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¿Ésta es la mejor versión de Cruz Azul?
Sé que en el fondo hay una revancha personal. Estoy seguro que Ricardo Peláez se sacó esa espinita clavada, luego de su abrupta salida del América donde tuvo que abandonar el club por la puerta de atrás, no obstante, sus logros. Hoy el presidente deportivo de Cruz Azul, involuntariamente, les restriega en la cara lo que pudieron haber hecho los azulcrema bajo su mando, en caso de haberse mantenido en el cargo. Comparto sus ideas, su carácter. No sus formas, mismas que al final de su etapa en América eran atrabancadas. Hacía parecer que el mundo conspiraba contra 'su' equipo. al cual sacó de la crisis, sin duda y al que paseo en la gloria por momentos.

No es casual que Peláez haya dejado en claro que no le hablen de 'esos' cuando su relación con Yon de Luisa, entonces presidente del América, quedó quebrada. Siempre existe en el fondo esa insatisfacción de haber salido mal de un lugar, pero no tiene precio demostrar que los equivocados fueron ellos. ¿Qué hizo Cruz Azul y cuál fue el resultado del América en Copa? El éxito y el fracaso. Simple.

Ricardo hizo lo que ningún otro directivo en Cruz Azul. Su experiencia en América le permitió cohesionar a todo un club desde su presidente hasta el último empleado del equipo. Se dice sencillo, pero sin duda es algo complejo dado que en el club de La Noria las conveniencias no iban de la mano con los objetivos. Mi excompañero en ESPN, con el que he tenido grandes diferencias personales, es un tipo ganador al ciento por ciento. No le gusta perder nada. Recuerden que el grupo es el espejo del líder. Cruz Azul es un equipo maduro, con carácter, con mística y con un entrenador como Caixinha, trabajador que ha mostrado su calidad durante su estancia en México.

Todos los condimentos necesarios para alcanzar el climax anoche en un partido que Cruz Azul liquidó en el momento justo. Sus jugadores saben lo que quieren. Elías, Cauteruccio, Domínguez, Alvarado, etcétera, varios de ellos en la tarima felices advirtieron que es el primer título de dos. Para mí es una seria amenaza al América, sin duda otro de los candidatos al campeonato.

Cruz Azul tiene hoy más argumentos para volver a revivir una época dorada del equipo. Posee todos los aspectos para por fin devolver un poco de lo 'robado' a sus millones de seguidores, este último, otro factor que ha sumado a este cambio tan radical en el equipo.

Se acabaron los 'pecho frío' del que tanto nos mofamos por sus constantes fracasos. Peláez en tan sólo seis meses de trabajo les dio un título de Copa después de cinco años de haberlo conseguido. Ahí está su trabajo y su vergüenza deportiva y personal. ¿Se equivocó América? Se asegura que el tiempo pone a cada quién en su lugar. Mientras América de la mano del Piojo es líder general, Peláez gana su primer título como celeste. Desde mi óptica, América extrañará más a Peláez, porque aun y con buenos resultados, los azulcrema no han convencido a su afición, lo que Cruz Azul si ha hecho, más con un título de Copa en su poder.

Mira lo que dejaste ir América. Un tipo profesional, inteligente y con mucho carácter. Hoy es más fácil que haya movimientos en El Nido a que se mueva la maquinaria cruzazulina. El tiempo es el mejor aliado. A Peláez ya le dio la razón. ¡De lo que te perdiste América por tu soberbia! Lástima que no hubo ninguna felicitación a los celestes, como lo hizo otro grande, Chivas. Ahí todos pueden estar tranquilos, porque mientras esté Higuera ese equipo vivirá en una eterna crisis de identidad y resultados. Ni como salvarlo.

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LOS ÁNGELES -- Zozobra por no perder. La victoria por un chiripazo. El nervio. Los nervios. El peso de su propia historia. La tentación escapista del empate. Y Cruz Azul 0-0 América.

Todos esos ingredientes los apretujaron y formaron un cuello de botella. Y ninguno quiso o supo o pudo, o todo lo anterior, inventarse un sacacorchos de audacia para quitarle los bostezos al marcador.

Y la botella que se presumía sería de champaña terminó ser de un avinagrado 0-0, no estrictamente por el juego mismo, sino porque un empate sin goles ha sido, es y será la antítesis de los orígenes y los motivos del futbol.

No necesariamente exudaron miedo. Pero tampoco, a excepción de unos cuantos minutos y unos cuantos jugadores, se sobrepusieron a la escenografía, para corresponder a la expectación y a las expectativas engendradas den la semana.

El 0-0 sin embargo no es una condena absoluta. El empate absuelve por el trámite. Intensidad, hubo. Devoción, hubo. Compromiso, hubo.

Apretaron piernas y dientes y le dieron ese aroma bélico de las grandes rivalidades, de los grandes enconos, de las riñas genuinas de la cancha, a veces embadurnadas, innecesariamente, con cursi ignorancia con aquello de "Clásico Joven", para tratar de bautizar lo imbautizable.

