LOS ÁNGELES -- Atlas tiene nuevo director deportivo. Se llama Fabricio Bassa, es uruguayo y miente. Lo presentó el presidente, Gustavo Guzmán, es mexicano... y sigue mintiendo.

Alberto de la Torre queda fuera. Rojinegro genuino, de cuna, de apellido, de masoquismo comprobado, pero Manobeto es una buena persona que no hace cosas malas, pero hace mal las cosas.

Bassa se inmola a cada palabra, a cada reflexión. Es uno de esos tantos hijos bastardos, futbolísticamente hablando, que ha regado Marcelo Bielsa por el mundo, como accidental incubadora de rémoras.

¿Alguno de los tantos llamados discípulos de Bielsa ha hecho algo en México? Como patronímico del fracaso; como gentilicio del oportunismo, todos ellos anteponen a la escualidez de su currículo, una tarjeta ajena de presentación: "Soy bielsista". ¿Y...?

La más enquistada versión de Bielsa, según él mismo, fue Javier Torrente. En el León, sus jugadores le arrebataron el equipo y él ni la camisa se cambió hasta que lo cambiaron.

Bassa presume también que estuvo al lado de Luiz Felipe Scolari, sin precisar si es más discípulo del campeón del mundo en Corea del Sur/Japón 2002 o en el 7-1 ante Alemania en Brasil.

Bassa miente cuando habla de conocer y entender la pasión, y de sentirse ya amamantado e irradiado por ese fascinante cáncer de sadomasoquismo que implica ser, pertenecer, a la aflicción semanal de ser del Atlas.

¿Cómo puede ya entender que en 90 minutos el aficionado rojinegro va de la euforia y la ilusión, tal vez al compungimiento irredimible?

"Le voy al Atlas hasta cuando gana", es la frase del añorado Ney Blanco de Oliveira, hijo del Santos, tutor de Pelé y con reseñas memorables en América, Atlas y Toluca, aunque él siempre fue al Estadio Jalisco con su jorongo rojinegro presumiendo "yo soy de Cocula".

Así, ¿en un parpadeo del cinismo y del oportunismo, en un carraspeo del descaro, Bassa entiende lo que es el Atlas? Además de la mentira, la infamia de querer engañar a La Fiel, y ante el impertérrito Gustavo Guzmán, cómplice profano en esa fechoría de desfachatez.

Claro, Guzmán, lego y bisoño, también de la historia del propio club que dice dirigir, es testigo del embuste.

"Hay que limpiar el cochinero que dejaron los Gustavos (Matosas y Costas)", dijo hace unas semanas, olvidándose de que en su propio nombre iba implícito el pecado, la acusación, y que el escupitajo que lanzó al cielo se le estampó en la cabeza. Cochinero tripartita, pues.

¿Pero sabrán Guzmán y Bassa de Zetter, de Mercado, del Pistache, de los Delgado, de Chavarín, del Berna, o de extranjeros como Valdatti, Cubero, Albretch, Chumpitaz?

¿Sabrán al menos que la mejor columna vertebral en la historia de la selección mexicana salió del Atlas: Oswaldo Sánchez, Rafa Márquez, Pável Pardo y Jared Borgetti, y que a ellos se agregó Andrés Guardado?

Ni Fabricio Bassa ni Gustavo Guzmán lo saben, mucho menos lo entienden, y menos aún lo sufren. Ejercieron la mentira con premeditación, alevosía y ventaja.

Ser atlista no es una elección, es una devoción estoica por el sufrimiento permanente, en una arquidiócesis del dolor que suma ya 67 años de desengaños, más que de desesperanzas. La autoflagelación de la fe.

En el Atlas el hedonismo se convierte en el placer del suplicio de esperar que cada año no ocurra el milagro de ser campeones, porque entonces, cuál sería el sentido de ser rojinegro... Es el martirio de fecundar la desesperanza.

¿Eso lo entiende ya Bassa? Si Guzmán ni siquiera ha podido, porque ha hecho de la equivocación un culto a su incapacidad. "Fallo, ergo sum (me equivoco, luego, existo)", parafrasearía el presidente del Atlas a Descartes.

"Vengo a cumplir sus sueños", dijo Bassa, como arribista e intrusa versión futbolera del Hada Madrina de esta Cenicienta rojinegra que perdió la zapatilla aquella medianoche del 22 de abril de 1951.

Inundado de obscenas, fracasadas, apestosas y sospechas compras de jugadores, el Atlas ha convertido en estériles sus raíces. Acostumbrado a generar jugadores de gran nivel, hoy el Atlas tiene la matriz más seca que el necrófilo atractivo de Guanajuato: sus momias.

¿Por qué no llegó Ricardo LaVolpe como director deportivo y a hacerse cargo de fuerzas básicas del Atlas, como tanto lo anhela? Gustavo Guzmán lo explicó hace años en petit comité: "Lo prohíbe TV Azteca, no yo. No puedo traer a un entrenador con un antecedente como el de la podóloga (en Chivas), en una empresa que combate fuertemente el acoso sexual".

¿Y Chucho Ramírez? Ha hecho de su peregrinar un apostolado en el futbol de Japón, donde pagan mejor, obedecen sin intrigar, y parten de un principio de orden y disciplina. Sí, igualitititito que el Atlas.

