante Fernando Guerrero se mantuvo afónico a pesar de reclamos airados a lo largo del primer tiempo por parte de ambos equipos, y, en apariencia, dirigido a control remoto desde el VAR.

De entrada, en el arranque del segundo tiempo, tras una atajada espléndida a disparo de Mateus Uribe, hay un choque en el que Bruno Valdez se queda con las muelas del juicio de Marcone en el puño, y extrañamente el VAR y su marioneta en la cancha, callaron, en inminente penalti y expulsión del goleador americanista.

Ya antes, Lichnovsky había clavado un rodillazo en el aire sobre la rodilla de Valdez, y tampoco Guerrero le cantó una oda al VAR. Un misterio muy silencioso y un silencio muy misterioso.

América debió sobreponerse a la primera baja de la Final, Mateus Uribe, con posible esguince de rodilla, y con Oribe Peralta obligado al relevo y a hacer funciones que ya venía realizando desde la época de Ricardo LaVolpe.

Cruz Azul tuvo al minuto 94 la oportunidad de asesinar a las Águilas. Cauteruccio, de manera trompicada, entrega el balón a Méndez, y solo, ante Corona, estrella el disparo en el larguero.

Sí, cáusticamente, Cauteruccio la cruzazuleó. No debería extrañar, porque es el disparo número 11 que este torneo La Máquina estampa en los postes.

Todo queda abierto para el próximo domingo. En algún momento, en esta Final, en la que parecen dispuestos a arrojarse jitomatazos de trinchera a trinchera, en algún momento alguno saldrá vencedor, aunque, de esperarse, que sea también un digno vencedor.

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Cruz Azul está en el momento de disfrutar
LOS ÁNGELES -- Para ganar la guerra será necesario ganar las pequeñas batallas en la cancha. Y en esta Final entre América y Cruz Azul pululan las zacapelas individuales y por líneas.

Sin duda organizar cada batalla requiere de la astucia del cuerpo técnico y de la concentración, disciplina y lealtad de cada jugador. Un ajedrez con piezas azules y amarillas.

1.- ¿Noche de reencuentros? ¿Bruno Valdez contra Pablo Aguilar? El americanista es el goleador de su equipo. Siete anotaciones, cazando la oportunidad en la periferia de la portería.

¿Y será el chileno Lichnovsky quien respalde a Aguilar contra Valdez? ¿O recurrirá a labores extras de Méndez o Caraglio?

Mejor será, sin duda, tratar de evitar cobros que puedan poner la pelota en las entrañas del área celeste.

2.- Las cifras dicen la verdad, pero no todas las verdades. Incluyendo goles de Liguilla y torneo, la efectividad del América es de 2.77 y la de Cruz Azul es de 2.6.

De hecho, La Máquina fue durante el torneo uno de los equipos con menos tiros a gol, pero más eficacia. Incluyendo las dos fases, regular y Liguilla, ha hecho 78 tiros a gol y suma 30 anotaciones.

Mientras tanto, el América en las dos rondas ha disparado al arco 126 veces y marcado 45 goles. De hecho en la fase regular, sólo Tigres hizo más disparos a portería que las Águilas.

3.- Del punto anterior es necesario recalar en media cancha, piedra angular del equipo, de cualquier equipo.

Mientras Pedro Caixinha tiene estructurado y estable su armazón en torno al medio campo, Miguel Herrera ha sufrido, especialmente porque Mateus Uribe y sus problemas personales, por momentos, lo abstraen del juego, y quien sufre es Guido Rodríguez.

Sin duda el trabajo colectivo que en desplazamientos hacen Elías Hernández, Roberto Alvarado y Édgar Méndez, en apoyo de Marcone, Salas y eventualmente Baca, han mostrado mayor solidez.

Sin embargo, así como el muro cementero fue la mejor defensiva, sólo detrás apareció el América a lo largo del torneo regular.

Sin que esto sea perfectamente demostrable, a no ser por la agonía celeste ante Monterrey en el segundo tiempo del Juego de Vuelta, y la aplanadora americanista ante Pumas en el segundo encuentro, pero ambos han reformulado su presencia en la cancha.

Cruz Azul decidió administrar mejor los partidos. Pragmático, calculador, paciente, estoico, sufrió ante Monterrey, que eligió, desde su banca, morirse de nada.

Miguel Herrera, recurriendo a la misma fórmula que con Xolos, y olvidándose de sus raíces fincadas en matar o morir, buscaba el gol y administraba esfuerzos. Contra Pumas, renunció a ello: desbocó al frente a su equipo y el escándalo en el marcador, más el dominio abrumador, le enseñaron la ruta.