Sabiduría o telepatía, pero ciertamente, los entrenadores parecieron conocer y deducir claramente las pretensiones de su adversario. Horas de video, suposiciones y especulaciones, debieron cargar ambos técnicos. A excepción de los ajustes, algunos necesarios y otros forzados, parecería que Pedro Caixinha y Miguel Herrera se habían prestado los apuntes escolares de la semana para un mismo examen. Aún así, las individualidades retocaban la partitura.

Como sea, los jugadores de América y Cruz Azul siguieron las órdenes, por eso, especialmente al principio y en los momentos de reajuste, el partido pasó por momentos emotivos, con algunos soponcios para Jesús Corona y Agustín Marchesín, incluyendo sus postes.

Diego Láinez, por América, quiso ser el animador de una fiesta que parecía perder la pirotecnia que durante la semana se anhelaba. Vistosidad hubo, eficiencia no.

Elías Hernández y El Piojo Alvarado, con la complicidad de ese resucitado Martín Cauteruccio, generaron al menos tres posibilidades de gol. No bastó para esa victoria que les permitiera recuperar el liderato.

Una tribuna vestida de azul, aunque con clara presencia americanista, al final, atestiguando de manera fidedigna la lealtad por el juego, debió salir satisfecha, más allá de que el gol hubiera puesto en el anecdotario mejores ínfulas dominicales, que un silencioso encogimiento de hombros.

¿Cuál de los dos es el mejor equipo del torneo? La historia la deberán escribir en otro escenario. La Liguilla tendrá el veredicto, aunque no absoluto, de los dos equipos más atractivos hasta el momento, y que dominan la tabla general con un tercero en discordia, y saludable campeón, como Santos.

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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LOS ÁNGELES -- La nostalgia se engendra en el hábito. Y el Clásico de España se queda sin tres de sus cuatro habituales. De la recurrente felicidad futbolística de los cuatro, quedará júbilo para uno.

La Champions hizo un repaso puntual del reparto y del nuevo argumento. Real Madrid (72 victorias en Liga, 34 empates y 70 derrotas), y Barcelona pasan a otra etapa para el citatorio, más que cita, de este fin de semana.

1.- Barcelona, ante el Ínter, batalla, pero sin agobios, y saca la victoria. Ahora vela armas, en paz, para la guerra. Su artesano tiene el brazo fracturado, pero, sin ser brillante, el equipo no se fracturó.

2.- Multidecibélico fue el castigo para Florentino Pérez y el Real Madrid. 78 mil jueces implacables los treparon al patíbulo del ridículo bajo la metralla implacable del vituperio. Vencer sin convencer a un equipo checo con apellido de cerveza, no sabe a victoria sobre el Viktoria.

3.- Relajado, Lionel Messi estaba este miércoles en el sitio incorrecto del estadio. En jaula, con un ala rota. La tribuna es como sentarse en un hormiguero. El domingo será peor. Ha sido uno de los dos protagonistas de los últimos años.

4.- Cristiano Ronaldo hoy sufre menos. En la Juve dejó de ser esclavo del protagonismo, para ser sólo el protagonista. Real Madrid le llenó las siete panzas pecaminosas de la avaricia. Y él al Real Madrid. Pero, en el fondo, cómo no erizarse de nostalgia, si fueron años de ese fragor despiadado y de ser la bayoneta calada contra Barcelona. El odio deportivo no caduca, el amor sí. Extrañará más a la víctima que ser eventual victimario.

Al Barcelona le sentó bien jugar sin Messi. Al Real Madrid le sienta peor, cada vez, jugar sin CR7. A Messi le sienta mal la tribuna, y Cristiano juega en la cancha de sus propios planes presentes y futuros.

¿Por qué decíamos que el Clásico de este domingo se queda sin tres de los cuatro habituales?, porque sólo llegará el Barcelona, con una médula espinal de trabajo durante varios años.

Porque en realidad, el Real Madrid, más allá de que la mezcla impredecible de la rabia y la testosterona, pueden catalizar milagros, aún no descifra lo que supuestamente pretende Lopetegui, claro, porque no quieren o porque no pueden o porque no saben los jugadores. Algo es cierto, la camiseta merengue es armadura para heroicidades.

Y claro, porque Messi se quedará recluido en la tribuna, y porque Cristiano Ronaldo, después de solventar el sábado la jornada soñada por Émpoli, el domingo confrontará ese amargo doble sentimiento: que gane el Real... pero que también pierda Florentino.

Y pensar que hace unos meses apenas, en medio de la pólvora mediática y de la pirotecnia pasional, eran, diría Maluma, felices los cuatro, y con ellos el morboso y sedicioso universo futbolístico.

Por eso, visto así, el Clásico de este domingo entre un Barcelona sin Messi y un Real Madrid sin Cristiano, lo explica claramente Joaquín Sabina: "No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió".