Pero llega, pues, Fabricio Bassa y llega mintiendo al decir que ya tiene al Atlas dentro de la piel y el alma, y claro, tiene aún más adentro, en su cuenta bancaria, la mayor cantidad de dólares que ha visto juntos en su vida.

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Esperanza...

FECHA
13/11
2017
por David Faitelson

Positiva en todos los sentidos la mini-gira mexicana por territorio europeo. México hizo un buen partido el viernes en Bruselas y sacó una victoria de Polonia. Bien, no hay que exagerar, pero tampoco demeritar lo que por momentos propuso México como equipo y lo que mostró también en una faceta individual en jugadores como Guillermo Ochoa e Hirving Lozano, baluartes indudables del empate ante la poderosa selección belga. Hay tintes positivos de que México puede crecer de aquí al y Mundial ofrecernos como siempre una apariencia competitiva ante la exigencia de un campeonato mundial de futbol. Para mí, lo que hay, tras la buena gira europea, es esperanza…

LOS ANGELES, CA.- Hacía el final del día, lo único que parecen tener siempre seguro los aficionados mexicanos al futbol es esperanza. Hoy, la tienen, nuevamente.

Tan difícil es exagerar como buscar -que siempre habrá de sobra- un sendero negativo. La selección mexicana ha abierto cierta esperanza de que podrá mostrar una faceta competitiva en el Mundial de Rusia 2018. Lo ha hecho revelando personalidad, cierto estilo y nivel de juego y un futbolista diferente que puede ayudar en momentos determinantes. Hemos recibido un “guiño” de esperanza desde el sitio más apropiado para hacerlo: las canchas europeas del futbol.

El empate a tres en Bélgica, del viernes, el triunfo del lunes en Polonia y sobre todo, la manera, la forma en la que México se comportó en la cancha pueden ser síntomas positivos en la era de Juan Carlos Osorio. Tal parece que cuando la selección abandona su “zona de confort” y busca nuevos retos en horizontes de mayor complicación, aflora la mejor parte del futbolista mexicano. Y en Bruselas, hubo una reacción importante en un momento del partido donde parecía que la poderosa selección belga le pasaba por encima a México. Es verdad, primero apareció Guillermo Ochoa y después la emergente figura de Hirving Lozano. Aun así, a pesar de ese par de esfuerzos y baluartes individuales, México también tuvo tiempo de mostrar cierto carácter y juego que fueron parte de la reacción.

No le sumemos de más, pero tampoco le restemos méritos a lo que México propuso y logró frente a uno de los mejores equipos del futbol actual. Lo mismo con el triunfo de anoche en Gdanzk. Es verdad que Polonia venía muy disminuido -sin Lewandowski, para empezar- y con seis ausencias titulares, como también es verdad que México tuvo que hacer muchos cambios por temas de lesión, pero la realidad es que hubo un buen control del partido, dominio y posesión del balón y se mejoró en temas defensivos, sitio del campo donde se habían generado muchas dudas en el pasado reciente. Hoy como ayer, México está para lo mismo en el futbol: tratar de crecer, de acercarse a las grandes potencias y de competir.

La gran noticia de estos dos partidos de preparación en territorio europeo se llama Hirving Lozano. El joven futbolista del PSV Eindhoven ha mostrado el gran momento, la excelsa y apabullante forma en la que ha “aterrizado” en el futbol europeo. Tiene un enorme futuro por delante y puede ser, finalmente, el futbolista que tanto ha esperado México para generar un cambio importante en la cancha. Pero habrá que tener calma. Hace 7 años, más o menos, lo mismo se decía de otros jugadores como Giovani dos Santos y Carlos Vela. Al final, sus obras quedaron inconclusas. Hoy, ni Gio ni Vela son los jugadores que prometían ser. Hay algo que parece distinto en la mentalidad del llamado “Chucky”, pero vamos despacio con él. Tendrá que seguir aprendiendo, creciendo, madurando y desarrollando las grandes facultades que sin duda tiene. El futbol mexicano ha recibido un respaldo moral de su parte. Tenemos un futbolista en el cual ilusionarse y soñar. No hay, sin embargo, que cargarle demasiado peso sobre los hombros. Es un chico joven.

Hay un “guiño” de esperanza desde Europa. Una selección que es capaz de competir y demostrar personalidad. Le faltan muchos detalles por delante, aspectos que tienen que ver con el ritmo, la intensidad, el futbol asociado y la capacidad de mantener un nivel de juego con mayor regularidad. Aspectos en lo que hay poco tiempo para trabajar, pero donde, en apariencia, existe talento. Un entrenador serio y trabajador -como siempre lo ha sido el señor Osorio- y un grupo que parece motivarse ante la proximidad de un Mundial.

Hoy como ayer, México está para lo mismo en el futbol: tratar de ganar terreno, acercarse y competir frente a las grandes potencias de este deporte.

@Faitelson_ESPN

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México encontró la forma de competir en Bruselas. Primero, con el 'héroe' de siempre, Guillermo Ochoa, que fue capaz de sacar balones que parecían goles de la selección de Bélgica. Y luego, Hirving Lozano, el rápido, profundo, alegre, desparpajado jugador del PSV Eindhoven que terminó dándole un matiz distinto a la actuación mexicana. 

Buen empate a tres a ante uno de las mejores selecciones del futbol actual, una calentura de esperanza en la fría noche de Bruselas.