Todo esto, sin embargo no garantiza nada a partir de esta jueves por la noche en el Juego de Ida, en el que técnicamente, ambos equipos jugarán de locales por el conocimiento de la cancha, pero evidentemente se notará la diferencia en las tribunas.

Claro, estará siempre zopiloteando la duda, en todas direcciones, con el VAR y la actuación de Fernando Guerrero.

Y ya se sabe: todas las consideraciones, claves del juego que se enumeren, estadísticas que se mencionen, y antecedentes que se recuperen, poco tienen que ver ante los magníficos imponderables del juego: una noche sobresaliente de alguno, una noche aciaga de otro, una lesión inesperada, un momento de duda o un momento de precipitación.

Lo deseable, como siempre, es que toda esa rivalidad amamantada a lo largo de 17 fechas y dos jornadas de Liguilla, termine con ambos equipos despedazándose sin piedad, pero sólo con el balón como argumento.

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LOS ÁNGELES -- Son tan diametralmente diferentes que viven en extremos que sólo se conectan morbosamente a través de la rivalidad: Cruz Azul y América. Ahora, de nuevo, en una Final, la del Clausura 2018.

Precisamente los puntos de divorcio los hacen vivir en ese concubinato perverso para hacer de cada confrontación una lucha de ideas y de ideales. Entre su amor y su odio no hay ningún paso.

1.- PERVERSIDAD Y CANDOR...

América faculta a sus enemigos para que ejerzan la doctrina del aborrecimiento. El Ódiame Más es un acto de provocación, de incitación, a sabiendas, claro, de su inmortalidad como equipo. Levanta la mano antes de lanzar la primera piedra.

Cruz Azul, en cambio, se maneja con intenciones inmaculadas. El escándalo le aterra más que la derrota. Claro, en ese vía crucis acumulado por ya 21 años, el fracaso ha fomentado el abuso del escarnio. Y duele más en el nicho de la burla.

Y como consecuencia de ello, entre esa conmiseración casi maternalista, la mitad más muchos otros, prefieren que Cruz Azul redima modestamente sus blasones y remodele la anquilosada y herrumbrada sala de trofeos.

Una victoria celeste sería, irrefutablemente, hecha suya por las aficiones del resto de los equipos de la Liga Mx. Prefieren, sin duda un modosito arrogante celeste, que soportar seis meses de dictadura pedante en redes sociales.

La grandeza del América no se mide por sus éxitos sino por la dimensión de las agruras que provoca su solo nombre entre la muchedumbre de enfrente. Sus enemigos escupen bilis. Es una forma de veneración.

2.- DE TABLETAS A TABLONES

Pedro Caixinha se alió con la tecnología. El jugador de Cruz Azul debe saber desde las virtudes hasta las caries de su adversario en turno. Hay un gigabyte sobre Diego Láinez y otro más sobre el desaparecido Insaurralde. No hay lagunas de información.

Miguel Herrera es más capataz de la construcción. Prefiere embarrarse de cemento, pero que cada torre de combate quede documentada y enterada de qué y porqué deben hacerse las cosas en la cancha.

De la computadora, El Piojo sólo usa el "mouse" para masajearlos cuando lo necesitan y el cable de corriente, para atizarles en el lomo si es necesario.

Son estilos. Caixinha prefiere ese diálogo constante de su jugador con la mirada clavada en una tableta que le desnuda misterios del rival. Herrera prefiere mirar fijamente al futbolista y descubrir si duda, si entiende, si está comprometido o si está pensando en sus redes sociales.

Dos escuelas distintas, no opuestas, pero que, aparentemente, llevan al mismo sitio de privilegio: la Final del futbol mexicano.

3.- LA MANO QUE MECE LA CUNA

Ricardo Peláez es un Caballo de Troya moderno, en este caso. Conoce al América, conoce a la mayoría de los jugadores, y conoce a Miguel Herrera porque compartieron desvelos en Coapa y con la selección mexicana. Compartieron la almohada de triunfos y sinsabores.

Peláez conoce sus límites e incursiona en terrenos de Caixinha. Ha sido moldeado por éxitos y fracasos. Conoce el método para fortalecer a su técnico ante cada jugador y a cada jugador ante su técnico. El patriarca de La Noria no manda, sólo ordena.

Santiago Baños opera de manera distinta. Sabe que no puede controlar a El Piojo, pero sabe cómo puede colaborar con él. Lo conoció en detalle como su auxiliar, y en las carambolas de la vida, ahora, presuntamente, es su jefe. Socio, sería, sin ser denigrante, más exacto.

Además, inteligente, Baños lima, si las hay, asperezas en el recoveco más complicado de un equipo de futbol: la banca.

4.- NEGENDRADOS, NO CREADOS...