Y claro, aquí podrán apreciarse los villamelones de temporada que deambulan fuera de España. Esos advenedizos mediáticos en el mundo del futbol que veneran hombres y no instituciones.

 

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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El Atlanta United anuncia que Gerardo Martino no renovará su contrato y con ello da a entender que el argentino atenderá la oferta que le ha realizado la Federación Mexicana de Futbol. A pesar de sus detractores -que se cuentan ya en mayoría- el argentino cuenta con una de las hojas curriculares más impresionantes a la que haya accedido una selección mexicana. Martino es un entrenador de experiencia, salpicado por la grandeza de haber dirigido al Barcelona, a la selección de Argentina y haber conducido a la selección de Paraguay hasta los cuartos de final del Mundial del 2010. Un técnico al que le gusta el futbol ofensivo, bien elaborado, con presión, intensidad, velocidad y que además pondera al futbolista joven. Les guste o no, “El Tata” es el elegido…

SAN DIEGO, CA.- No busquemos más. Es Gerardo “El Tata” Martino y le guste a o no a muchos, sea el indicado o no para otros, es uno de los entrenadores con la mayor hoja curricular que haya arribado a la banca de una selección mexicana de futbol.

Un entrenador que pasó por la dirección de una selección considerada entre las potencias mundiales de este juego llamada Argentina y un entrenador que alcanzó la banca de uno de los clubes más famosos de todas las épocas, el Barcelona. Sus detractores saldrán enseguida a refutar que fracasó en ambos casos. Sí, puede ser, pero también hay que tener algún merito o cualidad para alcanzar a dirigir en esos niveles. Martino es un hombre experimentado, de la escuela de Marcelo Bielsa, rígido en algunos planteamientos, pero siempre con una mentalidad dispuesta tomar los riesgos necesarios en la cancha de juego. Le gusta que sus equipos presionen poderosamente para recuperar el balón, prefiere el buen futbol a través de la elaboración, el buen toque y pondera la utilización y el desarrollo de futbolistas jóvenes. Se rescatan sus afortunados días -de mayor felicidad, según él mismo lo dice- en la selección de Paraguay que llevó al Mundial del 2010 y que alcanzó instancias de octavos de final en el evento. “Es un tipo que se mete la mente del futbolista y le hace creer en su potencial. Te lleva a sacar tus mejores condiciones en el campo”, me dice el paraguayo José Saturnino Cardozo, el actual entrenador de las Chivas.

La mayor reputación de Martino la forjó en el futbol paraguayo con el Libertad y el Cerro Porteño. También tuvo un éxito importante en el equipo de su ciudad natal, el Newells Old Boys de Rosario. Llegó al Barcelona en junio del ano 2013, justo en los días en que Tito Vilanova (QEPD) dejaba al equipo por sus problemas de salud. Dirigió un año sin conseguir títulos antes de ceder la estafeta a Luis Enrique. Tomó el mando de Argentina después del subcampeonato de Alejandro Sabella en el 2014 y alcanzó dos finales de Copa América. En ambas perdió ante Chile. Renunció en el 2016.

La Federación Mexicana ha conseguido al entrenador con la mayor hoja curricular quizá desde los días -muy efímeros- de Cesar Luis Menotti y la poca agraciada época de Sven-Göran Eriksson. Un entrenador que ha dirigido al Barcelona y a Argentina es algo con lo que difícilmente pueden competir los entrenadores mexicanos. Aunque Matías Almeyda y Miguel Herrera tenían ventaja por su conocimiento del futbol, del futbolista y el entorno mexicano, su experiencia es limitada con respecto a Martino.

Animadversión, seguramente, encontrará. Simple y sencillamente, porque es un entrenador extranjero y ello no satisface a la mayor parte de los entrenadores mexicanos alimentados casi siempre por un ímpetu nacionalista y casero.

Martino ha sido el elegido no sólo para llevar a México al Mundial de Qatar, sino para tratar de lograr el paso al que todavía no ha accedido la selección mexicana: competir en el siguiente nivel y tratar de acercarse a las grandes potencias del juego. Por lo pronto, para bien o para mal, la búsqueda ha terminado.

@Faitelson_ESPN

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LOS ÁNGELES - "Por mucho que sepan de gallinas, nunca podrán poner un huevo", dicen las abuelas.

El proverbio, como ese anillo que reclama lascivamente Jennifer López, le viene al dedo a Gerardo Martino, en relación a su eventual futuro con la selección mexicana.

Un ciclo con la mejor cosecha de futbolistas de Argentina y con la mejor generación del Barcelona, en ambos planteles incluido Lionel Messi, pero Tata Martino no pudo poner un huevo.

Finalista albiceleste y una SuperCopa azulgrana, son rebaba de consuelo para dos pléyades comandadas por el mejor futbolista del mundo, más allá de que según Diego Armando Maradona, vaya 20 veces al baño antes de cada citatorio histórico.

Obviamente, a pesar de la diferencia de nidos y de gallineros, el Tata Martino sí podrá llenar el canasto en la misérrima zona de Concacaf, de cara a una eliminatoria de nivel aún más miserable que la ruta al Mundial de Rusia 2018.