México encontró la manera de competir, de darle la vuelta a un partido que perdía y de equilibrar la cancha ante futbolistas de gran clase internacional como Hazard, Lukaku y De Bruyne. La mayor parte del merito la tiene el endemoniado futbolista producido en Pachuca.

Por David Faitelson

CIUDAD DE MEXICO.- Al final, la "fórmula” para descifrar y definir la noche fría de Bruselas parecía muy sencilla: si Hirving Lozano terminaba siendo mejor y más determinante que Guillermo Ochoa, las cosas iban bien para México.

Y así fue, porque la joven sensación del futbol mexicano terminó siendo el más dominante futbolista de todos en la cancha del Estadio Rey Balduino, incluyendo a los consagrados jugadores de la selección de Bélgica -Edden Hazard, Romelu Lukaku o Kevin de Bruyne-. Usted me disculpará el atrevimiento -y hasta la cierta impertinencia-, pero, para “belgas”, esta noche en Bruselas, 'El Chucky' Lozano.

México se ha encontrado de pronto con un futbolista rápido, atrevido, capaz de hacer pedazos de los laterales contrarios, que puede jugar en ambos perfiles de la cancha, que tiene gol y que derrama y contagia alegría al momento de jugar al futbol. Justo lo que el futbol mexicano necesitaba: una esperanza a la cual aferrarse cuando el tiempo para el Mundial se acorta de manera dramática y cuando no encontraba su mejor funcionamiento colectivo.

Es verdad que Ochoa tuvo un partido sobresaliente y en la primera mitad sacó cuanto balón generó el equipo belga. A pesar de tres goles recibidos, las intervenciones de Ochoa valieron “oro puro” para el conjunto mexicano, pero fue 'El Chucky', quien, con su desequilibrio, cambió la tónica de la noche en Bruselas.

Estoy seguro de que la cotización de Lozano ha escalado a partir del juego de hoy en la capital europea. No sólo vale unos cuantos millones más, también, sin duda, aparecerá pronto en el “radar” de los grandes clubes europeos. Tiene la juventud, el futbol y el hambre para hacerlo. Y México lo debe cuidar, como lo que es, una “joya”, que puede marcar diferencia en un partido como el que tuvo hoy ante una selección tope del mundo futbolístico.

Hay muchas cosas que mejorar en la selección mexicana. Siguen existiendo grandes desatenciones defensivas, futbolistas que parecen fuera de su sitio, de la zona donde pueden rendir más. Ese será trabajo de Juan Carlos Osorio, pero la realidad es que esta noche ha sido capaz de meterse al juego, de darle la vuelta a un partido y de equilibrar las cosas.

Al principio, el “héroe” parecía otra vez Guillermo Ochoa -lo cual no suponían ser tan buenas noticias- pero al final, el “héroe” fue otro, un futbolista que tiene desequilibrio, profundidad, regate, disparo, alegría, magia y que llena de ilusiones a toda una afición futbolística. Fue la noche del 'Chucky', la noche “endemoniada” en Bruselas que nos llena a todos de esperanza…

@Faitelson_ESPN

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Sin miedo

FECHA
09/11
2017
por David Faitelson
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Guardado quiere que el Tri se quite los fantasmas del pasado

Eso se desprende o eso entiendo de las palabras del capitán de la Selección Mexicana a horas de enfrentar un partido muy interesante, y también importante, ante la selección de Bélgica en el Estadio del Rey Balduino de Bruselas. El marcador puede ser lo menos importante. Lo que realmente volverá a trascender en la forma, la manera en la cual México afronta el partido y muestra avances que le permitan soñar con trascender en el ya próximo campeonato Mundial de futbol. Hay que tratar de jugar lo mejor posible y sobre todo, hacerlos sin “miedo” a los “fantasmas” del pasado.

CIUDAD DE MEXICO -- No importa el marcador. Importa “el cómo” le ganas, “el cómo” le empatas y hasta “el cómo” pierdes ante una selección destinada a ser protagonista en el próximo campeonato mundial.

Hoy, como siempre, lo que tiene prohibido México es desperdiciar esta maravillosa ocasión de jugar en Bruselas ante un equipo plagado de estrellas de algunos de los mejores clubes y ligas del mundo del futbol...

Jugar sin “miedo”. Supongo que a eso se refería el capitán de México, Andrés Guardado, cuando hablaba ayer de “quitarse los fantasmas del pasado” y soñar a lo grande. Si se trata de eso, estoy con Guardado y con quien piense de esa manera.

Y los futbolistas pueden y hasta deben conducir esto al extremo de decir “locuras”, como lo premedito el propio jugador del Real Betis, y sentir que tienen el potencial para ser “campeones del mundo”. Espero que el entrenador, Juan Carlos Osorio, apacigüe o tranquilice esas palabras y que los rivales y el tiempo pongan al futbol de México en su justo lugar.