Las raíces mismas de las instituciones se nutren de savia muy diferente. De cuna opulenta, América, formalmente, nace como parte de un imperio que, mediáticamente, aunque no financieramente, trasciende más que la matriz misma.

Lejos de ser un juguete de un millonario ocioso, América nace, crece, se reproduce y se eterniza como un elemento de poderosa penetración social y civil. Televisa, en cada americanista un hijo te dio.

Cruz Azul en cambio es una respuesta casi comunal y hasta comunitaria. Reflejo de una clase obrera, trabajadora, consumada bajo el modelo económico de La Cooperativa, encuentra en la aventura del futbol, un vehículo de promoción de su sello comercial.

Ciertamente, también, queriendo o no, le agregó un elemento de solidaridad gremial y de distracción a los miembros de una nación laboral que encontraba beneficios económicos, sociales, y, además -porque así fue por un tiempo--, un equipo poderoso, campeón, ganador, ejemplar.

Y mientras el América se maneja como empresa y propone, dispone, descompone y recompone, como sea necesario -echando a Peláez incluso--, además mantiene el rigor de competencia interna. No hay más indispensables que el dueño.

Cruz Azul, es una empresa familiar. Todos son, han sido o serán hijos pródigos de los resultados. Y a veces, erróneamente, la manejan así.

Tras casi 21 años, hasta atreverse a la llegada de Peláez, con absoluta libertad, La Noria se deshace de lastres y rémoras que carcomían al equipo y originaban fracasos. Abandonó el camino de la autodestrucción.

Mientras América compite con Chivas por esa supremacía popular en México y Estados Unidos, Cruz Azul es sin duda el tercer equipo con más seguidores, al que, incluso, en Guadalajara, conforme a sondeos, aparece por encima del Atlas.

Estos son apenas algunos detalles que se suman a los ingredientes que poderosamente nutren esta Final del futbol mexicano, especialmente con una misión y comisión por parte de aquellos ajenos a los colores de ambos equipos: que el desenlace, si se puede, sea aún más dramático, impactante, memorable, como el de la Final del 2013, esa misma que es considerada la mejor de todas en la historia del futbol mexicano. La estampa de Moisés Muñoz se eternizó como la silueta de Hugo Sánchez marcándole de chilena al Logroñés, o la de Manuel Negrete en espectacular media tijera a Bulgaria.

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LOS ÁNGELES -- América aplastó despiadadamente las ilusiones de Pumas. Elocuencia pura: 6-1 (7-2 global), la noche de este domingo en el Estadio Azteca.

Pumas fue el Patiño en El Nido. Pero no fue culpa de David, técnico universitario, sino mérito del aprendizaje sufrido de Miguel Herrera ante Toluca y en el Juego de Ida ante Pumas. La letra con sangre entra.

Esta vez, con Pumas como doliente sinodal, El Piojo volvió a ser El Piojo y no la versión piojosa de los dos últimos torneos. Regresó a sus raíces. Esa consigna deliciosa de matar o morir.

Hicimos énfasis: el América del primer tiempo ante Santos, ante Toluca y en la ida ante Pumas, tenía esa estampa inconfundible de aspirante a campeón. Pero el de los segundos tiempos, desmentía brutalmente esa consideración.

Y se inscribe en La Final. Y La Final deseada: ante Cruz Azul, con todos esas sensaciones acumuladas desde aquella Final de 2013, la conspiración suprema de las maldiciones que muerden a Cruz Azul durante 21 años.

Relevante que América lavó sus culpas con lejía. Todos lo hicieron. Y públicamente. Desde Roger Martínez, hasta Guido Rodríguez, una sensible mejoría de Mateus Uribe, y la espléndida evolución de Jorge Sánchez y Diego Láinez.

Pero más relevante es que Miguel Herrera les soltara la rienda a sus jugadores. Al frente mordían para defender y para atacar. Cuando llegaban a zona de defensa la pelota estaba ya comprometida.

Esa pasión, ese compromiso de los jugadores y la bendición a la jauría, permitió al América cercenar a Pumas hinchando de euforia al americanismo conforme se hinchaba el marcador.

La semblanza, vista así, y la escandalosa tragedia del marcador de 6-1 este domingo en el Azteca, puede hacer creer que fue una tarea fácil. Y en realidad no lo fue. El mérito de las Águilas fue no menguar la devoción en ningún momento, para no permitir que la persistencia de Pumas pudiera fomentar una sublevación.

En contraste con un Cruz Azul que clasificó con el reglamento por delante, mérito sin duda de una magnífica campaña, América llega con los reflectores deslumbrando después de destazar y colocar la zalea del acérrima rival, Pumas, en el zócalo del Estadio Azteca.

Al final, en la despedida para la UNAM, el marcador es humillante, pero no termina por convertirlo en indigno participante. El marcador enloquece, sin duda, pero el mérito de convertir a Pumas en su patiño, es mérito de Miguel Herrera más que desastrosa conducción del otro Patiño, David.