Más allá del pavimentado o agreste trayecto hacia Catar 2022, ¿cabe azuzar el avispero siempre alebrestado de la desbocada ilusión del futbol mexicano? ¿Ese Quinto Partido que colinda con Utopía?

Luego de que este martes decidió no renovar contrato tras carnavalesca gestión con Atlanta United de la MLS, por motivos familiares, Tata Martino esperará a que termine su contrato el 31 de diciembre.

Y después, El Tata llegaría a dirigir al Tri. Vida nueva con los viejos vicios de un futbol que sueña trascender en las grandes ligas.

A Martino hay que hacerle la misma advertencia hecha a Juan Carlos Osorio. Se le dijo: "Profe, usted no sabe en qué Federación (Mexicana de Futbol) se vino a meter". Y: "Cuidado con el futbolista mexicano, es un animal distinto en la zoología de los futbolistas".

Osorio sonrió esa vez, en una mueca de incredulidad y desdén. Y seguro Martino también lo hará. Pero, si sus antecesores cortaron sus barbas, él debe poner la suya a remojar... desde ya.

Si fracasó con Argentina y Barcelona, con todo y Messi, ¿puede tener éxito con México, claro en las respectivas dimensiones de sus posibilidades?

Martino debe ser cauto, audaz y temerario. No permitir que le repartan cartas con imposibles en cada una de ellas. Osorio cayó en esa trampa: le dijeron que debía ser finalista de la Copa Confederaciones, ganar la Copa Oro y la Copa América Centenario. Sumiso asintió con la cabeza. Entregó el mando sin trofeo alguno.

El Tata necesita pedir ayuda. Tendrá amigos y conocidos que le cuenten la verdad detrás de la sonrisa chimuela del amo y señor de la Concacaf. Los perros de rancho sólo a los de casa muerden.

¿Por qué el encabezado de este texto: "Un lazarillo para dos ciegos"? Porque esa es la situación real en el futuro del Tri.

1.- Tata Martino llega a ciegas a un futbol que es el Rey Tuerto en Tierra de ciegos.

2.- Y la FMF da palos de ciego, porque no sabe qué quiere, por lo tanto no ha sabido dónde buscarlo. Y claro, si no sabe qué busca, nunca podrá encontrarlo.

En las pláticas decembrinas entre Martino y Guillermo Cantú, El Tata no debe treparse a ciegas a este lujoso Ferrari... de pedales.

Debe llegar asesorado correctamente. Que no le escondan la basura bajo la alfombra. Que conozca las emboscadas y los enemigos ocultos. Y que llegue con su propia lista de requisitos.

1.- Que reciba el apoyo indeclinable como ante Osorio, a menos claro que se den escandalosas advertencias como el 7-0, el 4-1 ante Alemania, y la rendición ante Jamaica en Copa Oro.

2.- Que los promotores y los patrocinadores no condicionen la actividad de la selección mexicana. Los Judas no deben sentarse a la mesa de su última Cena.

3.- ¿Quién tiene la razón? ¿Los jugadores rebeldes que reclaman mejores condiciones y beneficios como lo hacen algunos europeos o que la FMF administre como se le pegue la gana y pague como se le pegue la gana como dueña única de la empresa prostituible que es el Tri? Él deberá decidir y conciliar.

4.- Y, por ejemplo, que si necesita micro ciclos semanales con los jugadores en México, sean cedidos por encima de las exigencias de un torneo indeseable como la Copa Mx.

Y claro que hay más, pero Martino deberá ser capaz de ceder y de exigir. Sabe que tiene la sartén por el mango, porque, debe saberlo, no fue la primera opción del Tri, sino que termina siendo la última, lo cual le coloca en privilegio de negociar.

Para esta relación por consumarse, entre Tata Martino y la FMF, queda claro, es necesario un lazarillo que guíe a dos ciegos.

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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LOS ÁNGELES -- Bajo la incongruencia de ese homenaje a los disparates de "Clásico Joven", el zócalo del futbol mexicano alista la parafernalia del morbo: América contra Cruz Azul.

Va más allá del impacto histórico de ambos nombres. América eligió el camino del mal glorificando el Ódiame Más, y la cruz, azul o del matiz que sea, es el símbolo del exorcismo, es la alegoría de la salvación.

Mientras Chivas relame heridas, en ese vecindario inmediato de la rivalidad, el resto de peregrinos se ilusiona pujando, empujando y arrempujando por el que ha vivido desposeído durante 20 años, bajo el desamparo de títulos.

Porque hoy, sin duda, Cruz Azul es el defensor, el adalid, del orfelinato de los segundones del futbol mexicano. Ojo: en la aritmética ficticia del futbol mexicano, la grandeza cabe en los dedos del pie izquierdo.

Gozando del exilio del desprecio totalitario, América sabe que por este torneo, al menos, el rival a vencer ya no ha sido Chivas, sino una Máquina Celeste que pifió, con el ADN innegable de la tragedia, en los minutos finales ante Querétaro.