¿Y cuál es el “justo lugar”? Esta tarde hay una buena forma de averiguarlo cuando la Selección de México se presente en el Estadio del rey Balduino para enfrentar a una de las selecciones de mayor avance en los últimos tiempos en el futbol internacional, un equipo de Bélgica con quizá la mejor generación de futbolistas de su historia, la mayor parte de ellos regados en los principales clubes y ligas del futbol europeo. Estrellas del nivel de Eden Hazard (Chelsea), Romelu Lukaku (Manchester United), Radja Nainngolan (Roma), Mousa Demeblee (Tottenham), Kevin de Bruyne (Manchester City), Thomas Vermaelen (Barcelona), Thibaut Courtois (Chelsea) y Simon Mignolet (Liverpool) entre otros. Un cuadro dirigido por el español Roberto Martínez, que hizo un gran trabajo en el Everton, que es quinto en el clasificación de la FIFA, que se se clasifico sin problemas en la siempre complicada eliminatoria europea y que será cabeza de serie para Rusia 2018. Una Bélgica que muchos expertos llaman a ser la gran sorpresa del próximo Mundial y la colocan, incluso, entre los semifinalistas del evento.

México tiene otra magnífica oportunidad de medirse de probarse, cuando faltan sólo algunos meses para el Mundial y cuando a su futbol le ha faltado una credibilidad competitiva. Bélgica lo puede colocar en el sitio correcto. Ni más ni menos, en el que le corresponde a la Selección Mexicana. Hasta ahora, cuando el equipo de Osorio ha tratado de competir en el “siguiente” nivel del juego, ha fracasado estrepitosamente. Los jugadores y el entrenador han adoptado esa responsabilidad.

De nada sirven los resultados de la Concacaf, el imponente paso que logró esta selección en la fase de la eliminatoria si no se sustentan con la posibilidad de competirle a las grandes potencias. Bélgica es una de ellas.

Hay que pensar como Campeón del Mundo. Guardado tiene razón, pero hay que respaldarlo con actuaciones convincentes en la cancha que demuestren progreso.

Los futbolistas hablan de “fantasmas”. Es tiempo de vencerlos. Siempre ha sido tiempo de vencerlos. Empecemos con ello, esta tarde, en Bruselas.

Jugar “sin miedo”. Lo demás, supongo, llegará con la calidad de los futbolistas y la capacidad del entrenador.

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Velada mágica en Pachuca. La séptima generación del Salón de la Fama ofreció momentos inolvidables, como cuando una gloria de las Chivas y del futbol mexicano, Guillermo 'El Tigre' Sepúlveda tomó el micrófono para llenarnos de emoción, y envolver al futbol en una realidad tan simple y sencilla que nos devolvió a los verdaderos fundamentos del juego. Nuevos inmortales: Ramón Ramírez, García Aspe, Ignacio Calderón, Carlos Miloc, Jorge Valdano, Francisco Gento, Enzo Francescoli y Hristo Stoichkov...

PACHUCA, Hidalgo -- El momento de la noche fue tan simple como extraordinario y correspondió a una de las grandes figuras que la historia de Chivas y del futbol mexicano reconozca. En unos cuantos minutos, en el precioso auditorio Gota de Plata, Guillermo Sepúlveda descubrió el verdadero valor de ser futbolista. La entrega, la lealtad, la integridad y el amor por una camiseta. Sepúlveda entonó frente al auditorio la canción de "guerra" -muy entre comillas lo de guerra- de la época del campeonísimo. Toda una obra, una belleza, salpicada del romanticismo y de los fundamentos que tanto ha perdido este deporte. Lo hacía mientras dejaba boquiabiertos a jugadores y ex jugadores como Jorge Valdano, Emilio Butragueño, Hugo Sánchez, Rafael Márquez, Miguel Mejía Barón, Ramón Ramírez y Alberto García Aspe y a todos y cada uno de los asistentes a la ceremonia de inducción de la séptima generación del Salón de la Fama. 'El Tigre' nos recordó que, al final del día, el futbol cambia poco o no cambia, que su mensaje es más simple de lo que parece y de que los valores más importantes del juego están ahí y siempre estarán ahí para ser explorados y explotados. Mágico momento, como lo fue la noche en Pachuca... La hija de Carlos Miloc, leyendo una carta de amor para su padre, el famoso 'Tanque', el futbolsta y el entrenador... García Aspe agradeciendo a sus padres el haberle permitido ser futbolista... Ramón Ramírez depositando el éxito de su carrera en el valor de su familia... Los legendarios chivas Sepúlveda e Ignacio Calderón hablando ante la mirada atónita de Matías Almeyda... Hugo Sánchez presentando al gran e irrepetible Jorge Valdano, un futbolista que fue más allá de la cancha en pensamiento e inteligencia... La elegancia de Emilio Butragueño para encumbrar al seis veces campeón de Europa, Francisco 'Paco' Gento: de un hijo prodigo del madridismo a otro... Y hasta las ausencias -presentes en alma y espíritu- de dos fenómenos del futbol como Enzo Francescoli y Hristo Stoichkov...

Los acordes de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Hidalgo, José José, la voz de su hijo, José Joel, entonando El Triste para recordar a quienes se nos han adelantado y que provocaron lágrimas en muchos de los presentes... y el final con Aída Cuevas y el "México lindo y querido..." que emociona siempre. Noche maravillosa, mágica, fantástica en Pachuca. Felicidades a los nuevos inmortales, a Toño Moreno, el director del recinto y a Jesús Martínez y a Andrés Fassi por hacer esto realidad. Y al futbol, por ser un deporte de valores, de fundamentos, de una verdad y una romanticismo que, como nos enseñó 'El Tigre', está por encima de los dineros, los intereses y las trampas...