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LOS ÁNGELES -- Sólo en el Cruz Azul lo saben. Es la catedral absoluta del sadomasoquismo. La dimensión del sufrimiento magnifica la sensación del placer. Hedonista del dolor. 21 años, así.

Y sólo sufriendo como sufren, equipo y afición de Cruz Azul pueden vivir lo que vivieron este sábado por la noche. La zozobra, la desesperación, la angustia... y el alivio al minuto 95'.

Regresa a una Final de la Liga Mx. Regresa, aterido, trémulo, porque la batalla despiadada e intensa, para desplazar a Monterrey se vivió al borde del colapso, al borde de ese precipicio del drama y el soponcio. El infarto acechaba.

1-0, gol de Caraglio, expiando sus culpas de un inmerecido penalti merecidamente errado. El veredicto final llegó del reglamento. De la letra pequeñita de la definición salomónica tras el 1-1 global.

No fue mejor que Monterrey en 180 minutos, pero sí en la ruta del torneo. Ese medio punto --justo sin duda--, lo pone en la Final ante el vencedor de América y Pumas. Tiempo para soñar.

El suspenso, la incertidumbre, el hambre de hazaña de Monterrey, estremecieron con micro infartos a todo el universo celeste. La angustia cementera masticaba sus entrañas. Porque Rayados se levantó en armas, como no quiso hacerlo gran parte del torneo.

Entre la persistencia de Cruz Azul, la tozudez de Monterrey, la guerra en el Estadio Azteca bordeaba la tragedia, especialmente en los momentos en que Rodolfo Pizarro estuvo en la cancha.

Tras meter el balón en la tribuna desde el manchón penal, con un cobro ilegítimo, Caraglio se redimió con un regalo producto de un espasmo de Barovero al escupir un disparo de Aldrete. El 1-0 trastocó el juego.

Cruz Azul se pertrechó. Eligió defender el 1-1 global que le invitaba a la Liguilla. Eligió dantescamente dedicarse a sufrir, porque el sufrimiento es parte del ADN de La Noria. El delirio en carne viva.

El mejor asistidor de la Liga Mx, Pabón, metió 13 centros al área, buscando una cabeza, una sola, que fuera capaz de vencer a Corona. No fue así. La zaga celeste abandonó con migraña la cancha rechazando la cicuta que lanzaba el colombiano.

Como si los estertores del drama no fueran suficientes, con La Máquina defendiendo el último andén, el árbitro asigna cinco minutos de alargue, y encima Cauteruccio, suplente de Caraglio, se pierde dos bendiciones de gol que le entregan en el área.

¡Vaya manera de disfrutar esa manera de sufrir! Pero en la Catedral del Sadomasoquismo, Cruz Azul ha dejado en claro que sus brindis deben ir a partes iguales con miel y con hiel.

La mejor descripción de Cruz Azul tal vez la hizo, sin saberlo, un médico francés, Alexis Carrel: "El ser humano no puede rehacerse a sí mismo sin sufrimiento, porque es a la vez el mármol y el escultor".

Cruz azul es eso: mármol y escultor de sus propios sufrimientos. 21 años así.

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LOS ÁNGELES -- "Láinez". Dícese de la distancia más corta entre la inoperancia y el gol.

Así fue la noche del jueves en Ciudad Universitaria. Pumas 1-1 América. Diego Láinez, el mocoso irreverente de 18 años le endosó medio boleto a quien lo tiene -generalmente- a medio tiempo: Miguel Herrera.

Diego Láinez, lo deslumbrante de la noche. Fugaz, incluso. Vida y muerte en Semifinales en seis segundos. En el umbral del minuto 21.

Pegadito a la raya -alguna vez- de cal, como los extremos bohemios de otros tiempos. Paralela a la línea, la ruta del balón. Diego Láinez recibe de Paul Aguilar. Y la magia empieza.

El pequeñín recibe. Y mal corre Malcorra. Las piernas y las neuronas de Láinez carburan con vértigo. Malcorra forcejea, jalonea, trata de atenazarlo. Bip, bip, le susurra el Correcaminos Láinez al Coyote de Pumas.

Tres segundos y Láinez le manda una postal al acalambrado Malcorra desde el área de Pumas. Pespuntea la pelota como abuela zurciendo calcetines: cortito y firme. Cabeza levantada y el cuerpecillo sacando ventaja de su bajísimo centro de gravedad.

Amaga una milésima de segunda de la eternidad con meter el pase. "Diagonal matona", nos cantaría El Perro Bermúdez. Y no. Láinez recompone y descompone a la defensa de Pumas. Quintana se queda un segundo en la artritis del titubeo.