El Nido, en cambio, domesticó a la jauría de Tijuana, con la implacable burla del 3-0, y hoy cuenta con una crianza de Xoloitzcuintles custodiando su liderato general, para que retoce el mocoso bien amado, Diego Láinez.

¿Qué fue injusto el 2-0 ante Querétaro? Cruz Azul deberá sentarse en el anfiteatro de su propia autopsia. Su cadáver tiene mensajes irrefutables sobre descuidos en media cancha, en el fondo, y en ese conformismo laxo por el empate.

La cruz de Cruz Azul tiene un calvario agregado: la Copa MX. Los albaceas celestes, Ricardo Peláez y sus patrones, han convertido esta copa en el Santo Grial del año, para ratificar que el proyecto camina.

Al interior de La Máquina, en la lujosa sede de la burocracia se decidió: 2018, Copa Mx y protagonismo; para 2019, ser campeones. Cierto, Roma no se hizo en un día, pero el camino de Cruz Azul tiene 20 años de brújulas torcidamente tercas con rumbo hacia el fracaso.

Por lo tanto, mientras Cruz Azul altera su calendario entre llanto, remordimientos y una obligación de ganar en la Copa Mx, América se atrinchera en Coapa a piedra y lodo, porque el Ódiame Más, cómo no, es una secta con delirio de persecución.

¿Corre América el riesgo del Síndrome de la Cigarra? Miguel Herrera debe tener escalofríos de pensarlo siquiera. Porque la letra chiquita de su contrato dice: "El Patrón quiere festejo".

El Piojo sabe que como su símbolo, el águila, América vuela en solitario y sólo baja la mirada cuando tiene apetito de especies menores. Claro, a veces, en sus descensos miopes ha terminado despatarrada contra el suelo.

Inconsistencia. El pecado que Herrera debe confesar algunos lunes. Porque América es capaz de deslizarse, en una misma semana, en el tobogán patético de ir de lo sublime a lo ridículo.

De repente, desde El Nido, aparece una orquesta sinfónica de embeleso, pero, después, se tambalea como una banda de pueblo beoda que bajo el arrítmico tachún-tachún, gana sin querer, sin deber, y pudiendo a veces, sólo por fortuna, que a veces, también, se viste con esos tonos eléctricos del arbitraje.

Victimado en la orilla del empate, por el Querétaro, con goles de Sanvezzo y el adolescente Ruiz a los minutos 88 y 89, Pedro Caixinha fue el arquetipo de la cólera y el desconsuelo.

Porque seguramente Caixinha se sintió traicionado. El Forcado Mayor tirita de rabia porque se traicionó la sabia savia poderosa de los forcados: mueren los ocho (en este caso los once) o viven ante el espléndido toro, pero ninguno traiciona esa cofradía del suicidio.

Y ante Querétaro, algunos maquinistas celestes desertaron al decálogo de la fraternidad azul. Y ocurrió exactamente en la "Hora Halloween" de Cruz Azul: en los latidos 88 y 89, cuando el desastre se viste de celeste históricamente.

Pero, al final, no hay nada escrito. Caixinha dirá que la derrota ante Querétaro llega a tiempo, y Herrera que las victorias siempre llegan a tiempo.

De mi parte, que se hagan pedazos, unos y otros, con la metralla inocua de los goles. Amén.

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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LOS ÁNGELES -- Cuando Adonaí Escobedo estilizó en el aire un imperfecto rectángulo, el VAR fue concebido en el futbol mexicano. Hágase la luz para un balompié con el arbitraje en tinieblas.

Cuando Adonaí, con la mímica trémula del nerviosismo, garabateó en su horizonte el rectángulo de una ventana hacia lo desconocido, el espectáculo comenzó.

El VAR, esa flamante concubina incómoda del arbitraje mexicano entraba a la pasarela de lo irremediable, buscando remediar lo irremediable: los errores arbitrales en el futbol mexicano.

Veracruz masticaba el 1-0. Minuto 10, digamos, para oficializar el acta de nacimiento del VAR. Caicedo trompica a Vigón. Adonaí, en el VAR portátil de su organismo, decreta penalti.

Pero, en una camioneta, en la periferia del Estadio Jalisco, Jesús Sevilla y las hermanas Isabel y Virginia Tovar, vieron algo más... o algo menos. Deciden trepar a Adonaí al banquillo de los acusados.

No hay duda: si desde el satélite justiciero, las Tovar y Sevilla le tiran un citatorio público, morbosamente público, es porque ellos no vieron lo que Adonaí vio. Penélope teje y desteje drama.

¿Tres cabezas y tres pares de ojos piensan más y ven más que una cabeza y un par de ojos? Seguramente, pero Adonaí vive la vida en la cancha, entre gritos, vértigo, y ese olor a almizcle del nerviosismo de su propio cuerpo. Los del búnker, no. La adrenalina en camas separadas, diría Sabina.