@Faitelson_ESPN

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Si no te “pega” Rayados, te “remata” Tigres. Quien quiera ganar algo en el futbol mexicano este semestre tendrá que ir a Monterrey y jugar contra el impresionante equipo de Mohamed o el no menos atractivo conjunto del “Tuca”. Muchas cosas puede suceder en el futbol más “comunista” del mundo, el mexicano. Se llega a la liguilla y cualquiera puede ser campeón, incluyendo al América, que buscará estropear la Copa a los Rayados y luego perfilarse como el equipos peligroso que siempre ha sido en la liguilla. ¿Lo podrá hacer? ¿Lo hará alguien más? ¿Quién se atreve a ir a Monterrey y desafiar a los dos “gigantes” del futbol mexicano?

CIUDAD DE MEXICO.- El que quiere ganar algo en este semestre del futbol mexicano, tendrá que ir a Monterrey. Y si no te “pega” el líder y gran candidato Rayados, te “remata” el siempre favorito Tigres. El mensaje es para quien lo entienda o para quien “le quede el saco”.

Supongo que en el América, y también en otras partes, no sé, quizá en León, en Morelia, en Toluca, en Atlas, en Pachuca y hasta en Cruz Azul, están conscientes de ello. La Liga y también la Copa se perfilan para quedarse en el norte.

La temporada de los Rayados de Mohamed es imponente. El equipo luce por momentos sobrado y espectacular, con un ataque despiadado que encabezan las dos “joyas” colombianas: Dorlan Pabón y Avilés Hurtado y un centro delantero como Funes Morí. “No somos Messi, Neymar y Suárez, pero hacemos nuestra lucha”, me dijo bromeando la semana pasada Avilés Hurtado, quien sin duda compite para ser el mejor futbolista de la campaña. Antonio Mohamed, a quien muchos acusábamos de defensivo, de poseer un estilo precavido y hasta de “temeroso”, ha montado un cuadro por lo que vale la pena encender la televisión y disfrutarlo. Ganarle a los Rayados será una de las grandes condiciones y atractivos del final del semestre futbolístico en México.

Y si falla ese “as”, está el del señor Ferretti. Los Tigres siguen sin convencer. Anoche empataron en Guadalajara ante el Atlas un partido donde tenían ventaja numérica en la cancha desde el minuto 20. Su poderío en el campo de juego es incuestionable. Gignac, Vargas, Valencia, Aquino, Damm, Sosa. Tigres tiene de sobra y también cuenta con un entrenador que marca diferencia en la liguilla. Tigres no juega Copa, así que llegará descansado y concentrado en buscar el título.

¿Qué tan lejos o qué tan cerca están los demás?

Respóndanme ustedes, mis queridos amigos americanistas. Apenas el sábado, el América perdió en Monterrey por la Liga y el día 15 volverán a jugar ahí, en el precioso estadio del municipio de Guadalupe por las semifinales de la Copa. ¿Puede el América vencer a los Rayados? En una buena noche, sí. En una mala noche, podría llevarse tres o más.

No hay que faltarle el respeto a los demás. León y Morelia han hecho un gran esfuerzo por estar a la altura de las circunstancias y no olviden que el torneo mexicano es el más “comunista” de todos: reparte por parejo y permite que equipos plagados de irregularidad en el campeonato terminen bien, se “calienten” en la liguilla y ganen el trofeo.

El América, en lo particular, es un equipo de liguilla, con un tipo de sangre especial, un “ADN” capacitado para jugar esa clase de eventos, con un entrenador que sabe motivarlos. Así que yo no apostaría totalmente contra ellos en una fase final del torneo.

Sea como sea, “la ley del norte” está en ejecución sobre el futbol mexicano. Quien quiera algo, sabe dónde conseguirlo. Cuidado. Si no te pega Rayados, te remata Tigres.

@Faitelson_ESPN

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Quince años después, estoy muy seguro de lo que digo: Chivas está en “buenas manos” con Jorge Vergara. A pesar de los malos tiempos, de la controversia, del apresuramiento en proyectos, entrenadores y directivos, al final del día, el dueño de Omnilife tiene muchas más cosas buenas que malas para aportarle al club más popular y querido de México. Con Vergara, Chivas ha conocido de todo, la parte más baja y también las más alta, es verdad, pero también ha logrado y gozado de una independencia económica, una fortaleza institucional y tras una década y media, ha llevado al equipo al sitio ganador que todos sus aficionados esperaban. Los tiempos del futbol mexicano implican otro tipo de sacrificios y de esfuerzos para un equipo que juega únicamente con futbolistas nativos. Chivas sigue luchando todos los días por una estabilidad deportiva, pero créame, Vergara es el hombre ideal para ser el dueño de este club

CIUDAD DE MEXICO.- Muchos de ustedes podrían decir que estoy exagerando. Juro que no es así cuando lanzo una sentencia, con toda la responsabilidad que corresponde a mi oficio periodístico: Si Jorge Vergara no hubiese llegado hace 15 años a las Chivas, hoy, el equipo más popular del país podría ser un “hermano” de institución de su más acérrimo rival deportivo, el América.

Y con ello trato de resumir que, para bien o para mal, Jorge Vergara terminó siendo bueno para la historia deportiva, económica e institucional de un club tan importante y querido en el futbol mexicano.

Durante estos largos, a veces larguísimos 15 años, Vergara ha cometido muchos errores, pero también ha tenido aciertos. Uno de ellos, darle a Chivas una independencia que no sólo se refleja en su bellísimo y moderno estadio de Zapopán, también en su estructura, en su valía, en su carácter como club y como unidad de negocio.