A pradera limpia, Láinez ya resolvió el crucigrama en su cabeza mientras Quintana aún no encuentra ni el periódico. El americanista ya revisó el horizonte y contempló a Saldívar, quien musita mil padrenuestros y mil avemarías para que ese desgraciado mozalbete centre y no dispare.

Algo hace mal Láinez que le resulta perfecto. Su cuerpo rebasa al balón, por eso la puñalada a Pumas es aún más vistosa. Su pierna izquierda pierde el vuelo del impacto y entonces la cucharea lo suficiente para que Saldívar aún se pregunte cómo aquel enigma locomotriz nunca se lo enseñaron en secundaria. 0-1.

Seis segundos habían pasado entre el pie de Paul Aguilar, la red de Pumas, el brinco en el marcador y el alarido en la tribuna.

No lo encontré en el Larousse, pero seguro busqué mal, porque seguro en algún diccionario del universo debe decir claramente: "Láinez". Dícese de la distancia más corta entre la inoperancia y el gol.

¿El resto? Lucha, esfuerzo, empate de Pumas, y el bochorno absoluto, que hasta llega a ser sospechoso, del colombiano Roger Martínez, al cobrar el penalti con una enésima porción de la testosterona de Láinez en la jugada del gol. Desde el manchón de lo imperdonable, el cafetero perdona a Pumas.

América sale de Ciudad Universitaria ganando 1-1, con las cláusulas letales de la burocracia del reglamento. El gol de visitante abre puertas insospechadas.

¿Será Diego Láinez titular en la vuelta? Sólo Miguel Herrera lo sabe. Tiene a medio tiempo -generalmente- al que le da el medio boleto.

¿Seguirá Malcorra, aunque mal corra, como marcador de punta? Sólo David Patiño sabe si a su talentoso lo mantendrá de patiño de Láinez.

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LOS ÁNGELES -- Un Cruz Azul inesperado. Un Monterrey inesperado. Un desenlace inesperado.

Rayados 1-0 sobre La Máquina. 1-0 de Pizarro que destrozó la pizarra de Caixinha. Y eso, es una bendición. Porque el Juego de Vuelta lo dirigiría Tarantino con el sable de Kill Bill: a matar y morir, con el marcador, y sólo el marcador, ensangrentado.

Un Cruz Azul impensable. Un Monterrey impensado. Y un final, con dos finales, para pensar.

Porque La Máquina no esperaba la horda regiomontana que le asaltó apenas el árbitro graznó. Porque Monterrey decidió dejar de lado la abulia, el oportunismo, y asumió de manera espléndida el compromiso.

Un Cruz Azul desafiado. Un Monterrey desafiante. Y un desafío final para ambos.

Ahora Rayados queda emplazado a repetir o mejorar incluso sus 90 minutos de este miércoles, porque demostró que debe.

Y La Máquina tiene citatorio ante el patíbulo: debe superar todas las actuaciones de la fase regular, porque sabe que puede y que debe... demasiadas ilusiones constipadas durante 21 años.

1-0, con una sonrisa incompleta de Rayados. Afortunadamente. Porque, seguramente, sin recovecos, coloquialmente, a todos nos espera un juegazo, con un Cruz Azul desesperado y esperanzado, y un Monterrey que esperará embestir sobre los pecados capitales del rival.

La responsabilidad en La Máquina recae en todos. Las miradas en Rayados se centran en dos jugadores: Funes Mori y un exuberante Rodolfo Pizarro, que volvió a ser el de las jornadas épicas de Chivas campeón, y que se reclamaba para el Tri de Rusia.

Bajo la obviedad insultante de que el 1-0 es más frágil que corazón de quinceañera, Rayados podrá juguetear con el reloj, con la desazón y con el vértigo de sus contrataques, después de que este miércoles pudo engordar el marcador y el epitafio celeste.

Y bajo esa misma obviedad insultante, Cruz Azul ya conoce las reglas del juego, aunque le toca la edición más peligrosa, al no marcar gol de visitante. Y porque la tragedia tiene esa perversidad inmoral de ensañarse con los más necesitados.

Por eso, si el juego de este miércoles por la noche vivió momentos extremos de drama, desde el remate fulminante de Rodolfo Pizarro --más abandonado, ignorado y desatendido que un ciudadano en oficina de gobierno--, hasta el último centro pateado con más angustia que intención al área de Rayados, si fue así, el juego de este sábado, se vivirá con los pucheros exasperados del suspenso.

Columpiándose en ese gol, en ese 1-0, Monterrey tuvo capacidad de respuesta absoluta en la sublevación celeste. Incluso, en instantes de desesperación, se vio otra cara oculta de Cruz Azul, sí, esa, la de entender qué tan endeble puede ser, en un descuido, el castillo de fantasías construido durante 17 jornadas y la ronda de Cuartos de Final.