Adonaí no recula. Es el momento de envalentonarse. El que manda se equivoca y vuelve a mandar. Y es él quien tiene el silbato, el cronómetro y la visa al patíbulo si se equivoca.

Penalti. Si Adonaí acertó o se equivocó, ya no importaba, porque Jefferson Duque patea como plebeyo y Gallese ataja. El Tiburón chapotea en la sonrisa del 1-0.

Acto seguido, desde el furgoncito, llega otro citatorio para Adonaí Escobedo. Caicedo patea al Riflecito Andrade. Concilio sin sabios, ante la sabiduría de la pantalla. Adonaí acepta la recomendación. Penalti. Andrade ratifica que no siempre es la flácida Carabina de Ambrosio, y marca.

¿El resto? Adonaí salió ileso del campo minado. Desde la furgoneta, ya no hubo mensajes cifrados. La Luna de Miel del VAR pedía una copa de champaña... o al menos una de la sidra El Gaitero.

Fue, al final, un partido embellecido por los estertores de los equipos más desfigurados del torneo. Un 4-3 para el Atlas que se escribe en la agonía del juego, de un partido que pudo llegar a los 100 minutos, pero a Adonaí se le cansó el cronómetro y en la camioneta reportaban calambres en los glúteos.

Y nada es perfecto. Fidel Kuri se sintió robado y ex árbitros deliberaron en la cámara privada de sus redes sociales, sobre si Adonaí Escobedo y el VAR habían cumplido o no. Tiran piedras los que nunca levantaron la mano.

Queda claro que los errores de los humanos, no van a ser solucionados por humanos expuestos a los errores a pesar de la nitidez de la imagen en pantalla. ¿Qué sigue? ¿Un VAR que verifique a los del VAR?

Séneca se les anticipó a todos: "Errare humanum est, sed in errare perseverare diabolicum (Perseverar es humano, pero perseverar en el error es diabólico)". Irónicamente, Adonaí, en hebreo, es una forma de citar a Dios: "Mi Señor". La herejía de las circunstancias.

Por lo pronto, el VAR nos empieza a privar de esos bailables parejeros en las áreas. Los bailarines torpones de lucha grecorromana, ya saben que hay quienes los vigilan. Perrear en el área está prohibido, aún con el frenesí de Malumba.

Pero, ojo, eso también lo saben los impostores del área, los simuladores, los que se desmayan con el olor a colonia del adversario y fingen que hasta les han practicado la circuncisión sin anestesia.

Pero, ojo también, ha sido el primer ejercicio del VAR. Después los humanos volverán a ser más humanos.

¿Alguien garantiza que el error humano no persistirá en el error hasta ser diabólico?

Y entonces sí, que Adonaí, el genuino, nos agarre confesados.

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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LOS ÁNGELES - Hace seis años, Omar Fares lo publicó en ESPN, y este martes lo rescató Pedro Antonio Flores en su programa De la Patada: los seleccionados olímpicos mexicanos de 1968 entregaron la semifinal y el juego por el tercer lugar, según denunció Javier Vargas, histórico portero del Atlas y del Tri.

Los jugadores, comandados por Nacho Trelles, exigieron premios y tratos especiales a los dirigentes. A cambio, les mandaron psicólogo, al cual, según Vargas, "emborrachamos en el vagón bar" del ferrocarril.

Por entonces, el presidente de la FMF era Guillermo Cañedo, y la columna vertebral del seleccionado la formaban jugadores leyenda del Cruz Azul: Pulido, Sánchez Galindo, Alejándrez, Bustos y Victorino, cracks de la época.

Valiente la postura del Gato Vargas. Lo había dicho hace seis años a ESPN y lo reiteró el martes. ¿Tardía la denuncia? Sin duda, pero, en estos casos, más vale tarde que nunca.

Han salido a desacreditar las aseveraciones del ex arquero del Atlas, un ex atlantista y ex cruzazulino, como Juan Ignacio Basaguren y Héctor Pulido.

Acusan a Javier Vargas de portero de pobres condiciones, lo cual no es necesariamente cierto, y Basaguren aseguró a TDN que les tundiría a golpes de faltarle al respeto a Nacho Trelles, delante suyo. Algo es cierto: nadie miente dos veces con la misma precisión. Y menos aún con seis años de diferencia. La mentira se corrompe por falta de memoria o por exceso de fantasías.

Y la versión de Javier Vargas no se ha modificado entre lo que dijo en su momento a Omar Fares y lo que reveló a Pedro Antonio Flores. Su relación de hechos goza de lucidez y de similitud absoluta. ¿Vergonzoso? Más aún: ignominioso, abyecto, inmoral. Esa generación tuvo todo a favor. De haber vencido a Bulgaria, se habría metido a la Final. Los que alinearon, asegura Vargas, incluido él mismo, jugaron sin honor, sin responsabilidad.