Vergara naufragó una y otra vez mientras como él mismo afirmaba “aprendía de futbol”. “Regándola se aprende mejor, pero yo no me rindo ni me rendiré nunca”, me confió alguna vez durante una entrevista en Guadalajara.

El intrépido hombre que apareció de pronto en la Asamblea de aquellos socios a los que el tiempo había consumido y devorado y a los que legal o ilegalmente, dicen algunos, Vergara les compró las acciones del club, ha sobrevivido a muchas tormentas que incluyeron una de las épocas deportivas más tristes, mediocres y peligrosas en la historia del Club Deportivo Guadalajara. Vergara encontró las soluciones y los nombres para salir de ello y este mismo año presentó a un Chivas sano en temas deportivos, Campeón de Liga y de Copa, como mandan los cánones sagrados de la institución.

Podemos decir muchas cosas. Criticarlo por su impaciencia para mantener proyectos y entrenadores. Recordar aquellas provocaciones que lograba ante los rivales, la manera en que calentaba los Clásicos con el América, con Atlas y hasta aquella final ante el Pumas de Hugo Sánchez. Podemos decir mil y una cosas de Vergara, pero jamás que le ha hecho más daño que beneficio a Chivas.

Y es verdad. Yo lo vi, justo antes de aquella promotora que encabezó Salvador Martínez Garza (QEPD), Chivas fue tocado por los “tentáculos del poder” que tenía y mantiene una televisora en el futbol mexicano. Estuvo cerca, muy cerca de ocurrir. Algunos nombres cercanos a los intereses del América rondaron por aquellos días a Chivas: Alejandro Burillo, Aurelio Martínez y Ricardo Méndez, a quien apodaban “El Enorme”, se confabulaban en la operación mientras Alejandro Cárdenas, el presidente de la sociedad civil, soportaba los embates. No iba a ser por mucho tiempo. Por fortuna, apareció Martínez Garza primero con Leo Benhakker y después con Ricardo Ferreti con su proyecto de “Súper Chivas” y enseguida “la luz” de Jorge Vergara.

Damas y caballeros, 15 años después, Chivas encontró a su “Pastor”. Vergara tiene más cosas buenas que malas. De eso estoy seguro. Chivas está en buenas manos.

@Faitelson_ESPN

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La FMF aprovechó un sábado al mediodía de futbol para hacer lo correcto: Denunciar una probable injerencia en la privacidad de una llamada telefónica entre dos sus afiliados, uno de ellos, el propio presidente del organismo... Lo que tendría que ocurrir después es un "llamado a cuentas", no de un juez, sino del propio futbol mexicano para que Decio e Irarragorri aclaren la naturaleza de la llamada. Hay varias preguntas sin responder: ¿Por qué el presidente de la FMF asesoraba a un club sobre la contratación de equis o de cierto futbolista? ¿De qué dinero hablaban? ¿Por qué el presidente de Santos no respetaba la investidura del presidente de la FMF?

CIUDAD DE MEXICO.- El espionaje puede ser algo ilegal, pero... ¿y la charla en la clandestinidad entre el presidente de la FMF y un presidente de club para ponerse de acuerdo en cierto negocio no tiene también cierto carácter de ilegitimidad? Habrá que investigar ambos temas a fondo para que nada se quede en el vacío de un futbol mexicano ávido de transparencia. En lo 'obscurito', al mediodía del sábado, sin hacer demasiado ruido, justo en medio de una jornada de la Liga MX, la Federación Mexicana de Futbol anuncia que ha comenzado una denuncia contra quien resulte responsable por la probable intervención de comunicaciones privadas.

Excelente. El primer paso es el adecuado. Decio de María y Alejandro Irarragorri, los dos dirigentes implicados en la, llamémosle por ahora "incomoda conversación", están en su legítimo derecho de tratar de averiguar y denunciar a quien o quienes les grabaron (y según la FMF) hasta les editaron una llamada telefónica privada. El segundo movimiento tendría, supongo, que concentrarse en una explicación oficial de la propia Federación sobre el lenguaje utilizado por el presidente de la entidad y el presidente de Santos para referirse a un aparente negocio, que implicaba cierta suma de dinero y que mezclaba a algún jugador del desafiliado club Jaguares de Chiapas.

Me parece inapropiado que se utilicen canales no legales para usurpar la privacidad de una persona, de un organismo o de un club. Esa situación es totalmente condenable y supongo que se deberá actuar bajo el marco legal y jurídico que se establece, al respecto, en nuestro país.

Pero hay algo más incómodo en el tema: la forma en la cual Irarragorri le habla a De María, el tono de la conversación y hasta el hecho de que el presidente de la FMF sea el que le recomiende ir por tal o equis futbolista y realizar una operación con un equipo que atravesó por un sendero muy polémico en cuanto a su funcionamiento. Da la sensación de que el presidente de Santos, involucrado en asuntos controversiales en los últimos tiempos (el de la renovación del contrato de televisión de la selección mexicana) le da órdenes al propio presidente de la FMF. Por más que exista una amistad o algún otro tipo de lazo o cercanía, no parece existir en el diálogo el respeto que debe tener la investidura del presidente de la FMF para con uno de sus agremiados.