Conforme el reloj se desangraba, Cruz Azul iba renunciando a la elaboración para abusar de centros al área, e incluso mostró esos síntomas inequívocos de la desesperación: faltas innecesarias, disparos desesperados, caprichos de gloria individual, balones mal entregados, detalles que permitieron incluso a Rayados posibilidades de hacer un segundo gol.

Y ciertamente el diagnóstico de Pedro Caixinha no rezuma hipocresía. El técnico celeste cuestiona la actitud de algunos jugadores. Si el compromiso cojea, se paralizan la atención, la concentración, la devoción y el orden.

Eso le preocupa de su Máquina a Caixinha. El poderoso acorazado de los anteriores 19 partidos tuvo en Monterrey espectros de Titanic. ¿Espejismo sobre espejismo?

Por eso, un Cruz Azul sorprendido, un Monterrey sorprendente y una sorpresa generosa para el Juego de Vuelta. Amén.

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LOS ÁNGELES -- Dos calamidades en una. El problema no es sólo que Dennis te Kloese abandone a la selección mexicana. El otro problema es poder y saber elegir al sustituto correcto.

No será fácil. Te Kloese se lleva una agenda exquisita con valiosos contactos en Europa. Y se lleva un conocimiento claro de organización de estructuras de futbol.

Apóstol del Ajax de Holanda, domina siete idiomas y es un especialista en exprimir a sus interlocutores en temas de futbol, y así como había pactado a Dinamarca para el debut de Tata Martino en marzo de 2019, había apalabrado juegos ante Holanda y Alemania para noviembre de 2019.

Delineó fuerzas básicas en Chivas, Pachuca y León, y en la Comisión de Selecciones Nacionales dejó cimientos con apego a un mestizaje del futbol que domina el mexicano por su biotipo e idiosincrasia, con principios básicos del futbol holandés.

Y la calamidad no es sólo que abandone México, sino que se muda a Estados Unidos para formalizar en el Galaxy una genuina búsqueda de talento y de formación de jugadores.

Algunos de los futbolistas con formación en EE.UU. fueron amarrados para clubes mexicanos, y en especial supo persuadir a Jonathan González de afiliarse con México, en momentos en que la USSoccer apretaba sobre el mediocampista de Monterrey.

La red de supervisores de futbolistas en Estados Unidos, con la que se codea Dennis Te Kloese, le permitía saber qué jugador de talento, con sangre mexicana, debía ser buscado y reclutado.

Hoy, el futbol mexicano pierde todo eso. Si ya es complicado encontrar talentos, por la burocracia futbolística y la corrupción en los clubes mexicanos, ahora, además, el Galaxy tendrá la prioridad absoluta.

Y, lo peor, parece aún más problemático encontrar a un verdadero sustituto de Te Kloese. Especialmente por alguien que, casado con una mexicana, se enroló absolutamente con la querencia del futbol mexicano.

Y el segundo desafío es ese precisamente: saber elegir. En el horizonte hay dos prospectos genuinos que ya estuvieron en ese puesto y en su momento trataron de darle orden y una línea de conducta al organigrama.

Uno de ellos es Ricardo Peláez, pero recordemos que su salida del América se precipitó por desacuerdos y confrontaciones con Yon de Luisa, hoy mandamás designado por dedazo, del futbol mexicano.

El otro es Néstor de la Torre. Saboteado por futbolistas coludidos con Decio de María y Justino Compeán, después de imponer sanciones severas por aquella parranda en Monterrey, llamada al interior del Tri como el #YamiléGate.

Y así como ambos han probado capacidad en ese puesto, tienen en común que saben conciliar situaciones, pero no se someten a caprichos o a chantajes o a órdenes viscerales, especialmente si van en contra de sus convicciones futbolísticas.

¿Por qué se fue Te Kloese? Lo hemos señalado en Raza Deportiva de ESPNDeportes, y vale la pena dar cuenta de la diversidad de motivos.

1.- Tiene ideas distintas de las de Guillermo Cantú, quien sigue siendo muy cercano a De Luisa.

2.- Le ha disgustado el allanamiento de funciones de la jefa de prensa, Beatriz Ramos, quien cita a conferencias de prensa sin estar bien informada sobre el trabajo de selecciones nacionales.

3.- Se ha visto desgastado por las confrontaciones con algunos jugadores europeos, a los que ha recomendado, coincidiendo con el mismo Cantú, que no deben ser llamados de nuevo.

4.- Su familia vive un estado de preocupación por la inseguridad que se vive en México, y convencieron a Te Kloese de buscar un mejor nivel de vida.