Después, ante Japón, la misma actitud. El video, localizable en YouTube, demuestra la asombrosa libertad de los japoneses para fulminar a Vargas, y también la deplorable incapacidad de los mexicanos para poder marcar tres veces, solos ante el portero.

Cierto: Basaguren y Pulido, como los que sigan saliendo al redondel a tratar de descalificar al Gato, tienen todo el derecho de ser escuchados y su defensa debe ser tomada con la misma delicadeza que las brutales aseveraciones de Javier Vargas.

El problema, sin embargo, es la memoria infalible del video que parece amparar la sorpresiva e impactante reiteración de Vargas a lo declarado hace seis años a ESPN. Debe ser el momento más bochornoso del futbol mexicano, más incluso que el pasaje de los cachirules.

1.- El de México 68 fue un acto de sabotaje desfachatado. Decidir perder por unos centavos y unas comodidades, es un acto de trampa y de traición. Renunciar a una medalla olímpica y al juramento íntimo, de vestuario y de vida, de ser profesionales, es una falacia suprema.

2.- Los cachirules fueron una argucia de Rafael del Castillo y Rafael Lebrija, presidente y vicepresidente de la FMF. La trampa burocrática, con la complicidad del técnico y de los jugadores, sin duda, para sacar ventaja. Fue una declaración de deshonestidad y de pillaje.

La diferencia es que el atropello de México 68 ya no será castigado. En tanto, el CachirulGate le costó a México la marginación del Mundial de Italia 1990.

Más allá de que ha sido uno de los hombres más importantes en la historia del futbol mexicano, consiguiendo la sede de dos copas del mundo, ambos hechos ocurrieron bajo la cronología de mandatario absoluto de Guillermo Cañedo.

Y seguramente no fue ni ha sido, ni será la única situación oculta bajo el estiércol de la complicidad y el encubrimiento.

Y lo peor, abre las sospechas hacia muchos otros escenarios. Hacia momentos de resultados inesperados o actuaciones sorpresivamente lamentables de selecciones mexicanas.

Recordemos como Ricardo LaVolpe confesó que, para visitar a Trinidad y Tobago, en el último partido de la eliminatoria para Alemania 2006, la FMF le recomendó que no tratara de ganar ese juego para de esa manera permitir la clasificación de los isleños y congraciarse con Jack Warner, entonces presidente de Concacaf, hoy vetado por FIFA de participar en cualquier actividad vinculada al futbol.

Retomando a Salvador Dalí, el futbol mexicano es más surrealista que sus propias obras...

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Rafa Ramos, Fútbol, México

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Ambos tuvieron ya algunas exposiciones con la selección mexicana, pero verlos juntos, como titulares indiscutibles, no ha sido posible todavía. Los dos tienen las condiciones para convertirse en jugadores 'clase A' del futbol europeo y en futbolistas que marquen diferencia con la selección. Veremos, también, si en los meses que siguen, ellos son capaces de conducir su carrera al nivel para la que fueron proyectados. Por ahora, el futbol mexicano parece estar en los pies y en la inspiración del 'Chucky' y del 'Tecatito' y no se a usted, pero mi eso me causa mucha emoción...

SAN DIEGO, CA.- Los dos tienen algo distinto que aportar a la cancha. Están llenos de grandes condiciones que deben y pueden marcar la diferencia entre ganar y perder. México lanza un 'estreno' que apenas tuvo algunas apariciones aleatorias durante algunos minutos del último mundial. El 'tándem' que puede conducirle al siguiente nivel: 'El Chucky' y 'El Tecatito'.

Hirving Lozano y Jesús Corona empezarán a aparecer como titulares indiscutibles de la selección mexicana de futbol. Algo que Juan Carlos Osorio empezó a asomar en el horizonte mexicano, pero que, no se atrevió a 'aterrizar' de forma definitiva. Dos futbolistas con ingenio, con 'chispa', con una mezcla de velocidad y de atrevimiento que debe transformarse en la principal característica y arma del conjunto mexicano en el ciclo mundialista que da sus primeros pasos.

Durante el Mundial, Lozano fue titular, Corona entraba de cambio. Sólo coincidieron en la cancha durante algunos minutos del paraje final del sombrío juego ante Suecia que México terminó perdiendo por tres goles a cero. Rusia 2018 fue un claro reflejo del meteórico ascenso de Lozano y de la falta de regularidad que ha tenido la carrera de Corona. De que ambos potencialicen su carrera al siguiente nivel podrían depender las posibilidades de México de presentar un cuadro de aspiraciones diferentes en camino y durante Qatar 2022.

La carrera del llamado 'Tecatito' se ha detenido en el futbol portugués. Ahí ha mostrado condiciones importantes -el Porto no lo deja ir-, pero no por qué no quiera, sino porque presiente y sabe que el mexicano todavía puede dar más de lo que ha enseñado hasta ahora, en casi tres temporadas con el club. Corona entrará a una definitiva de su carrera. Es joven aún, pero el tiempo y las oportunidades se van volando. Llegará al borde los 30 años al Mundial. Es ahora o nunca para 'El Tecatito'.