Y al final del día, puede que eso no signifique una falta a las leyes de México (eso realmente espero) pero sí, posiblemente, a la transparencia, al orden y a la apertura que debe existir en la administración del futbol mexicano. No habrá juez ni ley que pueda llamar a De María o a Irarragorri hasta el estrado a declarar sobre la llamada. Sin embargo, sí podría existir un reclamo parcial o generalizado de los clubes (que son finalmente los que pagan el sueldo de Decio y lo que son "socios" de Irraragorri) para que aclaren la naturaleza de la llamada.

Tengo información de un dueño de club del futbol mexicano (que me pide anonimato por razones obvias). Él me dice que ellos (no sé cuántos clubes serán) levantarán la mano en la próxima asamblea de dueños del futbol mexicano para que De María aclare la conversación que tuvo con Irraragoirri, el origen y la razón de esa plática. "Estamos preocupados, primero porque se ha grabado una llamada, en apariencia de índole personal, pero también por lo que se dice en esa conversación. Queremos saber si el presidente de la FMF tiene facultades para asesorar o guiar a un club a que contrate a un futbolista. Creo que hay muchas cosas que ellos deben explicarnos", me confió el presidente del club.

La posición de la FMF es la adecuada. Primero, la demanda, sobre quien o quienes resulten responsables por un tema de "espionaje" o de usurpación de las libertades y de la privacidad de un individuo. Hasta ahí todo va bien. Lo que tendría que seguir es el llamado "a cuentas" para explicar lo que por ahora es inexplicable: ¿Por qué Decio le da instrucciones al Santos para que adquiera a un futbolista? ¿Por qué Irraragori le habla en ese tono al presidente de la FMF? ¿A qué tipo de operación se refieren? Espero conocer, algún día, las respuestas, aunque sea mediante un boletín, en lo obscurito, un mediodía de sábado, mientras América, Rayados, Tigres y Cruz Azul perseguían un balón sobre la cancha de futbol. La FMF contra el espionaje y Decio e Irarragori en pleno contraespionaje...

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Rafael Márquez ha vuelto a las canchas. Seguirá sosteniendo una batalla legal por demostrar su completa inocencia, pero también comenzará una batalla que podría llevarlo hasta el quinto mundial de su trayectoria futbolística. Más allá de que habrá espacio para la polémica sobre un eventual llamado del defensor atlista, creo que la carrera de Márquez merece terminar con la gloria que siempre tuvo en el campo de juego. Y si se trata de hacerle un homenaje en Rusia 2018, pues, yo soy de los que piensa que lo tendría bien merecido...

CIUDAD DE MEXICO -- Durante muchos años, el legendario portero mexicano Antonio "La Tota" Carbajal alcanzó la fama internacional por haber jugado cinco mundiales en su carrera. Luego, apareció aquel fantástico mediocampista y luego libero alemán Lothar Matthaeus y finalmente, otro portero, el italiano Gianluiggi Buffon completó, en el 2014, su quinta experiencia mundialista. Parece que otro mexicano se apuntará en esa prodigiosa lista. Debo confesar que sentí una extraña emoción cuando supe de la noticia el miércoles por la noche: Rafael Márquez volvía a ser futbolista, con todos sus derechos, con todas sus obligaciones, con todas sus virtudes y aún con todos sus defectos. La carrera de uno de los mejores deportistas que ha dado este país no podía terminar de la forma en que aparentaba terminar. La batalla de Márquez por mostrar su inocencia continuará en las cortes o en los tribunales. Es un asunto que se escapa de mis facultades. Está en manos de Márquez y de sus abogados. Lo que realmente será interesante a partir de ahora es saber si el gran veterano (39 años para cuando llegue Rusia 2018) será capaz de jugar su quinto Mundial como seleccionado mexicano. La polémica se centrará, obviamente, en que un eventual regreso o llamado de Márquez a la selección significaría, aparentemente, más un homenaje que una convocatoria por su actual nivel futbolístico. Se pueden decir muchas cosas y habrá siempre espacio para las diferentes interpretaciones. Para mi, Rafael Márquez es un fuera de serie como futbolista. Y puede que en medio de su avanzada edad, de las lesiones -sobre todo la última de ellas en la espalda que ha amenazado su carrera- y aún con la distracciones por el asunto legal, su capacidad mental, su técnica, su ubicación y su experiencia no son elementos que el futbol mexicano pueda darse el lujo de desperdiciar. Yo creo que Márquez hará un ultimo esfuerzo en estos meses que faltan para ponerse físicamente a tope, cuidar de su cuerpo -como lo ha hecho profesionalmente durante una trayectoria de más de 20 años- y estar ahí, en el verano, justo cuando se entone el himno mexicano en alguna de las canchas rusas. El otro aspecto fundamental en la aportación del mítico jugador atlista es su contribución en conocimiento al cuerpo técnico de la selección y su colaboración directa en el vestidor, para generar grupo, unión y fortaleza alrededor de su imagen y de su liderazgo. Márquez será casi un segundo entrenador de Juan Carlos Osorio y puede que a la larga se convierta en el gran gerente de las selecciones mexicanas que puede ser. Al final del día, no creo que haya ningún espacio para una controversia alrededor de un eventual llamado de Rafael Márquez en camino a Rusia 2018. Me queda claro que su carrera lo merece, se lo tiene bien ganado y si algunos lo interpretan como un "homenaje", pues entonces, hagámosle un "homenaje" a quien realmente lo merece: a un futbolista de los pies y hasta la cabeza, profesional, integro en el campo -y espero, estoy seguro que también fuera de él-. Un jugador que jamás se guardó nada a la hora de representar al futbol y al futbolista mexicano. Bienvenido, Capitán. Estoy emocionado. Estoy seguro de que jugarás tu quinto Mundial y que te despedirás de las canchas como el gran futbolista y el gran deportista que México siempre tuvo y atesoró. Enhorabuena.