5.- Galaxy le hizo un ofrecimiento irrechazable. Llegó a doblar casi la oferta inicial. En la FMF ni siquiera hicieron un esfuerzo por retenerlo, cuando Te Kloese les hizo saber de la posibilidad de salir.

6.- La propuesta en Los Ángeles es de absoluta autonomía en toma de decisiones, y con un proyecto que se apega a lo que Te Kloese pretendía desarrollar sin condiciones ni intromisiones en México.

¿Candidatos? Como siempre, en México se buscan soluciones fáciles. Se habla de promover a Gerardo Torrado o de que Cantú dé la estafeta a su gran amigo en el Atlante, Luis Miguel Salvador. O incluso, reubicar en ese puesto al mismo Cantú.

Por otro lado, aparece en el borrador de opciones el nombre del ingeniero Alejandro Rodríguez, a quien se había citado a tomar el relevo de Enrique Bonilla, pero éste ha peleado su permanencia palmo a palmo.

Te Kloese les recomendó hacer un nuevo intento con Hans Westerhof, aunque el holandés ya no quiere salir de Holanda.

Si bien es cierto lo que dice el político francés, Georges Clemenceau, que "todos los cementerios del mundo están llenos de gente que se consideraba imprescindible", en el caso de la salida de Te Kloese, pasa a ser imprescindible que se sepa elegir al sustituto.

Pero si pasaron cuatro meses y casi 40 entrevistas "presenciales o telefónicas", para encontrar al técnico de la selección mexicana, parece una utopía que en la FMF sepan elegir correctamente.

Claro, siempre puede ejercerse libremente el derecho a la "dedocracia", practicado eficientemente en México para disimular compadrazgos o nepotismos.

O, si no, ¿cómo llegó Yon de Luisa a la FMF?

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LOS ÁNGELES -- El rostro enrojecido. La mueca, un puchero de rabia. Esa mirada de suegra insatisfecha. Todo ello en un contraste impecable con el impecable peinado y el impecable traje. Y el ademán, eso, el ademán, lo explica todo...

Era una mímica de imprecación, de ira, de reclamo. Miguel Herrera se ponía el puño con violencia sobre el costado izquierdo. Y miraba a Cecilio Domínguez... y a Henry Martin... y a todos. Ahí, justo ahí, en el costado izquierdo, ahí, donde están los dos corazones de un equipo de futbol, ahí, donde late el escudo del América, y debajo, donde repica, más que palpita el corazón desbocado.

Miguel Herrera sabe la pregunta que borbotea en su cabeza y en las entrañas de El Nido. Pero él sólo sabe que aún no sabe la respuesta.

¿Está la pasión (profesional, humana, deportiva, futbolística) de estos jugadores a la altura de la misión que tienen como americanistas? La misión es sabida: ser campeones.

¿Está su pasión a la altura de semejante cruzada? El primer tiempo ante Toluca, este domingo, deja en claro que sí. El segundo tiempo, sufrido, agónico, estoico, ante el Toluca, deja en claro que no.

Por eso, el aspaviento de Miguel Herrera al terminar rumiando el encuentro ante Toluca, con todo y boleto a Semifinales en la mano. Es un reflejo de su frustración, esa que no hará pública, esa que masticará sin tragar, en la intimidad del vestuario.

En conferencia de prensa, El Piojo explicó que hablaba de pasión, de poner corazón en la cancha. Al final, él lo sabe, en la cancha, el escudo bordado o impreso, es el brote externo del corazón. En el deporte, el emblema en el pecho y el músculo bajo el pecho, son mellizos.

En el coloquial y puntual lenguaje del vestidor, Miguel Herrera les habrá dicho lo mismo que les dijo a seleccionados nacionales cuando perdían 2-0 un amistoso ante EEUU y que terminaría 2-2. "Les dije que tenían que poner güevos, esa es la única forma de jugar al futbol", explicó aquella vez.

Y en su América parece que las gónadas sólo generan hormonas de furia competitiva durante 45 minutos, aunque él dice que fueron 75. La testosterona es la nomenclatura química de la pasión.

Lo mismo ocurrió ante Santos en la temporada regular. América dio un concierto como para escriturarle el título, durante el primer tiempo. En el complemento, como este domingo ante Toluca, le pasaron por encima. Terminó, como alguna vez lo describiría Hugo Sánchez, con las anginas en la garganta. El que entendió, entendió.

Es irónico, porque tradicionalmente, Miguel Herrera demostraba que era capaz de enderezar jorobados en el medio tiempo. Hoy, se le joroban los jugadores y el rendimiento del equipo.

Y El Piojo sabe que es responsabilidad suya. Todo el trabajo de la semana se sublima con lapsos como el del domingo en el primer tiempo, pero rendimientos como los del segundo tiempo son los que originan explicaciones bobaliconas como "es que no juega a nada".