La del 'Chucky', tal y como lo dice su sobrenombre, ha sido una carrera endemoniada en el futbol europeo. Su arribo a Holanda fue espectacular desde el día en que se presentó. Nadie cree que permanecerá mucho tiempo en el PSV. Sus condiciones están proyectadas para ser un futbolista de 'clase A' europea. ¿Barcelona? ¿La Liga inglesa? ¿El Bayern Munich? Lozano está pensado y concebido en esos estándares. ¿Lo logrará? Eso depende de él y también, por qué no, de algunos otros factores que siempre se interponen en la carrera de un futbolista.

México está de estreno y al mismo tiempo de esperanza. Dos jugadores que pueden alcanzar niveles diferentes basados en sus aptitudes -también distintas-. En los pies, en la inspiración, en la creación del 'Chucky' y del 'Tecatito' está empeñado el futuro del futbol mexicano. Y no sé usted, pero a mí eso me causa mucha emoción.

@Faitelson_ESPN

Etiquetas:

David Faitelson, México

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LOS ÁNGELES - Después de una treintena de entrevistas, "presenciales y telefónicas", la selección mexicana ya tiene su mártir en el cadalso interactivo por los próximos cuatro años.

TV Azteca asevera que Gerardo "Tata" Martino llega a México el 8 de diciembre y el día 10 será presentado como técnico de la selección mexicana recibiendo la cachucha, el silbato y la cruz que dejó Juan Carlos Osorio.

Obviamente el técnico de Atlanta United no era la primera opción en la lista disparatada de la FMF. Disparatada, porque no hay coherencia entre los estilos de dirigir ni entre los currículos entre la treintena de entrevistados. Psst, tal vez Usted estaba en ella y nunca se enteró.

Simplemente, Tata Martino fue inquilino accidental en la tómbola de las ocurrencias de Yon de Luisa y su séquito. Una lotería con cartas incubadas en la fertilidad bobalicona de la ignorancia.

¿Es El Tata el técnico que requiere el Tri? O mejor: ¿garantiza Martino la incursión de México a la Utopía del Quinto Partido?

Debe quedar claro que al Tata se le debe colgar el mismo yugo que a Osorio: llegar a ese quimérico Quinto Partido... y más allá. Para clasificar al Mundial, en una eliminatoria de más bajo nivel que la anterior, hasta sin entrenador...

Por supuesto, también incluye llegar a Catar por la vía exprés y sin sobresaltos, y en la ruta ganar la Copa Oro y hasta la Copa América en cuanto se consume el regreso del Tri a esa pista de la Conmebol.

Claro, entre el puede y el debe, hay muchos molinos de viento. De entrada, lo primero que Tata Martino necesita es tener a su lado a un anfitrión de buena voluntad para que le eduque sobre el futbol mexicano y el futbolista nativo.

No es bueno que llegue a ciegas y tocando como músico lírico, de oídas. ¿El Potro Gutiérrez o Rafa Puente deberían integrarse como auxiliares? Para el Mundial 2026, en esa sede de la triple alianza., o de la triple hipocresía, cualquiera de ellos habría agregado ya la experiencia de una gestión mundialista.

Martino carga con una pesada lápida: dirigió al mejor jugador del mundo en la actualidad en los dos universos posibles, y fracasó.

Más que dirigiendo a Lionel Messi, éste lo dirigía a Martino en el club azulgrana y en la selección albiceleste, según diversos reportes.

Como sea, aún con Messi, El Tata Martino no ganó nada con el Barcelona (bueno, una ¿SuperCopa?) ni con Argentina.

De hecho, con la albiceleste consiguió casi lo mismo que con la modesta selección paraguaya, jugando con esta al paracaidismo futbolístico, con la antítesis de lo que dice ser el tan cacareado Bielsismo.

¿Está expuesto y dispuesto el escenario del futbol mexicano para que la selección nacional juegue al más puro estilo resultadista, ratonero, puntista, como Martino hizo jugar a Paraguay?

Si el fin justifica los medios y los miedos, entonces ¿si el Tri llega (súper optimistamente) al Paraíso del Quinto Partido colgado del travesaño, la afición estará plenamente satisfecha con ese método? "El cómo es tan importante como el qué", decía Johan Cruyff, quien sí consiguió títulos y dejar una escuela más sólida que la del Bielsismo.

Tata Martino recibe un cofre junto con la Cruz, el silbato y la cachucha. En ese arcón, se le ofrece el beneficio de la duda.

Además, al Tata le ampara algo muy poderoso: si Osorio sobrevivió a un 7-0 ante Chile, a un 4-1 ante Alemania, y a la eliminación ante Jamaica en la Copa Oro, él puede implorar el mismo amparo, la misma tolerancia y la misma inmunidad.

Pero, queda claro, hoy, con Tata Martino, parece que ese Quinto Partido está más cerca de Utopía y más lejos del futbol mexicano.

Etiquetas:

Rafa Ramos, Fútbol, México

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