@Faitelson_ESPN

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LOS ÁNGELES -- Decadencia de un Imperio. Así se interpretan los lamentos de Xavi, de Piqué, y los comentarios, cebados de sorna, de Joan Laporta.

Verídico en cierta medida. Barcelona contemplaba los cadáveres de sus muertos, sin ver el riesgo de su propia muerte.

En esa casi decenio poderoso de fascinación y conquistas, se dedicó a explotar su presente y fortalecer su pasado. Mató a la hormiga para venerar la cigarra.

El argentino José Ingenieros lo estructura así: "Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y pueblos fuertes sólo necesitan saber a dónde van".

Barcelona sabe de dónde viene. Pero olvidó hacia dónde debería ir. Traicionó a su cuna. La Masía pasó de ser La Meca a la Comala de Juan Rulfo y sus fantasmas.

Y el resfriado se ha convertido en neumonía. Aunque sus huestes, de escritorio o de tribuna, elijan el escapismo de la negación.

1.- Neymar decidió irse. Fue a fundar su propio imperio. Hoy su cuenta bancaria amenaza con ser más gorda que la de Cristiano y Messi. Su Hada Madrina viste de seda en la boutique de Coco.

2.- Luis Suárez se ha lesionado. Cinco semanas dice el cuerpo médico, mientras enciende veladoras, recita conjuros, y ata a San Cucufato de las partes nobles.

3.- Lionel Messi sigue dejando su único bolígrafo en casa. Ya hubo acuerdo para renovar contrato hace meses, pero hasta este jueves, no ha firmado. Y la huella dactilar de su promesa se diluye ante el espeluznante horizonte de su soledad en el ataque. Su corazón sigue en el iglú.

4.- ¿Coutinho? ¿Dembelé? ¿Mbappé? ¿Di María? Y agregue los nombres que quiera. Son piezas de refacción, pero no la solución, porque Valverde aún tira trabalenguas en oídos ensordecidos de momentos gloriosos que ahora yacen en el museo. La momificación de las leyendas.

Parecería que la separación, primero, y después el deceso de Johan Cruyff, pusieron fin a la última voz exigente que reclamaba al Barcelona preocuparse por su futuro.

Tarareaba Atahualpa Yupanqui que "para que crezcan los nietos no es necesario matar a los abuelos".

Cierto. Pero, entre los torpes, imberbes, bobalicones y mezquinos herederos de un, cierto también, pecaminoso Laporta, decidieron privilegiar a los abuelos sin procrear ni criar a los nietos.

Ambos derroteros son síndromes extremos de decadencia y de extinción. Y semejante brújula torcida conduce a la caída del Imperio.

Con la aportación generosa de Neymar, al entregarle un fondo de 220 millones de euros, el Barcelona se encuentra ante la encrucijada de solucionar lo urgente y lo importante. Pero, primero, deberá distinguir cuál es cada cual.

Habida cuenta que Messi es un ermitaño, al que le han hurtado, por venta y por lesión, sus dos mejores compinches en el asalto indiscriminado del 80 por ciento del resto de las aldeas de su Liga, necesitará de inmediato jugadores de alto nivel que lo entiendan y que entiendan que él, y sólo él, es el epicentro de los milagros y de las hazañas. Báculo, hay uno sólo.

No todos los cortesanos se hicieran para todas las cortes, y no todos los plebeyos aceptarán vivir a expensas y al servicio de Leo. Suárez lo ha entendido y Neymar lo disimuló muy bien, mientras fue necesario.

Pero el trabajo urgente lo viene recomendando Montesquieu desde hace 300 años, y sin saber que en 2017, 3 mil 500 millones de fanáticos y/o villamelones lo usarían para diagnosticar una crisis ante la futilidad del juego de futbol: "La descomposición de todo gobierno comienza por la decadencia de los principio sobre los cuales fue fundado".

Y el principio de todos los principios del Barcelona había sido La Masía.

Hoy, como turistas desahuciados, los dirigentes catalanes saldrán a hacer compras de pánico. A pagar oro por soluciones de oropel. El mercado universal del futbol se llenó de baratijas.

No hay soluciones en embrión. La matriz está seca, infértil. La Masía fue esterilizada en los tiempos de bonanza y éxito, y en sus resacas de exitismo.

No hay ni Xavis, ni Iniestas, ni Puyols, ni Piqués, en gestación, ni exploradores, ni colonizadores genuinos para descubrir algún Messi en un arrabal, un potrero o un lote baldío, o un Rafa Márquez en otra Liga.

El Barcelona pensó que sería infinito, inmortal, eterno. Pensó que sería el edén de la gloria a perpetuidad.

Pero, hoy, la victoria, esa dama voluble, advenediza, se fue a venderle sus favores al Real Madrid. Y a las vitrinas del Camp Nou, le aparecen canas.

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