El primer tiempo ante Toluca, preocupará a su rival en turno, Pumas. El segundo tiempo ante el mismo Toluca, relajará a Pumas, que, por el contrario, supo resistir y contrarrestar el aluvión de Tigres.

Es tiempo pues, de que Miguel Herrera, de cara al juego ante Pumas, y con la exigencia total de su patrón, Emilio Azcárraga Jean responda la pregunta planteada al inicio de este texto...

¿Está la pasión (profesional, humana, deportiva, futbolística) de estos jugadores a la altura de la misión que tienen como americanistas?

Es tiempo para El Piojo Herrera de identificar quién sí y quién no... y separar las manzanas podridas de las sanas.

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“¡Se la come, Maradona se la come!”, fue el grito de guerra anoche, en medio de la ‘borrachera’ por los festejos del título del Atlético San Luis, que apenas ganó medio boleto para tener derecho a buscar el ascenso la próxima temporada.

No le busquen. No hay excusa. Simplemente es vergonzoso. Indigno de una verdadera afición que presuma de serlo, cuando lo único que vas hacer es lanzar suciedad verbal a una persona sólo por el hecho de ser el entrenador rival. Obvio el ‘otrora ‘10’ reacciona de una forma agresiva e irrefrenable.

¿Dónde está la organización del equipo San Luis? ¿Por qué no custodiaron a un personaje de la envergadura de Diego Armando, quien en un arranque de frustración por la derrota y la impotencia de la abierta provocación sólo busca vengar con puños la ofensa de mujeres y hombres que lo ‘apuñalan’ incluso por su condición de la enfermedad que padece ajena al tema deportivo y por la cual ha mantenido seguramente una lucha interna, un infierno que desgraciadamente muchos experimentan.

¿Dónde está la cabeza de la ‘dama’ que orgullosa con teléfono en mano grita y grita ¡se la come, Maradona se la come! ¿En serio? ¿Esa es su educación, acaso potencializada e inspirada en el anonimato que da la muchedumbre, pues se da el permiso de enjuiciar a otra persona por el hecho de ser el ‘odiado ‘adversario’? Si eso hace en un estadio ¿qué no hará en el día a día? ¿Cómo perderse el momento histórico de insultar a uno de las figuras más grandes del balompié mundial? Simplemente inadmisible, imperdonable, bochornoso.

Más triste ver el juicio sumario en las redes de la gente que acusa a Maradona de perder los estribos. Estoy seguro que como ser humano no puedes aguantar cuantas mentadas te hagan sólo por el hecho de ser persona pública. No es una defensa a ultranza al ‘Pelusa’, quien evidentemente se equivoca al tirar un golpe lleno de rabia. Pero dudo mucho que usted, amable lector, sea impasible ante los gritos emberbecidos de decenas de personas que le tiran lanzas verbales a su persona. Reaccionó como lo hubiera hecho cualquiera, pero es Maradona ni más ni menos y por ello es llevado a la palestra de la acusación.

¿Con qué cara nosotros podemos criticar lo sucedido en Argentina si desde acá también generamos violencia, provocamos e incendiamos el ambiente con palabras hirientes? ¿Quiénes somos? ¿Qué nos creemos? ¿Por qué actuamos de esa manera? ¿Dónde rebasamos la línea de respeto hacia otra persona con colores de afiliación diferentes? No hay forma de defender lo indefendible. Anoche en el Alfonso Lastras un puñado de personas que buscar estar en Primera tuvieron un comportamiento de Segunda.

Ojalá y esto se evite en los estadios. Espero que esta sea una llamada de atención para clubes de ascenso que la próxima temporada tendrán la visita del famoso entrenador de los ‘culichis’, la amarga experiencia de anoche que retrató lo que seguramente no son los potosinos, se evite y haya un manejo especial a la seguridad del argentino.

Es el mayor deseo. ‘Afortunadamente’ los hechos no pasaron de ser anecdóticos, porque si no es por el grupo de personas que venía con el entrenador, quién sabe qué hubiera pasado. Lo peor es que se hubiera puesto en la plaza pública del enjuiciamiento a Diego Armando de una forma más desproporcionada.

Esperemos que en San Luis, un equipo forjado seriamente, con un grupo de empresarios ejemplares y un club propietario de envergadura como el Atletico de Madrid, pongan manos a la obra y concienticen a su gente que no confundan rivalidad con estupidez. Justos pagan por pecadores y estoy seguro que la mayoría de los potosinos son gente educada y trabajadora. Una disculpa, Diego, anoche se equivocaron unos cuantos, no toda la afición mexicana. Acá somos muy buenos para criticar, pero no para poner el ejemplo.

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